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El extraño negocio de la IA: vender miedo antes de forrarse saliendo a bolsa

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Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo va la semana? 

Hay una escena en 2001: Una odisea del espacio en la que HAL 9000, la inteligencia artificial de la nave, decide que los humanos son el problema. No lo hace con malicia, sino con lógica fría. Kubrick rodó esa película en 1968. Casi seis décadas después, Anthropic, la empresa creadora del chatbot Claude, acaba de advertir que algo parecido podría estar más cerca de lo que pensamos. La compañía publicó la semana pasada un llamamiento para frenar o pausar el desarrollo de la IA, alegando que sus modelos ya son capaces de diseñar y desarrollar de forma autónoma a sus propios sucesores. Claude, según reconoce la propia empresa, escribe ya el 80% del código de Anthropic, propone líneas de investigación y resuelve problemas abiertos. La “automejora recursiva”, ese bucle en el que la IA se perfecciona a sí misma sin intervención humana ya no es ciencia ficción. O al menos eso dice la empresa de San Francisco.

La advertencia llega en un momento particularmente llamativo: cuando Wall Street especula con valoraciones estratosféricas para las grandes firmas de inteligencia artificial y justo unos días antes de que SpaceX protagonice –este viernes– la OPV más esperada del año. Anthropic se prepara para una salida a bolsa que podría valorarla en cerca de 900.000 millones de dólares y OpenAI otro tanto. Resulta difícil no apreciar cierta paradoja: quienes más dinero pueden ganar con esta revolución tecnológica son también quienes más insisten en alertar de sus riesgos.

Cabe la posibilidad de que hablen completamente en serio. Muchos de los fundadores e investigadores del creador de Claude y de Mythos llevan años preocupados por la llamada alineación de la IA con los intereses humanos. Sin embargo, también es legítimo preguntarse si estas advertencias cumplen otra función. Hace apenas unos días, Anthropic participó en la encíclica del Papa León XIV sobre inteligencia artificial, con la presencia de Christopher Olah, uno de sus investigadores, en el Vaticano. The Guardian no tardó en bautizarla como popewashing, el lavado de imagen papal: una forma de asociarse a la autoridad moral de la Iglesia para proyectar una imagen de empresa responsable. De todos los grandes de la IA, nosotros somos los buenos.

No es la primera vez que el sector juega esta carta. Hace unos meses, como ya apuntamos en Contraoferta, fue OpenAI quien lanzó sus propias advertencias sobre los riesgos de la IA, en lo que parecía más una estrategia de posicionamiento que un mea culpa genuino. Ahora le toca a Anthropic. El turno de las grandes big tech para presentarse como los adultos responsables en la sala parece haberse convertido en un ritual casi obligatorio antes de cada gran ronda de financiación o salida a bolsa.

Los escépticos no faltan. David Sacks, el exzar de la IA de la administración Trump, fue directo en su respuesta: “En otras palabras, quieres que el gobierno nos salve... de ti”, recogía el New York Times. Varios analistas han señalado que Anthropic lleva tiempo convirtiendo el alarmismo en estrategia de marketing, aunque fuentes del sector aseguran a este rotativo que los ejecutivos de la empresa están genuinamente preocupados. Ambas cosas pueden ser verdad a la vez.

Lo que resulta innegable es que el debate ya no es entre tecnólogos visionarios y luditas asustados. Está en el centro del tablero financiero y político. Las encuestas muestran que los ciudadanos se preocupan más por poner límites a la IA que por acelerar su desarrollo, y hasta la administración Trump ha empezado a mover ficha regulatoria. Quizá Anthropic tenga razones fundadas para preocuparse. O quizá estemos asistiendo a una sofisticada operación de posicionamiento antes de la gran batalla bursátil que se avecina. Parece el negocio más extraño del mundo: vender miedo y esperanza en el mismo prospecto de salida a bolsa. En cualquier caso, cuando quienes construyen las máquinas empiezan a advertir sobre ellas, conviene escuchar.

El dato

1.841

Es el número de ciberataques semanales que España recibió de media en mayo. En todo el mundo, la cifra es 2.055, según datos de Check Point Research, perteneciente a la empresa israelí de ciberseguridad Check Point Software. Los principales riesgos son los ataques de ransomware (un tipo de software malicioso, malware, que bloquea y secuestra el acceso a los archivos y sistemas de tu equipo y exige un rescate económico, usualmente en criptomonedas) y la exposición de datos cada vez que utilizamos cualquier herramienta de IA generativa y le preguntamos. Vayamos con cuidado. En España, los sectores más afectados fueron el Gobierno, las empresas de bienes y servicios de consumo y telecomunicaciones, entre otros.

El gráfico

Vender un récord histórico siempre viste mucho, pero conviene mirar la letra pequeña. Es cierto que la inversión pública en Investigación, Desarrollo, Innovación y Digitalización (I+D+i+d), lo que técnicamente se llama la “política de gasto 46”, acaba de reventar el techo de las estadísticas en España con un presupuesto total disponible de 20.511 millones de euros y una ejecución histórica, del 76,4%, el nivel más alto desde 2009, lo que supone enterrar definitivamente la vergonzosa etapa de los años del austericidio, cuando España presupuestaba en ciencia lo que luego no gastaba. Sin embargo, este subidón no se debe a que el Gobierno haya tenido una revelación repentina sobre el futuro de la biomedicina o la soberanía tecnológica civil. 

La realidad, desnudada por la Fundación Cotec en su reciente informe sobre la Ejecución presupuestaria de la I+D en el sector público, es que el motor exclusivo de este hito es el boom de la industria militar: el presupuesto para investigación en defensa se ha triplicado en solo un año, disparándose de los 1.842 millones a los 6.000 millones de euros, y ya representa casi el 30% de toda la política de gasto en innovación. 

Cotec ya ha encendido las alarmas ante el riesgo evidente de que este despliegue militar termine asfixiando y fagocitando los recursos destinados a la investigación puramente civil, esa que sirve para curar enfermedades o descarbonizar la industria. Con los fondos europeos del Plan de Recuperación en retirada, son los préstamos a la industria armamentística –volviendo al viejo y cuestionado modelo precrisis de inflar las cuentas estatales con créditos en lugar de subvenciones directas– los que sostienen el récord. La pregunta que deja en el aire Cotec es si España será capaz de mantener la inversión en I+D civil cuando se cierren del todo los grifos europeos. 

No todo nos parece mal

Esta semana destaco una iniciativa nuestra, de elDiario.es. El próximo viernes, 19 de junio, estrenamos Una casa para vivir, un nuevo boletín dedicado a uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: la vivienda. El compañero Germán Aranda, de la sección de Economía, analizará cada viernes la actualidad de la crisis habitacional y por qué la vivienda empobrece a millones de personas y enriquece a unas pocas.

Hoy en día es casi imposible quedar con alguien y que la conversación sobre la vivienda no esté presente. Queremos explicarte las claves de la problemática que domina tanto el debate público como el privado. Abordaremos tanto las estadísticas y datos que marcan el mercado, pero sin perder de vista el pulso de la calle. Y habrá un lugar para ti: seremos tu altavoz para visibilizar tus denuncias y trataremos de resolver las dudas prácticas a las que te enfrentas cada día relacionadas con la vivienda. 

Es un boletín gratuito, próximamente anunciaremos cómo apuntarse.

Nos gusta la competencia

Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes: 

  • Las ventas de Durex, afectadas por las medidas restrictivas de China sobre los preservativos. Las ventas de preservativos Durex en China sufrieron una drástica caída del 5% en el primer trimestre, frente al crecimiento del 40% alcanzado el año anterior, debido a una ofensiva del gobierno de Pekín para reactivar la tasa de natalidad del país. Medidas como la eliminación de una exención fiscal histórica que grabó los anticonceptivos con un IVA del 13%, o el endurecimiento de las normativas de marketing que provocaron la prohibición de las ventas en directo en plataformas dominantes como Douyin. El desplome de la marca —propiedad de Reckitt y líder con más del 30% del mercado local — coincide con una profunda crisis demográfica en China, que en 2025 registró un mínimo histórico de 7,92 millones de nacimientos, y se ve agravado por un encarecimiento global de los costes de fabricación de hasta el 30% derivado de tensiones geopolíticas. (Financial Times)
  • Cuanto más cara más sucia: una paradoja en la moda. Según datos del barómetro Fossil Free Fashion Scorecard, se desmonta el mito de que la ropa de lujo es más responsable. Marcas exclusivas como Prada, Armani, LVMH o Chanel suspenden en sostenibilidad y descarbonización, mientras que firmas de fast fashion como H&M lideran sorprendentemente el ranking por sus medidas reales en la cadena de suministro. (El Blog de Quim)
  • Guerra de Visa y Mastercard con la banca por problemas legales de Bizum Pay. Visa y Mastercard entran en guerra con la banca por el lanzamiento del pago en comercios a través de Bizum. La plataforma tenía previsto desplegar el monedero digital Bizum Pay este 1 de junio, pero la fecha se fue finalmente al traste por cuestiones legales, según fuentes financieras. Los bancos han decidido congelar 'sine die' la puesta en marcha del 'wallet' y esto deja tocado, pero no hundido, el intento de España por ganar autonomía estratégica en materia de pagos. En juego están miles de millones de euros en comisiones. (ABC)
  • El auge del socialismo entre la Generación Z. Analiza el auge del socialismo de la Generación Z, que prioriza el interés individual y el costo de vida sobre los ideales colectivistas tradicionales. El texto describe cómo estos nuevos líderes buscan combatir la inflación y la crisis de vivienda mediante controles de precios, impuestos a las grandes fortunas y la intervención estatal en sectores básicos. A diferencia de movimientos previos, esta tendencia se aleja de las preocupaciones climáticas o sociales para centrarse en el impacto de la inteligencia artificial y la precariedad económica. (The Economist)
  • Las grandes empresas de Francia se acercan a la Agrupación Nacional de Le Pen. El partido ultra ha dado un giro en sus propuestas para favorecer los intereses de la patronal, que busca un poder político fuerte capaz de aplicar políticas de austeridad. El empresariado aduce que, si el 30% apoya a un partido, significa que el 30% de trabajadores y clientes lo apoyan. Parte de las patronales ve en RN un buen dique frente a los 'bolcheviques' del Nuevo Frente Popular de 2024. (Alternativas Económicas)
  • Los bancos centrales ya acumulan más oro que títulos de deuda de EE.UU. Más metal y menos billetes verdes. Es la primera vez que ocurre en treinta años, de acuerdo con los datos recopilados por el BCE y el FMI. Es verdad que el incremento de su participación en las reservas se explica en gran medida por el aumento del precio, que en 2024 y 2025 ha llegado casi a duplicarse. Pero tras la creciente desconfianza hacia la economía estadounidense (con las cuentas públicas desajustadas), la crisis geopolítica (que ha reducido el peso del dólar en las transacciones internacionales) y la aplicación repentina de sanciones (como el congelamiento de los activos rusos expresados en dólares a raíz de la guerra de Ucrania) el oro ha ido ganando terreno. (La Vanguardia)

Aquí lo dejo por hoy. Muchas gracias por estar ahí y nos reencontramos la semana que viene.

¡Un abrazo!