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¡Puigdemont, nuestro ídolo! Tanto, que hasta queremos un hijo tuyo

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A ver. Hechos un lío. Premisas de partida: la primera, retorcer el muñeco lo que haga falta para no reconocer que las elecciones catalanas las ganaron Illa y Sánchez. La segunda: el presidente asesinará a su ex ministro de Sanidad y le regalará la presidencia de la Generalitat a Puigdemont. La tercera, el PSC es más nacionalista que Pujol, y la cuarta, la amnistía, una tontuna que no ha servido pá ná. A partir de ahí, viva la vida loca. 

Abc. Ignacio Camacho: “Quién es el candidato de Sánchez. El Gobierno de Cataluña depende de que Illa haya sido en estas elecciones la verdadera apuesta sanchista”, o “Es difícil considerar constitucionalista a un partido [PSC] que ha interiorizado la hegemonía sociocultural del nacionalismo”; Chapu Apaolaza: “¿Qué constitucionalismo en Cataluña? Si a Illa lo han votado los independentistas es porque el sanchismo ha asumido sus posiciones”. El Mundo. Federico Jiménez Losantos: “Le ha pasado a ERC lo mismo que a Podemos: el abrazo del oso sólo le ha venido bien al oso. Ser socio de Sánchez es un pasaporte al cementerio (…) Lo que ha conseguido el amo del PSOE y su servicio en Cataluña es que Esquerra haya anunciado que de ninguna manera va a haber en Cataluña un tripartito de izquierdas. O sea, que las posibilidades de ser presidente de Salvador Illa oscilan entre el cero y la nada”; Jorge Bustos: “[Gabriel Rufián] Lo negará, pero se siente más cerca de Ayuso que de cualquier Pujol. Las bases ya lo llaman botifler, tributo con el que los internos del manicomio homenajean a los que reciben el alta”. Agrupemos. Los méritos, de Rajoy, consigna de la semana, de Génova o de la Puerta del Sol. Editorial de El Mundo: “El PSOE y el PSC se han apresurado a defender que el 12-M certifica el fin del procés gracias a la política de ‘reconciliación’ del Gobierno. No es así. En primer lugar, lo que terminó con el procés no son los indultos, la eliminación de la sedición o los pactos opacos en el extranjero, sino el Estado de derecho, a través de la actuación de las fuerzas de seguridad contra el referéndum ilegal de 2017, y a través de la actuación de los tribunales contra sus impulsores”. Juan Fernández Miranda, en Abc: “¿Quién derrotó al 'procés'? En Moncloa creen que el apaciguamiento. El PP que la sociedad catalana. ¿Usted qué cree? Empieza la batalla del relato”; Teodoro León Gross: “Contra la tesis extendida para explicar el éxito electoral de los socialistas en Cataluña, Sánchez no ha acabado con el 'procés'. La espiral procesista de 2017 ya estaba liquidada desde la fuga de Puigdemont a Waterloo y de otros líderes huyendo de las condenas en el Supremo a los demás cabecillas”. Y en The Objective, su director, Álvaro Nieto: “Por mucho que nos intenten convencer de que los indultos y la amnistía han derrotado al independentismo, lo cierto es que más bien han sido la política de mano dura anterior a Sánchez (juicio y cárcel para sus líderes) y la constatación por parte de cierto electorado catalán de que la independencia era una estafa”. Francisco Marhuenda, en La Razón, lapidario: “La derrota del independentismo fue gracias a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la labor de una Justicia independiente”. Sin sonrojarse. 

Sigamos con la general. El Confidencial. Juan Soto Ivars: “El nacionalismo ganó las elecciones de Cataluña. La mente nacionalista de Cataluña simplemente ha cambiado de siglas: ahora hay una parte dispuesta a votar al PSC”. Libertad Digital. Pablo Planas: “No ha ganado nadie, y mucho menos Sánchez. Pero ha perdido España, eso seguro (…) Sin embargo, Puigdemont (…) sigue teniendo en sus manos los dídimos morenos del príncipe enamorado”. Algunas articulistas hasta creen que saben sumar para lograr que Puigdemont sea president. Pilar Marcos en The Objective: “¿Qué Gobierno es ése? Pues uno formado por Junts (35) más ERC (20) más la CUP (4) más Alianza Catalana (2) más Comuns Sumar (6). Eso suma 67 escaños, uno menos de la mayoría absoluta. Y podrá contar con la comprensión del PSC (42) para que Sánchez siga en La Moncloa”. Ahí, Alianza Catalana con Sumar. Todo vale.

Hay más, hay más. También en The Objective. Eva Poptcheva: “El PSC, que seguirá profundizando en la independencia de hecho, porque defiende el sistema de inmersión en las escuelas, ha declarado que quiere un sistema fiscal singular para Cataluña; un sistema para gestionar todos los ingresos (…) Incluso pedía en su programa electoral romper la unidad del poder judicial y crear un poder judicial catalán aparte. Independencia de hecho”; Jorge Vilches: “Holocausto caníbal de Illa. La solución más sencilla es sacrificar a Illa en la hoguera de las vanidades de Sánchez, en aras de mantener la legitimidad parlamentaria que le sostiene”. Y Román Cendoya: “Lo que es evidente es que Pedro Sánchez es un cáncer para los que están a su lado. Mata a todo lo que esté cerca de él. Destruye a sus socios más fieles y cercanos. El tumor Sánchez se cargó Podemos (…) Se está cargando Sumar (…) Sánchez se ha cargado, crónica de un desastre anunciado, a ERC. El boutifler de Sánchez”. 

Últimos empujones para la cosa catalana, que se repiten demasiado. Okdiario. Eduardo Inda: “Puigdemont tiene cogido por salva sea la parte a Pedro Sánchez y ha anticipado, ha dado a entender, que quiere gobernar con ERC y para eso va a necesitar el concurso de Pedro Sánchez, que depende de él para seguir en Moncloa, para seguir volando en Falcon”; Sergio Fidalgo: “Salvador Illa, si consigue que ERC le dé la presidencia en vez de jugar al bloqueo electoral, va a seguir la tarea que el PSC lleva haciendo desde que Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno: acabar con lo poco que queda del Estado en Cataluña (…) Illa hará el trabajo sucio que le falta por hacer al independentismo: acabar con la lengua española como idioma de uso social en los patios y en los comedores escolares, en las universidades y en los comercios”. ¿Echaban de menos a Carlos Dávila y sus bocadillos de chicharrones? Aquí están, chorreando grasa: “Todo dependerá en buena medida, de la golfería de Sánchez que, ya lo sabemos, es inmensa porque, fíjense: en una nueva pirueta, fechoría más bien insólita en los usos de nuestra democracia, este truhán hizo que el tristísimo Illa apareciera ante un cartel electoral pidiendo prácticamente el voto. Sin precedentes algo así”. Y con este rigor analiza los datos de las elecciones: “Resultado excelente para el PP, por no decir grandioso (…) Quedan absolutamente reforzados Alejandro Fernández y desde luego Feijóo, que queda absolutamente reforzado cara a las elecciones del 9 de junio. Sólo una reflexión importante: ¿qué sucedería si Vox no actuara de pesadilla para el PP? Hoy estaríamos hablando incluso de una victoria del centroderecha español”. Otro que tampoco se sonroja. 

Broches varios. La Gaceta. José Javier Esparza: “Es Sánchez quien ha hecho grande a Puigdemont, del mismo modo que fue Zapatero quien hizo grande a Otegui”. El Debate. Bieito Rubido, director: “El timonel enamorado del socialismo español [Sánchez] tendrá que sacrificar a Illa y a sus militantes catalanes para poder seguir contando con el apoyo de Junts”; Ramón Pérez-Maura: “Sánchez no ganó. Anoche Puigdemont, desde Francia, lanzó una advertencia evidente (…) Más claro, el agua. O Gobierna él, o Sánchez se va a hacer gárgaras”; más del mismo: “Puigdemont está más fuerte. Puigdemont ha aprendido mucho de Sánchez. Tanto que ahora pretende hacerle las mismas artimañas que el propio Sánchez ha empleado en el pasado. Y eso sí que puede ser letal para el presidente del Gobierno”; Mayte Alcaraz lo explica muy bien, que les veo a ustedes un poco dispersos: “La política del ibuprofeno de Pedro Sánchez no ha triunfado, ni se abre ninguna nueva etapa. Más bien, se ha consolidado una situación desquiciante en el Parlamento catalán, que podría obligar a repetir las elecciones. Aunque el separatismo no haya sumado, aquí no se ha reconciliado nadie con nadie, ni se ha desinflamado el procés, ni Illa es el líder constitucionalista destinado a pasar página”. Ana Samboal: “El 'procés' continúa. ¿Ha acabado el proceso separatista? A Sánchez le interesa que lo creamos así, al igual que Zapatero se preocupó de generar la percepción de que fue él en persona el que puso fin a la banda terrorista ETA”. Y atentos, que llega Antonio R. Naranjo: “Puigdemont será presidente, en fin, porque Sánchez no está dispuesto a dejar de serlo e Illa es una marioneta cuyos hilos se mueven en Madrid al antojo y por las necesidades de un engañabobos con el número justo de clientes para satisfacer siempre su inane codicia”; Zoe Valdés: “Ustedes se preguntarán –dado que escribo esta columna el domingo de las elecciones catalanas–, ¿cómo puedo ocuparme sólo de Eurovisión y de Eden Golan? No, también estoy muy pendiente de las elecciones catalanas, del candidato de Vox, Ignacio Garriga, y del resto de candidatos del mismo partido, que son los que merecen ganar porque son los que anhelan lo mejor para Cataluña y para España”. De Vozpópuli, sólo los títulos de los cuatro comentaristas del lunes. Su director, Francisco Rosell: “Cataluña, a la espera del juego de cartas marcadas entre Sánchez y Puigdemont”; Jesús Cuadrado: “Gana Illa, decide Puigdemont”; Ignacia de Pano: “Puigdemont presidente”, y José Alejandro Vara: “Sánchez sí paga a traidores”. Una pequeña ampliación de este último: “Sánchez gobierna en Moncloa porque los catalanes lo votan (…) No va a cambiar ahora de estrategia para salvar a un Illa que no es más que un monaguillo con rictus circunspecto e indumentaria de sepulturero de espagueti western”. 

Mantengámonos en unos límites asequibles. Les añado sólo la continuidad con Israel. 

La Razón. Pedro Narváez: “España, la parte que vocifera, ha tomado partido. En lo político somos un potaje al que le falta un ingrediente. Sin dar asco, no apetece. Aunque es ver un camping de los que ha puesto cierta muchachada en los campus de las universidades y sentir ganas de potar”. Libertad Digital. Pablo Molina: “La estudiantina perroflauta es muy dueña de vagar por los recintos universitarios agitando banderas, recitando consignas y preparando jornadas de resistencia a favor de Hamás. En última instancia, los jóvenes que deciden perder su tiempo de esa manera tan cutre proceden de familias acomodadas”. The Objective, Fernando Savater: “Como resulta casi inevitable, la mugre intelectual es el mejor caldo de cultivo del antisemitismo: los campus universitarios estadounidenses primero y luego sus risibles imitadores europeos, o el repulsivo aquelarre de Eurovisión del que todavía algunos/as tienen el mal gusto de hablar. ¡Ah, pero también tienen ellos su canario flauta! Allí donde aparece Greta Thunberg, el anticanario moderno nos indica que hay fraude climático, antisemitismo o quién sabe qué otras plagas”. El Debate. Antonio R. Naranjo, que lo mismo plancha un huevo que fríe una camisa: “Ya tenemos ‘campus party’ y festival político para ayudar a Hamás a que nos mate a todos. Anda la perroflautez compungida y acampando en los campus universitarios, con las mismas tiendas de campaña y modos desplegados en acontecimientos tan heroicos como las raves nudistas en Almería, los festivales de reggaetón en Murcia o, lo mejor de todo, las orgías sexuales multitudinarias en Albacete”; Cristina Losada: “La televisión de Hamás la paga usted. Esa televisión se llama Televisión Española (…) Día a día, paso a paso, Televisión Española se ha vuelto el altavoz de la propaganda de guerra de los fanáticos que gobernaban dictatorialmente en Gaza y dedicaban las ayudas multimillonarias a construir túneles para lanzar ataques terroristas”.

Y no saben ustedes las cosas que callo. Como éstas. Por ejemplo. 

Abc. José F. Peláez: “Hombres maltratados. Los procesos de divorcio han sido una maquinaria para que muchas maltratadoras destrocen la vida a cientos de miles de hombres”. O estas dos informaciones, por llamarlas de alguna manera, de Libertad Digital: “Podemos exige a Sánchez denominar como ‘madres protectoras’ a secuestradoras de niños, homenajearlas e indemnizarlas” y “Sánchez siembra el pánico fiscal entre los acusadores de Begoña: temor a una oleada de inspecciones”. ¿Y qué tal esta esmeralda en un editorial de Okdiario?: “Lo que busca ‘matón’ Sánchez es un enfrentamiento social (…) colocando en la diana de sus críticas a Vox -a quien incluso el Gobierno, en el colmo de la ignominia, ha responsabilizado del atentado sufrido por el primer ministro de Eslovaquia-…”. 

¿De verdad ha hecho eso el Gobierno de España? ¿Quién, dónde, cuándo? Están locos, de verdad, están locos…

A ver. Hechos un lío. Premisas de partida: la primera, retorcer el muñeco lo que haga falta para no reconocer que las elecciones catalanas las ganaron Illa y Sánchez. La segunda: el presidente asesinará a su ex ministro de Sanidad y le regalará la presidencia de la Generalitat a Puigdemont. La tercera, el PSC es más nacionalista que Pujol, y la cuarta, la amnistía, una tontuna que no ha servido pá ná. A partir de ahí, viva la vida loca. 

Abc. Ignacio Camacho: “Quién es el candidato de Sánchez. El Gobierno de Cataluña depende de que Illa haya sido en estas elecciones la verdadera apuesta sanchista”, o “Es difícil considerar constitucionalista a un partido [PSC] que ha interiorizado la hegemonía sociocultural del nacionalismo”; Chapu Apaolaza: “¿Qué constitucionalismo en Cataluña? Si a Illa lo han votado los independentistas es porque el sanchismo ha asumido sus posiciones”. El Mundo. Federico Jiménez Losantos: “Le ha pasado a ERC lo mismo que a Podemos: el abrazo del oso sólo le ha venido bien al oso. Ser socio de Sánchez es un pasaporte al cementerio (…) Lo que ha conseguido el amo del PSOE y su servicio en Cataluña es que Esquerra haya anunciado que de ninguna manera va a haber en Cataluña un tripartito de izquierdas. O sea, que las posibilidades de ser presidente de Salvador Illa oscilan entre el cero y la nada”; Jorge Bustos: “[Gabriel Rufián] Lo negará, pero se siente más cerca de Ayuso que de cualquier Pujol. Las bases ya lo llaman botifler, tributo con el que los internos del manicomio homenajean a los que reciben el alta”. Agrupemos. Los méritos, de Rajoy, consigna de la semana, de Génova o de la Puerta del Sol. Editorial de El Mundo: “El PSOE y el PSC se han apresurado a defender que el 12-M certifica el fin del procés gracias a la política de ‘reconciliación’ del Gobierno. No es así. En primer lugar, lo que terminó con el procés no son los indultos, la eliminación de la sedición o los pactos opacos en el extranjero, sino el Estado de derecho, a través de la actuación de las fuerzas de seguridad contra el referéndum ilegal de 2017, y a través de la actuación de los tribunales contra sus impulsores”. Juan Fernández Miranda, en Abc: “¿Quién derrotó al 'procés'? En Moncloa creen que el apaciguamiento. El PP que la sociedad catalana. ¿Usted qué cree? Empieza la batalla del relato”; Teodoro León Gross: “Contra la tesis extendida para explicar el éxito electoral de los socialistas en Cataluña, Sánchez no ha acabado con el 'procés'. La espiral procesista de 2017 ya estaba liquidada desde la fuga de Puigdemont a Waterloo y de otros líderes huyendo de las condenas en el Supremo a los demás cabecillas”. Y en The Objective, su director, Álvaro Nieto: “Por mucho que nos intenten convencer de que los indultos y la amnistía han derrotado al independentismo, lo cierto es que más bien han sido la política de mano dura anterior a Sánchez (juicio y cárcel para sus líderes) y la constatación por parte de cierto electorado catalán de que la independencia era una estafa”. Francisco Marhuenda, en La Razón, lapidario: “La derrota del independentismo fue gracias a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la labor de una Justicia independiente”. Sin sonrojarse.