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El pozo negro de Bankia y de nuestra democracia

Just before Bankia and Banca Cívica, it's smaller, now defunct rival, listed on the Madrid stock market last summer, Elena Salgado, Spain's then finance minister, was bold enough to declare that the country's banking reforms would “provide lessons for Europe and the rest of the world”.

El comienzo de esta noticia del Financial Times ya da ganas de llorar. No menos saber que Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid durante lo mejor de la burbuja, alcanzó su puesto gracias a su íntima amistad con José María Aznar. Y que Caja Madrid devolvió esos y otros favores con la concesión de centenares de miles de euros en subvenciones a la FAES para que siguiera predicando contra la intrínseca maldad de la intervención del Estado en la economía (no es tan censurable si los amigos del poder se llevan una parte del botín). Y que Blesa recibió una indemnización de 2,8 millones de euros tras ceder su puesto a Rodrigo Rato tras una dura batalla en la que se embarcó medio PP madrileño, imbuido sin duda de ese espíritu liberal. Y que no fue el único, porque su director de comunicación, Juan Astorqui, se quedó con 1,4 millones. Y que el responsable de sistemas, Ricardo Morado, se fue hasta los 1,8 millones. Y que la alta dirección de Caja Madrid cobró 11,7 millones de euros en 2010, que fueron 12,4 millones en 2009. Y que el Consejo de Administración de Caja Madrid y luego Bankia se llenó de políticos de varios partidos, entre los que estaban gente acabada en la política como Mercedes de la Merced y Ricardo Romero de Tejada a los que había que hacer un sitio por los servicios prestados o, en el caso de Romero de Tejada, para que se estuvieran callados. Y que una colmena de gente del PP vivía de los sueldos de Bankia. Y que Bancaja, el otro agujero negro de Bankia, fue un sumidero de especulación al calor de la burbuja y de créditos que nunca se recuperarán, todo ello controlado por un buen número de dirigentes del PP valenciano.

En fin, todo ese pozo negro de especulación, corrupción y negligencia es lo que nos hemos quedado ahora. De ahí que el jefe de economía de BBC titule “Will Spain suffer an Irish bust?”

Porque en este caso no rigen las reglas más elementales del capitalismo de toda la vida. Las empresas privadas que fracasan por la incompetencia de sus bien pagados gestores deben ser rescatadas con fondos públicos. No nos podemos permitir que la sanidad pague las medicinas de los jubilados (ya saben, hemos vivido y algunos hasta muerto por encima de nuestras posibilidades), pero sí nos podemos permitir el desembolso de miles de millones para limpiar ese cenagal.

Españistán.