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Un tripulante para salvar más de 50 vidas: recortes en Salvamento Marítimo en pleno repunte de llegada de pateras a Canarias

Los ocupantes de una de las dos pateras rescatadas este martes en aguas de Canarias por la Salvamar Menkalinan llegan al puerto de Arguineguín

Detrás del número de personas que llegan a Canarias tras varios días en una patera, se esconden las cifras invisibles de a quienes se les traga el mar. La ruta canaria, que se ha reactivado en los últimos meses, es más larga y peligrosa, y el rescate, lejos de ser una salvación asegurada, se convierte en un caos más dentro de la odisea en la que se embarcan los emigrantes. “Un rescate es gente gritando cuando se acerca el barco de Salvamento Marítimo, es ver a gente saltando al océano sin saber nadar, a mujeres cayendo al agua y a personas pisando a niños por subir a cubierta”, describe Ismael Furió, secretario de organización del sector mar y puertos de la Confederación General de Trabajo (CGT). A partir del 21 de abril, la Salvamar Al Nair, con base en Lanzarote, pasará de contar con dos tripulantes para los rescates, a tener solo uno.

Furió, que lleva más de 13 años trabajando en el mar y que vivió la llamada crisis de los cayucos de 2005, explica que en las embarcaciones de Salvamento Marítimo lo habitual es que solo viajen el patrón, el mecánico y un marinero. “En algunos casos, el marinero deja el mando y ayuda a socorrer a los migrantes”, matiza. Según la CGT, el recorte de personal se debe a la reducción del número de llegadas de personas en las últimas semanas a través del Mediterráneo.

Pero la ruta atlántica está cada vez más viva. En lo que va de año, 1.602 personas han llegado al Archipiélago, frente a las 108 que arribaron entre enero y marzo de 2019. Este recuento está incompleto, ya que en febrero se registran varias pateras que no fueron localizadas, según ha apuntado CEAR Canarias en sus redes sociales. Así, 2020 ha seguido la estela de los últimos meses del año pasado, cuando se registró un repunte de llegadas. Por ello, hace cuatro meses se colocó un refuerzo temporal en dos salvamares: Menkalinan, en Arguineguín (Gran Canaria) y Al Nair, en Arrecife (Lanzarote). Este apoyo consiste en la inclusión de un marinero más.

Sin embargo, a partir del próximo 21 de abril, tal y como han denunciado los trabajadores de Salvamento Marítimo y como ha confirmado a esta redacción el Ministerio de Transportes del Gobierno de España, se prescindirá de los refuerzos de la Salvamar Al Nair. En el caso de Menkalinan, se han prorrogado hasta finales de junio. “La decisión de reforzar o no una embarcación va en función del número de servicios realizados en materia de inmigración. Se van realizando estudios de salidas y en el caso de que aumenten se seguirá prorrogando si así se considera necesario. Por otro lado, en la situación actual por el COVID-19, se contratarán los efectivos necesarios para seguir manteniendo la operatividad del servicio”, explica el Ministerio.

Para el secretario de organización, esta decisión es un ejemplo más de que su servicio “no interesa”. “Partidos de distintas ideologías nos han acusado de contribuir al ”efecto llamada“ y de ser cómplices de las redes de tráfico de personas por salir al mar a salvar vidas”, lamenta Ismael Furió. Además, la Sección Sindical de CGT en Salvamento Marítimo considera que “la retirada de la cuarta tripulación significará más precariedad y peligrosidad para quienes trabajan salvando vidas en un servicio de emergencias activo las 24 horas del día los 365 días del año”.

Ismael Furió subraya que dentro de la plantilla hay bajas por razones psicológicas al ver que son incapaces de cubrir el servicio. “En Canarias, las condiciones del mar, el temporal, y la distancia entre la costa y el punto en el que se localizan las pateras hace que el rescate sea mucho más difícil. A veces estamos toda la noche buscando las embarcaciones o incluso a personas. Hay puntos muy complicados como El Río, que separa Lanzarote y La Graciosa”, concreta. El 7 de noviembre de 2019, la Salvamar Al Nair participó en la búsqueda de los migrantes que cayeron al mar después de que la patera en la que viajaban volcara junto a las costas de Teguise. Fueron localizados nueve cadáveres y cuatro supervivientes. La localización de las pateras a través de los SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior) tampoco funciona, según Furió. “Los radares son solo una excusa para que Frontex tenga en cuenta a España”, asevera.

Canarias no es la única región afectada por la eliminación de los refuerzos. En el mar de Alborán se quedarán sin cuarto tripulante los salvamares Vega (Estepona), Hamal (Vélez) y Algenib (Garrucha), mientras que otras cuatro lo mantendrán. Según un informe publicado por la ONG Caminando Fronteras en 2019, este mar se cobró la vida de 246 víctimas el año pasado y solo se han podido recuperar 18 cuerpos. También se reducirán los efectivos a tres trabajadores en las embarcaciones Atria (Ceuta) y El Puntal (Melilla). En lo que va de año, 44 personas han llegado a las ciudades autónomas por vía marítima. Todas ellas a Ceuta. Perderán su refuerzo del mismo modo tres salvamares del golfo de Cádiz y una del estrecho de Gibraltar.

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