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Regularización extraordinaria

Las mujeres que trabajan sin contrato en los hoteles y las casas de Canarias: “Es una explotación que aguantas por necesidad”

Imagen de archivo de camareras de piso en un complejo turístico de Canarias

Natalia G. Vargas

13 de febrero de 2026 22:00 h

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“Cuando tú migras siendo mujer y siendo latina, los espacios de trabajo ya están marcados: cuidado de personas o limpieza”. Diana (nombre ficticio a petición de la entrevistada) llegó a Canarias en 2022 desde Colombia, escapando de los conflictos internos de su país. En estos cuatro años no ha dejado de trabajar. Sin embargo, su situación administrativa la ha obligado a hacerlo en la sombra y en condiciones indignas. “La presión laboral en el gremio de las camareras de piso es muy fuerte. Tu cuerpo se rompe por completo de manera emocional y física”, reconoce.

La regularización extraordinaria de personas extranjeras aprobada por el Gobierno español, aunque tardía, ha sido recibida como una buena noticia por muchas mujeres que durante años han soportado tratos degradantes por parte de sus empleadores. “Humillación, mucha humillación. Una vez pedí una faja para tener más estabilidad en la espalda y me dijeron que no, que eso era lo que había”, cuenta Luisa*, una mujer colombiana de 53 años que trabajaba en Gran Canaria cuidando de una persona mayor.

“Cuando uno no tiene permiso de trabajo, abusan. No te pagan lo que es”, explica en una entrevista concedida a esta redacción pocos días antes de cumplir seis años en el país. De las 24 horas que tiene el día, a Luisa, que era funcionaria en Colombia, apenas le quedaban libres tres. “Trabajaba 21 horas, llegaba a mi casa, dormía una hora y me volvía a marchar, además del esfuerzo físico que implica movilizar a una persona totalmente encamada”, recuerda. Todo esto, cobrando por debajo del salario mínimo. “Es una explotación, pero por necesidad tienes que aguantar”, concluye.

El tiempo que Luisa pasó trabajando en esas condiciones le pasó factura. Su espalda, su columna y su cadera “ya no daban más”. Lo mismo le ocurrió a Diana mientras trabajaba como camarera de piso en un hotel de Gran Canaria. “En una jornada de ocho horas, con 30 minutos para comer, tienes que limpiar 25 habitaciones, zonas comunes y restaurantes”, detalla.

“Yo quedé en 45 kilos de peso dentro del gremio de las camareras de piso, porque es un sector muy explotado, vulnerable y poco respetado. Hay muchas demandas, pero no pasa absolutamente nada. Cuando hay una inspección, ya los directores lo saben”, lamenta Diana. “En mi país trabajaba como auxiliar contable, y aunque aquí estoy más segura, jamás imaginé trabajar en un lugar donde estuviera en riesgo mi salud”, lamenta. 

Cuando la empresa o el empleador decide, “te dicen hasta luego y ya”. “No tienes ningún reconocimiento por esa labor, ni un finiquito, ni el pago de tus vacaciones. Nada”, añade Luisa. 

Papeles para tener “tranquilidad” 

A la regularización extraordinaria podrán acceder quienes hayan llegado a España antes del 31 de diciembre de 2025 y hayan permanecido de manera continuada en el país como mínimo cinco meses antes de tramitar la petición. También podrán acogerse a esta medida los solicitantes de protección internacional que hayan pedido asilo antes del 31 de diciembre del año pasado, y no tendrán que renunciar a este trámite para obtener a la regularización.

Para evitar nuevos obstáculos en este proceso, se admitirá cualquier documento público o privado, o una mezcla de ambos, que pruebe la residencia continuada en el país, y no solo el empadronamiento. “Es la oportunidad para tener confianza. Cuando uno hace el trámite, siempre está la duda: será que me lo aprueban, no me lo aprueban… Ahora con la regularización parece que es algo más seguro”, valora Luisa. 

Lo mismo apunta Diana, a quien su situación administrativa la ha abocado a años de frustración y ansiedad. “Es esa incertidumbre de si me deportan, si me quedo sin empleo… No tienes derecho a absolutamente nada”, insiste. “Si a la gente se le dan las herramientas, se beneficia la persona y se beneficia el país. Va a cotizar a la seguridad social, va a pagar sus impuestos… Todo el mundo gana”, mantiene Luisa. 

Según las estimaciones del Ministerio de Migraciones, se espera que las solicitudes se empiecen a presentar a principios de abril y el proceso estará abierto hasta el 30 de junio. El plazo máximo de tramitación será de tres meses y solo con la admisión a trámite de las solicitudes -que tendrán que resolverse en 15 días- las personas podrán empezar a trabajar.

Esta será la séptima regularización extraordinaria aprobada en España. Dos de ellas salieron adelante en los años 2000 y 2001, durante el gobierno de José María Aznar (PP), y permitieron regularizar a 503.327 personas. Otras cuatro fueron aprobadas con los gobiernos socialistas de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero en los años 1986, 1991-92, 1996 y 2005. 

Aunque es imposible cuantificar el número real de personas extranjeras que podrán acceder a esta medida, se estima que en Canarias serán al menos 45.000. Esta decisión nació en las calles, de la mano del Movimiento Estatal Regularización Ya, y cogió fuerza durante la pandemia. ''Mientras todo el mundo tenía sus ERTE, las personas en situación administrativa irregular que estaban siendo explotadas no tenían nada'', recuerda Redwan Baddouh, portavoz del movimiento en Canarias. 

En febrero de 2022 arrancó una recogida de firmas que en menos de un año consiguió 700.000 apoyos, muchos más de los 500.000 exigidos para presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). La toma en consideración de la iniciativa fue apoyada por todos los grupos parlamentarios, salvo Vox, pero la falta de acuerdo político hizo que permaneciera bloqueada durante meses. Por ello, Podemos y el Gobierno han pactado sacar adelante la regularización extraordinaria mediante un reglamento y sin necesidad de que sea aprobada en el Congreso.

Diana y Luisa celebran también que se les abra la puerta a poder visitar a su familia en Colombia y agradecen el trabajo del movimiento Regularización Ya. “Voy a poder tener permiso de trabajo por un año y no voy a estar amarrada y no poder salir. Yo con la solicitud de asilo no puedo salir de España”, explica Diana. En Colombia, Luisa tiene a una de sus hijas, a su madre, a sus hermanos y a sus sobrinos. “Estoy deseosa de ir a compartir con mi familia”, afirma con esperanza.

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