Antal Yaakobishvili, primer futbolista húngaro en la historia del CD Tenerife

Gastón Valles y Antal Yaakobishvili

ACAN

Santa Cruz de Tenerife —
23 de enero de 2026 15:04 h

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Los 46 estados de origen de los jugadores extranjeros que alguna vez militaron en el CD Tenerife no incluían, hasta ahora, a ninguno procedente de la República de Hungría. Así, Antal Yaakobishvili (Budapest, 2004) será el primer magiar que vista de blanquiazul y el noveno jugador procedente de Europa oriental.

Esta zona del viejo continente ya aportó al representativo jugadores llegados de Eslovaquia (Kelemen, Mazan y Slovak), Georgia (Kakabadze), Rusia (Simutenkov), Rumanía (Sabou), Polonia (Frankowski) y República Checa (Hapal).

Marcel Sabou, el primero. Las miras del club hacia esta región del continente no se concretaron hasta la segunda etapa de la ‘década prodigiosa’ en Primera División. Lograda la permanencia en la promoción frente al RC Deportivo, el CD Tenerife incorporó para el curso 90-91 al rumano Marcel Sabou (1965-2025), con poca presencia en el once (17 partidos), pero una gran huella humana. Batalló durante años contra un ELA que acabó con su vida, ya afincado en Gijón tras jugar para Real Racing Club, Real Sporting y el Chaves portugués.

El más longevo. De nacionalidad eslovaca como el portero Marian Kelemen (49 alineaciones entre 2004 y 2006) y el lateral izquierdo Robert Mazáň (12 en la 19-20). Samuel Slovak es el europeo oriental que más encuentros (75) acumuló en su trayectoria blanquiazul, a la que se incorporó desde el Slovan Bratislava, donde completó más de la mitad de su carrera profesional. Mediocampista de ataque en los tres perfiles (incluso lateral derecho), firmó en 1997 por el CD Tenerife por cinco temporadas, aunque en la 00-01 fue cedido a su club de origen, perdiéndose así el tercer ascenso a Primera División. Justo la campaña anterior —de regreso de la élite— había sido más titular que nunca en su cuatrienio en la Isla.

Hapal y su fatal lesión. Antes que Slovak, una grave lesión de recuperación interminable dejó en una mera especulación la carrera brillante como tinerfeñista que apuntó en su primera campaña el checo Pavel Hapal, pescado desde el Bayer Leverkusen por Jupp Heynckes en 1995. Volante o lateral zurdo indistintamente, tuvo una brillante temporada de estreno sorprendiendo a todos por sus enormes facultades. Pero en mayo de 1996 la fatídica lesión le cerró todas las puertas, incluida la de su selección nacional, que perdió la final de la Eurocopa de ese verano. No volvió a jugar un partido oficial en tres años. Comenzada la temporada 98-99 fue cedido al Sigma Olomuc.

Un delantero de hielo. El ruso Igor Simutenkov lo tenía todo para triunfar: rápido, preciso, regateador, ambidiestro para definir y aceptable cabeceador, nunca ‘explotó’ en los tres cursos que estuvo en el CD Tenerife, bien es verdad que con seis entrenadores distintos y una trayectoria irregular. Con todo, firmó un tanto decisivo ante el Atlético de Madrid B, una exhibición y dos goles en apenas 45 minutos contra el ‘Superdepor’ en Copa del Rey y un gol olímpico inolvidable. Se lo hizo al Córdoba el 12 de noviembre de 2000 y sirvió para que el grupo dirigido por Benítez sumara su cuarta victoria consecutiva y se consolidara como líder de un campeonato que terminó en Leganés con el ascenso a Primera División. Ya en le élite, solo jugó nueve partidos, uno como titular.

Y dos pasos efímeros. El delantero polaco Tomasz Frankowski (19 alineaciones y tres goles en la 06-07) y el lateral derecho georgiano Otar Kakabadze (19 en la segunda vuelta de la 20-21) completan la relación de futbolistas de Europa oriental de la que también pasa a formar parte ahora el húngaro Antal Yaakobishvili.

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