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¡Calla, loca!

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El silencio de las mujeres como herramienta de poder del maltratador. La acción de hablar de todas y cada una de las actitudes de maltrato desde el principio, desde el inicio de la detección, es tan importante como saber detectarlo. Si no se verbaliza, el maltrato no existe.

Enfrentarnos al maltrato de manera verbal es un ejercicio de fortalecimiento y seguridad innegables, pero cuesta. Se trata de un ejercicio que hay que practicar e ir en contra de los estereotipos de que la mujer callada, que no protesta ni rebate, es “señora” y es “educada”. ¿Cómo era aquello de “colorada un día...? pues libre el resto. Más vale afrontar una situación complicada un día, aunque sea mal, que arrastrar silencio y aguantar maltrato ni un sólo día.

Incidamos en la base de la pirámide, en los primeros comportamientos y signos de violencia de género porque es el germen de todo lo que viene después. Actuando en esta fase, desactivamos las relaciones de violencia. Hay que hablarlo: con terceras personas, con terapeutas, con el interfecto en una especie de “sé lo que eres, te lo digo en tu puta cara y me doy media vuelta y me voy para algo mejor”. Eso sí que da poder (luego te vas y te tomas los ansiolíticos, los mojitos, te echas las lloraderas y chats varios con los de confianza, pero eso se te pasará. Y unas risas, nunca lo olvides).

Señales de que estás conociendo a un maltratador: es impensable que en una fase de cortejo un hombre te haga sentir incómoda, eso ya de por sí es una señal. Suele nombrar mucho a mujeres que le gustan, calificarlas de guapas; nombrar a amigas de las que no hablan claro ni identifican (dicen tener muchas). Te hacen preguntas demasiado íntimas relacionadas con tus relaciones anteriores. No es claro hablando de él mismo, de sus planes, elude tus preguntas. Si no pueden quedar contigo no te dicen por qué, de hecho cuando quedan suele ser cuando él quiere. No confundir con que te tengan que dar explicaciones de todo lo que hacen, sólo dejan entrever que tienen un compromiso pero no dicen con naturalidad de qué se trata para generar ansiedad. Esto que puede parecer superficial son los primeros ejercicios para engancharte a través de los celos. Siempre hablarán mal de sus ex parejas. Miran sin disimulo a otras mujeres en tu compañía. Están atentos al teléfono más que a la conversación. Muy halagador: es imposible que un hombre que no te conoce te halague de manera constante y en aspectos que aún no le ha dado tiempo a conocer. Resaltará repetidamente los aspectos físicos de ti que le gustan (no da para mucho más). Algún 'insultillo gracioso'. Demasiados mensajes para mantener el contacto, no respeta los tiempos de inicio en una relación (está ansioso, no por conocerte, sino por tenerte).

Un sólo signo de esto es de gilipollas. Varios es de maltrato. Una rectificación del comportamiento que no te gusta es respeto. Ninguna es maltrato.

Esto es lo más inicial en la escalada de violencia. En esta primera fase, en cuanto la mujer le haga ver que algún aspecto de su comportamiento no le gusta o le incomoda dirá que es una broma. Es un clásico. Y lo repetirá. A partir de que tu intuición te diga que eso no es una relación normal para empezar, no se trata de que luches contra él, se trata de que no luches contra ti. Si te estás enamorando de alguien, no puedes pasar por alto que hay cosas que no van bien, como se dice ahora, desde el minuto uno. Pero lo que es peor es que empieces a cambiar tus valores y tus actitudes sanas por una relación con tal de seguir adelante con algo que no vale la pena desde el principio y que podría convertirse en maltrato a corto plazo. Si esto ocurre, cada día que pase será más difícil salir una vez se consolide la relación.

Venga, vamos a la conversación en la que te voy a decir que tu actitud es de maltrato y que hasta luego, Lucas. Tienes tres opciones: por chat, déjalo por WhatsApp (esto en condiciones de relación normal no te lo diría porque no es de recibo pero, tratándose de lo que se trata, qué más da). Por teléfono. Y si lo vas a hacer personalmente, en sitio público siempre. No temas decirle lo que no te gusta, lo que no estás dispuesta a aguantar y con lo que no vas a arrastrar. Da igual cómo lo digas, no estás ahí para un 'Óscar'. Estás para dejar claro que no permites esos comportamientos. Mantente en el no, porque aquí intentará convencerte de que va a cambiar y que a partir de ahora no será así. Otro clásico. Si ves que dudas, date para contestar veinticuatro, cuarenta y ocho horas (esto les despistará) Es un tiempo que te estás dando a ti para no caer en ese mismo momento. Repite conmigo: no van a cambiar nunca.

Di, cuantas veces lo necesites y a quien lo necesites, lo que no te gusta. Repítelo una y otra vez. No permitas que nadie te cuestione en lo que no consientes para ti, y que no te digan, ahí va la retahíla: exagerada, celosa, inestable emocional, insegura, llena de ira contenida, inmadura, arrastras traumas del pasado, loca... que ladren. Queda mal, como una ordinaria, como una imbécil o sí, mira, como una loca. Jodida pero contenta. Exige respeto. Y como hoy voy de refranes, lo de “más vale estar sola...” más vale. Que ladren, luego cabalgamos.

En el próximo te voy a contar cómo manejar el pole dance para que te consideren buena amante.

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24 de julio de 2021 - 19:15 h

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