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Que Canarias tenga sentido

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A principios del siglo pasado, Ortega y Gasset se preguntaba a menudo en sus escritos “qué es España”, indagación que hace ya algún tiempo tuvo en estas islas su correlato a través de algún slogan político que obviando la cuestión de qué sean estos peñascos ubicados en la costa noroeste de Africa, enfatizaba que lo importante era que nos convenciéramos de que “Canarias es posible”.

Vamos, que más que andar siempre preguntándonos qué somos o de donde venimos, lo fundamental era que fuéramos algo. Lo que desde un punto de vista psicoanálitico no parecía mala opción ante rémoras tan esterilizantes como la del pleito insular, con corrientes políticas que incluso han planteado alguna vez la secesión de la región, la nacionalidad o lo que quiera que seamos, si es que hemos llegado a ser algo. Con ello venía a admitirse implícitamente que aún estábamos en construcción, y que como esos adolescentes llenos de inseguridades -en muy poco tiempo pasamos de la reticencia a integrarnos en la UE al mayor entusiasmo europeísta- la asertividad y autoafirmación como un solo pueblo, más allá de zozobras y maguas, debiera ser la prioridad frente al isloteñismo de campanario.

Lo que pasa, digo yo, es que, como le sucede a cualquier adolescente, llega un momento en que, además de reafirmarse y demostrarse a sí mismo que existe, también debería tener claro qué es lo que quiere ser, hacia dónde va y qué sentido va a tener su existencia. Y que no se trata solo de emanciparse lo más posible de quien te haya dado el ser. Y menos aún de aislarse en una burbuja identitaria y pseudoetnicista. 

Y es mucho lo que se ha escrito, dicho y proclamado en los últimos 40 años sobre Canarias como plataforma de paz, la famosa tricontinentalidad o la posibilidad de convertirnos en “los reyes del mambo de la globalización” en el Atlántico medio. Aunque casi siempre se haya soslayado y pasado de puntillas por la ocupación ilegal por un tercero de lo que está y sigue estando llamado a ser en gran parte el hinterland natural de expansión de nuestra economía (el Sáhara Occidental), y los problemas de todo orden que ello implica. 

Unas complicaciones, entre las que las de orden jurídico no son las menores, y que, al menos en mi opinión, están muy lejos de desaparecer, pese a que se haya proclamado que el conflicto del Sáhara puede tener solución gracias al reciente giro de Pedro Sánchez en favor de una solución para el territorio que excluya la autodeterminación que hurtamos a los saharauis cuando los abandonamos.

De hecho, hace solo unos días, y aunque casi nadie informase sobre ello, el PSOE volvió a votar en el Congreso en contra de una moción de Nueva Canarias en la que se reclamaba al Gobierno de España que trabajase en “la necesidad de concluir el proceso de descolonización del Sáhara Occidental con escrupuloso respeto a la legalidad internacional, en el marco de las resoluciones de la ONU”, así como que admita que no se puede llevar a cabo una delimitación de la mediana entre Canarias y el territorio ocupado por Marruecos mientras no se lleve a cabo dicha descolonización. Textos tan de mínimos que ni siquiera mencionaban explícitamente la autodeterminación del territorio que las resoluciones de la ONU prescriben, pero que si salieron adelante fue, a pesar del PSOE, y gracias al respaldo del resto de los grupos representados en la Carrera de San Jerónimo. 

¿Debe quizá inferirse de ello que el PSOE, que actualmente preside tanto el Gobierno de España como el de Canarias, se propone contribuir a la descolonización del Sáhara sin respetar la legalidad internacional? ¿O quizá respetándola solo a medias, ya que se negó respaldar un texto en el que se le pide que lo haga de manera escrupulosa? ¿O es que simplemente lo que se proponen, y quizá sea lo más probable, es no hacer nada y seguir tirando por la calle de en medio?¿Hablaron de esto Angel Víctor Torres y José Manuel Albares durante la visita que este último realizó a Canarias para hablar precisamente de este tema, mientras el PSOE se negaba a respaldar en Madrid esta moción de su socio de Gobierno regional Nueva Canarias?  Tanto los autodenominados ‘canaristas progresistas’ como sus también socios en el Gobierno regional de Unidas Podemos deberían ser los primeros en pedirle explicaciones para que lo aclare.

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