Se coge antes a un mentiroso que a un cojo

Hoy en día, al hablar de mentiras y de mentirosos, se utiliza la frase “las mentiras tienen las patas cortas”. En casa de mis padres, la que se utilizaba era la del cojo.

Es muy curioso lo que pasa en nuestro país. Cuando un político miente – o engaña,

para ser más suave – y se le coge en la mentira, no pasa nada. No solo no dimite sino que además algunos piensan que es muy astuto. En países de nuestro entorno, los políticos dimiten no solo por mentir, sino hasta por haber copiado parte de una tesis doctoral.

Recientemente y a nivel nacional, Podemos denunció que la vicepresidenta Carmen Calvo había sustituido, en referencia a un escrito de los primeros, la palabra “proponemos” – que fue la expresión utilizada por Podemos – por “exigimos”. La prensa nacional reflejó la denuncia de Podemos, pero la vicepresidenta no se dio por aludida, y aquí no ha pasado nada.

Algo parecido ha sucedido en el pleno del pasado 26 de julio del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, cuando se trató la toma de razón de la liquidación del presupuesto del ejercicio 2018. El concejal del grupo Coalición Canaria-Unidos por Gran Canaria (CC-UxGC), David Suárez, sacó un documento titulado “Avance de Liquidación del Presupuesto 2018”, que entregó el gobierno municipal el 4 de febrero pasado junto con el proyecto de presupuesto municipal del 2019. Es un documento escueto de siete páginas incluyendo la carátula. En las seis primeras páginas trata del grado de ejecución del presupuesto del 2018 a septiembre; y, en la última –  titulada “Proyección de la liquidación del presupuesto 2018 del Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria a 31 de diciembre de 2018”–  se dan unos cuadros con la supuesta liquidación de los presupuestos de ingresos y gastos por capítulos.

Cuando se comparan algunas de las “proyecciones” con los resultados definitivos de la liquidación del presupuesto del 2018 entregada a los concejales hace unos días, salta la liebre. David Suárez comparó el grado de ejecución del presupuesto de gastos que figuraba en el “Avance” – del 83% – con el definitivo del 72,69%. Este 72,69% significa que de un presupuesto de gastos de 428 millones de euros, se quedaron sin gastar casi 117 millones de euros. Un verdadero disparate. Pero peor es la comparación del presupuesto de inversiones, que en el “Avance” figuraba del 48% y en el definitivo del 33,7%. Para llorar. Porque esto significa que, en una ciudad con 39.000 parados, el Ayuntamiento, partiendo de un presupuesto de 87,4 millones de euros para invertir, solo ha sido capaz de gastar 29,5 millones, habiendo dejado sin gastar 57,8 millones de euros.

Como dijo el concejal de CC-UxGC, el concejal de Hacienda del mandato pasado (o sea, el alcalde) sabía perfectamente cual era el grado de ejecución del presupuesto de gastos e inversiones cuando el 4 de febrero entregó a la oposición el ya famoso “Avance”. Pero claro, como ya se estaba en precampaña electoral, mintió o engañó a la oposición, para no darle argumentos en contra del equipo de gobierno municipal.

Y no solo mintió, sino que se saltó a la torera la Ley, como bien indica la Interventora municipal en su informe que acompaña a la liquidación definitiva del presupuesto del 2018. Según el Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, en su artículo 191.3, la liquidación del presupuesto debió estar confeccionada antes del 1 de marzo de 2019.

Las comparaciones son odiosas, pero hay veces que no queda más remedio que citarlas. La corporación que preside el alcalde Hidalgo Macario ha ido de mal en peor  en sus cuatro años de mandato desde el punto de vista del grado de ejecución presupuestaria tanto de gastos como de inversiones. En el presupuesto de gastos del 2015 ejecutó el 88,81%. En el 2016 ejecutó el 85,50%. En el 2017 ejecutó el 82,24%; y en el 2018 ejecutó el 72,69%. En el presupuesto de inversiones del 2015 ejecutó el 54,6%. En 2016 ejecutó el 56,8%. En 2017 ejecutó el 42,4%; y en el 2018 el 33,7%. Estas cifras hablan por si solas de la capacidad de gestión del grupo de gobierno municipal. Cada año se bate el récord del anterior, pero a la baja.

El alcalde, ante el bajísimo grado de ejecución presupuestaria en 2018, ha dicho en varios medios locales que la culpa era de la nueva Ley de Contratación pública, que había complicado la posibilidad de una mayor ejecución presupuestaria. El concejal Francis Candil, también del grupo CC-UxGC,  ha contestado, tanto en la prensa como en la sesión plenaria, que la nueva Ley no tiene nada que ver. Que en Bilbao el grado de ejecución del presupuesto de gastos fue, en 2018, del 95%, mientras que en Las Palmas de Gran Canaria ha sido del 72,69%. Y la Ley es la misma para todos. Que se busque otra excusa.

A todas estas, en la intervención de réplica a David Suárez, la actual concejala de Economía y Hacienda en este mandato, Encarna Galván, se fue por los cerros de Úbeda, y le dijo a David Suárez que “se había hecho un lío, ya que de lo que estamos dando cuenta aquí es de la liquidación real del presupuesto el 2018 y no de la liquidación del anticipo ese que se hizo en febrero”. Es evidente que, teniendo en cuenta que Encarna Galván no es tonta y entendió perfectamente la comparación que había hecho David Suárez, optó por “hacerse la sueca” y no respondió a lo que preguntaba del concejal de CC-xGC del porqué de las grandes diferencias entre ambas liquidaciones.

También contestó al retraso en la presentación de la liquidación del presupuesto de 2018, diciendo que había repasado las fechas de liquidaciones de los últimos 8 presupuestos, y que ninguna se había liquidado el 1 de marzo como dice la Ley. Y tenía razón, pero lo que no dijo es que habitualmente se liquidan entre abril y mayo del año siguiente, y que el único presentado en un mes de julio era, precisamente, este del 2018. Una pequeña trampa que sirve para acallar a la oposición en un pleno, pero que acaba descubriéndose. Por supuesto, el alcalde no contestó ni se dio por aludido.

En definitiva, que del “avance de liquidación” a la liquidación real del 2018 hay una gran diferencia, por lo que se puede pensar que el avance fue una añagaza para no darle munición a la oposición con los datos reales en precampaña electoral. Y que la presentación de la liquidación en julio es la que más ha tardado en entregarse en los últimos 8 años, por intereses electorales. Lo del mentiroso y el cojo se cumple en este caso.

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Publicado el
5 de agosto de 2019 - 09:59 h

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