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¿Mata el “nacionalismo” la emprendeduría?

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El papel que juegan las élites en la transformación de las sociedades, en su desarrollo o en el estancamiento en el subdesarrollo, ha sido una de las cuestiones que más debates han generado en las Ciencias Sociales. Pareto hablaba de la circulación de las élites, mientras que las teorías marxistas planteaban que el rol de avanzadilla para el desarrollo social correspondía a una élite intelectual que se convirtiera en la vanguardia del proletariado. La cuestión del desarrollo estuvo muy presente en los inicios de las Ciencias Sociales en Canarias, con aportaciones clásicas, y hoy tristemente olvidadas, desde el Desarrollo y subdesarrollo de la Economía Canaria, de Bergasa y Viéitez (1969), al Educación y Fuerza de Trabajo en Canarias, de Moreno Becerra (1981) , pasando por los tomos de Estructura Social de Canarias elaborados por el CIES en 1980 con los sugestivos títulos de Desarticulación y dependencia, claves de la formación social canaria (Tomo I) y La reproducción social del subdesarrollo (Tomo II). En 1983 las islas se convirtieron en una Comunidad Autónoma y en 1991 se incorporaron plenamente a la Unión Europea. Poco después, parece que dimos por sentado que ya estábamos “desarrollados”, y desde que hace 30 años Coalición Canaria accediera por primera vez al poder, tanto el Gobierno de Canarias como muchos ayuntamientos y cabildos (muchos desde antes) han estado gobernados de manera prácticamente ininterrumpidas por autodenominados “nacionalistas”. Por eso podría considerarse hasta cierto punto sorprendente que hace menos de un mes, quizá tras descubrir que los principales indicadores señalan que Canarias hace mucho que no está convergiendo ni con el resto de España, ni de Europa, ni tan siquiera con el resto de las regiones ultraperiféricas, el gobierno actual haya señalado que uno de los principales problemas de Canarias es la baja productividad. Si en tres décadas de gobiernos “nacionalistas” las islas, en vez de desarrollarse parece que se han estancado en el subdesarrollo, ¿no puede ser parte del problema quien ahora pretende ser la solución?

Entre 1993 y 2023, la población de las islas ha crecido en más de medio millón de habitantes, más de un 35%, y con aproximadamente 2,2 millones de habitantes, Canarias tiene en la actualidad la misma población que Euskadi, que también ha estado gobernada básicamente por gobiernos nacionalistas. En el mismo período el crecimiento económico vasco se ha centrado en el incremento de la productividad, con políticas, desde las educativas a las industriales orientadas a tal fin, y la población ha crecido menos de un 6%, poco más de 100.000 habitantes. El crecimiento económico canario se ha producido, sin embargo, por el crecimiento de los factores: más camas turísticas, más población trabajando en el sector turístico. Y en lugares donde el crecimiento turístico y demográfico ha sido especialmente intenso coincide que ha gobernado, en muchos casos desde antes de 1993, Coalición Canaria. ¿Puede considerarse a éste un partido verdaderamente nacionalista? En un artículo académico recientemente publicado se plantea que ésta organización política, más que como un partido nacionalista, puede considerarse un ejemplo de contramovilización de élites, que se relaciona con el pleito insular. Las élites económico-empresariales han tenido un comportamiento distinto en Tenerife y en Gran Canaria. Tras la aparición, con la autonomía, de un ámbito político archipielágico, mientras que las primeras se han centrado en buscar “aliados” en el resto de islas para dominar la política canaria, las segundas se han centrado más bien en influir en el gobierno central. Esto se ha traducido en que ha habido muchos más ministros de un lado que de otro, e incluso podría decirse, al menos a título de hipótesis sugerente,  que se ve en el carácter de las respectivas capitales. En una de ellas se puede tener la sensación de una ciudad que mira a otras islas, y que parece estar de espaldas al contexto geográfico más inmediato en el que se inscribe, a miles de kilómetros de Europa y América, pero sólo a unos cientos de África. En la otra, se puede tener la sensación de estar mucho más cerca de África, pero relativamente de espaldas otras islas.

En lo que único que parece haber habido cierto consenso entre las élites político- económico- empresariales de todas las islas es en la defensa del status quo de un modelo socio- económico basado en la baja fiscalidad y ayudas estatales. Estamos lejos, tenemos un territorio fragmentado, no tenemos materias primas… y en base a todo esto, vendría a ser el argumento, el Estado Español nos debe de compensar, para que los canarios tengamos los mismos derechos que el resto de los españoles. Si los trabajadores canarios se han acostumbrado la cultura de la paguita, y no se esfuerzan en formarse, en ser proactivos, y en último término, en ser más productivos, en realidad no hacen más que ser coherentes con el discurso que llevan escuchando de manera machacona desde hace más de 30 años: mereces que el Estado (Español) te pague (compense) por el mero hecho de ser canario/a. Curioso nacionalismo es éste, no sólo por pretender ser el único representante de todo un archipiélago sin tener fuerza en todas sus islas y ciudades. Sino, sobre todo, porque construye la identidad en negativo, y no en positivo: nos define por donde no estamos (Europa), por lo que no somos (un territorio unido) y por lo que no tenemos, y no por dónde estamos, por lo que somos y tenemos. Quienes emprenden en Canarias en muchas ocasiones no han nacido aquí: desde cafeterías de italianos a hoteles montados por alemanes, pasando por empresas de reformas que llevan venezolanos. Seguramente te animas más a emprender si no llevas toda tu vida llevas escuchando que tú necesitas la ayuda de fuera para sobrevivir. Y es que quizá nuestro “nacionalismo” mata, si no la productividad, al menos la “emprendiduría”, que, en el fondo, no es más que las ganas de ser más productivos. 

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