La salud del motor

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Cuando nos compramos un vehículo una de las principales preocupaciones suele ser su mantenimiento. Adquirir productos adecuados que protejan la mecánica y optimicen el rendimiento es, sin duda, la mejor manera de conservarlo en perfectas condiciones, manteniéndolo alejado de las averías. En este sentido, el aceite tiene una gran importancia para alargar los años de vida útil. Su principal finalidad es reducir la fricción entre las partes móviles del motor, evitando así que el rozamiento produzca un desgaste prematuro. ​​Además de lubricar, el aceite tiene un papel refrigerante, ya que evita que se eleve la temperatura por fricción. Por último, previene la corrosión y ejerce como detergente, puesto que tiene la capacidad de mantener en suspensión todos los residuos que quedan atrapados en el filtro. Ahora bien, la amplia oferta de lubricantes hace que su elección sea complicada.

En economía sucede algo similar. De hecho, siempre se ha dicho que quien engrasa a la economía es el dinero, no tanto por su volumen, sino por su velocidad de transferencia. Es decir, si compramos algo con 50 euros y con dicho dinero se paga otra cosa y vuelve a nosotros como contraprestación por otro servicio, con la misma cantidad hemos multiplicado por tres su valor, siendo simplista y sin rigor. Y todo esto sin que tengan que subir los precios. Esta es la base de la teoría cuantitativa del dinero. Esta teoría se originó en el siglo XVI como consecuencia de la llegada masiva de materiales preciosos de América a Europa. Dichas remesas podrían significar un incremento de la riqueza, pero no fue así. Lo que sucedió es que se generó un proceso de hiperinflación porque, si todo el mundo tenía más, ¿por qué iba a seguir cobrando lo mismo?

Todo esto viene a cuento porque resulta que el nuevo crédito a empresas alcanzó los 85.120 millones de euros entre enero y marzo, lo que implica rebasar en un 25,37% la concesión del primer trimestre de 2021 y remontar por vez primera los umbrales prepandemia, que superaron en un 9,45% los 77.769 millones otorgados en el periodo equivalente de 2019. Hay que tener en consideración que hay mucho dinero en forma de crédito que proviene de los fondos ICO. Este hecho hace que en el sector financiero sobrevuele la incertidumbre en sus vencimientos, sobre todo, en los sectores golpeados por la pandemia y donde el encarecimiento de la energía y los problemas de abastecimiento provocados por la guerra.

Así y todo, el Banco de España ha alertado de que el volumen de préstamos en riesgo de impago es de 94.000 millones de euros, por lo que la entidad pide que no se liberen las provisiones dotadas a lo largo de la pandemia por la incertidumbre sobre la evolución de la morosidad. Sobre los créditos avalados por el ICO, en este momento y en este lugar, ya hay 3.000 millones de euros que no se han pagado. Entre empresas, se estima que la ratio de morosidad se cifra en un 7% de las que un 25% de las empresas exigen intereses de demora. Tengamos en cuenta que los impagos están directamente relacionados con la presión por efectuar la venta poniendo en segundo lugar la solvencia de la clientela. A partir de aquí, el elevado nivel de deuda pública, la debilidad de ciertos sectores de empresas y hogares y de la capacidad de intermediación financiera se muestran como vulnerabilidades para un proceso de recuperación sólido y sin sobresaltos. Habrá, por tanto, que prestar atención.

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