El teniente González Campos fue un policía que el 18 de julio de 1936, al mando de un grupo de guardias de asalto, intentó liberar al gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife, que había sido hecho preso por las tropas del general golpista Francisco Franco. El intento fue frustrado y se saldó con varios muertos y heridos. El teniente González Campos, que tiene una calle con su nombre en Santa Cruz, fue fusilado tras un consejo de guerra. Así lo cuenta en su libro Gesta y sacrificio del teniente González Campos el veterano periodista tinerfeño Andrés Chaves, que ha tenido la inmensa fortuna de poder editar la obra en dos ocasiones, la primera en 1985 y la segunda más recientemente, en concreto en abril de 2003, bajo el patrocinio del Cabildo de Tenerife, Litografía Romero y la empresa de su propiedad Periódicos de Tenerife. Pero hubo un benefactor que hasta ahora ha permanecido oculto, un esponsor que también aportó dinero público para esa segunda edición que prometía, a juicio del autor, convertirse en un best seller.