Últimos días de Juan Domínguez
Bravatas de aficionado. En eso se han quedado ?de momento- los apocalípticos anuncios de Juan Domínguez y los suyos de echarse al monte del centrismo grancanario y constituirse en agrupación de pulso y púa independiente del Centro Canario Nacionalista, el auténtico de Nacho, que lo ha despojado de toda su autoridad orgánica tras descubrir que realmente estamos ante un indeseable de la política. Sí, más indeseable todavía, no crean que no les hemos pillado el pensamiento. Juan Domínguez, vicepresidente del Cabildo por el tercio de la traición, el transfuguismo y la marrullería política, anunció al día siguiente de ser defenestrado que allá Nacho con sus cosas, que él lideraría el paso de sus numerosos seguidores a través del Mar Rojo. Y que lo haría denunciando a la dirección del partido que hace tan solo año y medio lo aupó a la cumbre de su incompetencia (y de su realidad) por incumplir los estatutos, o algo parecido. Pasada la efervescencia del momento, y tras aquel sublime acto de inquebrantable apoyo al caudillo Domínguez (qué mal anda el empleo en el sector asesores, tú) el vicepresidente del Cabildo ha decidido recular “para no cabrear a Bravo” de Laguna, presidente de la cosa, que empieza a estar hasta los mismísimos de los problemas que le genera este sujeto. Nacho González no perdió ni un minuto en telefonearlo el día de autos para decirle que vería con muy buenos ojos que le retire todas las competencias gubernamentales y que lo deje como consejero electo mondo y lirondo, que es lo que es desde que la ciudadanía lo eligió en medio de una candidatura formada por Coalición Canaria y el CCN. Bravo tiene que actuar con prudencia porque si bien la ley imposibilita a Domínguez a volver a ser tránsfuga y su flanco lo tiene resuelto con la incorporación de otro ser de igual comportamiento, Antonio Hernández Lobo, no quiere tener un circo montado en el Cabildo.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora