Entrevista

Un plan hidráulico, sistemas de reutilización y compromiso ciudadanos, claves para proteger el agua de Canarias

Central hidroeólica Gorona del Viento, El Hierro.

El agua es imprescindible para la vida, de ahí la necesidad de preservarla y darle la importancia social y gubernamental que requiere como bien de primera necesidad. En Canarias nunca ha sido un recurso infinito. La tendencia en el Archipiélago, motivada por la escasez de lluvias y la necesidad de satisfacer una capacidad hasta dos veces superior a su capacidad natural, ha sido la desalación. Ahora, Yuri Rubio, ingeniero civil tinerfeño especializado en hidrología, pide que se le dé más protagonismo a la gestión del agua, tanto en casa como desde las instituciones, empezando por la elaboración del Plan Hidráulico de Canarias, contemplado desde 1990 en la Ley de Aguas de Canarias pero aún por desarrollar treinta años después.

Antonio Morales reconoce una mejora en el proyecto para Chira-Soria y no descarta una línea soterrada

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“En Canarias la tendencia ha sido apostar por la desalación para mantener la agricultura, las industrias, la vida de los ciudadanos y de los millones de turistas que nos visitaban anualmente”, dice Rubio.

La totalidad del agua que se consume en Lanzarote y Fuerteventura procede de la desalación, dice el ingeniero, que añade que en Gran Canaria el 86% del agua para consumo humano es desalada, con más de 45 que aportan a los sistemas de la isla cerca de 80 millones de metros cúbicos de agua cada año. Tenerife es la isla con más recursos hídricos, pero aún así el 47% del consumo de los hogares procede de la desalinización a través de la osmosis inversa.

Rubio señala la necesidad de avanzar en la elaboración del Plan Hidráulico de Canarias, que serviría para conocer “realmente de cuánta agua disponemos como conjunto, que siempre será más que como islas individuales”, según el ingeniero. Así se tendría la información necesaria para para acometer las acciones que garanticen el abastecimiento de agua potable para la totalidad de la población. “Sabríamos qué es esencial y qué no, de dónde podemos ahorrar y de dónde no”, describe.

Acabar con el uso de agua potable para regadío debería ser una de las prioridades a ojos de Rubio: “Debemos dejar de usar agua potable para el riego cuanto antes y destinar más recursos a mejorar los sistemas de saneamiento-reutilización-riego. Es un tema ya no solo de ahorro sino de salubridad de nuestra población y territorio”.

Ahorro en casa

“En mi isla, Tenerife, el agua potable servida en domicilio se puede consumir perfectamente sin necesidad de ningún tipo de filtrado. No tiene una calidad como la de los domicilios madrileños pero se puede beber”, describe Rubio. Las islas orientales no gozan de la misma suerte y siempre ha sido costumbre consumir y cocinar con agua embotellada. La recomendación del ingeniero para filtrar el agua y poder tomarla para beber es el uso de un bernegal canario, un recipiente de barro con forma achatada donde cae el agua que destila la pila a través de un proceso natural de filtración. “Cualquier otra recomendación iría en contra de mi cultura tradicional del agua canaria”, dice.

Además, el ingeniero destaca la necesidad de consumir productos locales siempre que sea posible: “Cada producto que nos llevamos a la boca tiene un gasto de agua asociado a su cultivo, fabricación y transporte”.

Por otro lado, añade que “las duchas de agua fría” suelen ser rápidas y efectivas, “usas menos agua y mejoras tu circulación sanguínea”. Detalles como poner la lavadora a máxima carga o lavarnos los dientes usando solo un vaso de agua para enjuagarnos también constituyen pequeñas muestras a nivel individual que contribuyen al cuidado del planeta.

Centrales hidráulicas

Además, considera que, al estar rodeada de mar, urge que en Canarias “se empiece a estudiar muy seriamente las posibilidades que ofrecen las centrales hidráulicas marinas”, teniendo también en cuenta la necesidad de emplazamientos de almacenamiento de esa energía.

“No disponemos de corrientes de agua permanentes como los ríos por lo que la opción más factible es intentar generar nuestros propios saltos de agua artificiales”, detalla, refiriéndose a la central hidroeólica Gorona del Viento, en El Hierro. El ingeniero considera “alentadora” la idea del proyecto Chira-Soria que se sigue impulsando en la isla redonda, e incide en el otro factor clave que resuelven este tipo de sistemas: el almacenamiento de la energía. “De nada sirve extraer energía si luego no hay lugar para su almacenamiento en grandes cantidades”, explica. Los sistemas hidráulicos como Gorona del Viento o Chira-Soria son capaces de almacenar energía usando los excedentes para bombear agua al embalse superior, pudiendo soltar el agua más adelante y generar nueva energía cuando sea necesaria. 

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Publicado el
28 de julio de 2020 - 14:58 h

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