Leticia Romero: Una enamorada del baloncesto (2014-)

Romero marca el sistema a jugar durante un partido con España.

Biografía

BiografíaLeticia Romero González (Las Palmas de Gran Canaria, 28-5-1995)

Selección española: 6-9-2014 / en activo (Debut / despedida)

Veces internacional: 62 (54-8 victorias / derrotas)

Puntos: 162

Torneos oficiales:

  • Mundobásket Turquía 14 (Plata)
  • Eurobásket Hungría-Rumanía 15 (Bronce)
  • Preolímpico Francia 16 (Clasificada)
  • Juegos Olímpicos Río 16 (Plata)
  • Eurobásket República Checa 17 (Oro)

Una enamorada del baloncesto

Una enamorada del baloncestoEl 28 de junio de 2015, Leticia Romero se despidió del Eurobásket de Hungría-Rumanía con una medalla de bronce tras haber jugado 22 minutos ante Bielorrusia en el partido que permitía al cuadro dirigido por Lucas Mondelo volver a subirse a un podio. Con veinte años recién cumplidos, no era la primera vez que lograba un metal con la selección absoluta. Un año antes, en el Mundobásket de Turquía, había participado en el brillante subcampeonato que logró España, que sólo cayó, ya en la final, ante el imbatible combinado presentado por Estados Unidos.

Para entonces, Leticia tenía una trayectoria sobresaliente en las categorías de base: multicampeona nacional con el CB Islas Canarias, también había conseguido dos medallas de oro con España en diferentes categorías: con la sub 16 en 2011 y con la sub 18 en 2013. ¿Algo más? Pues sí, una plata con la sub 17 en 2012 y otra con la sub 20 en 2014, cita en la que fue elegida para el quinteto ideal pese a ser un año menor que el resto. ¿Fin de los éxitos? Pues no, porque hay que sumar dos medallas más –plata en categoría femenina y bronce en mixta– en el Campeonato del Mundo sub 18 de la modalidad 3x3 disputado en Alcobendas en 2012. Además, ya acumulaba cinco temporadas al más alto nivel.

En tres de esos cursos había militado en el Gran Canaria 2014 de la máxima categoría femenina española –jugando en los dos últimos años más de treinta minutos por partido– y sumaba dos en la NCAA, la liga universitaria estadounidense, siendo pieza básica con Kansas State y Florida State. Así que, con veinte años recién cumplidos y tras una adolescencia sin vacaciones, doblando presencia en los nacionales de base o en las convocatorias de las selecciones españolas y siendo importante en el bronce europeo logrado en Budapest por el combinado nacional absoluto, la Federación Española convocó a Romero para que acudiera con la selección femenina de la categoría al Campeonato de Europa sub 20.

Ninguna objeción. A los tres días de bajarse del podio en Budapest, la crack de Agüimes ya estaba “disfrutando mucho” con la selección sub 20 que iba a disputar el europeo de la categoría en Lanzarote. Y no volvió al filial para cubrir el expediente, sino para convertirse en la mejor jugadora (MVP) del campeonato y echarse a la espalda a un equipo que ganó sus nueve partidos, se impuso en semifinales a Rusia (76-50) y derrotó en la final a Francia (66-47) en un partido memorable de Romero, que se fue a los 22 puntos (con 9/14 en el tiro), cuatro rebotes y tres asistencias en 38 minutos. “Aquel oro fue especial. Jugar en casa y sentir el apoyo de tu gente cuando defiendes a España es algo que no había vivido antes”, dice emocionada.

“Además”, agrega “era el último europeo que iba a jugar en categorías inferiores y por esa parte también fue especial”. Lo dice una enamorada del baloncesto... que empezó jugando ¡al fútbol! “Mi hermano y mi padre jugaban al fútbol y yo estaba acostumbrada a ver y practicar fútbol, pero al no haber equipo femenino en Agüimes buscamos otras opciones y apareció un club de baloncesto que hacia equipos mixtos”. Y como Romero brillaba entre los chicos... a los 13 años fue reclutada por el CB Islas Canarias de Domingo Díaz y Begoña Santana, “donde se dan las condiciones ideales para crecer como jugadora, pues se preocupan por la base y tienen equipos en cada categoría que optan al título nacional cada año”.

“En cuanto a Mingo y Bego, no necesitan que yo los elogie porque los números hablan; y todo es fruto de un gran trabajo realizado con muy poca ayuda exterior”, agrega una jugadora que de todos los títulos nacionales que logró en categorías inferiores se queda “con el oro que ganamos con el equipo infantil de mi generación [1995]. Era un año en el que todos apostaban por los conjuntos catalanes y le ganamos la final al Mataró”. Además, reconoce que los triunfos a esas edades “son diferentes porque hay más amistad y menos profesionalidad, pero también de mayor he disfrutado igual y la selección femenina es un ejemplo. Son serias y profesionales, pero también un grupo de amigas donde hay muy buen rollo”.

Fija en la selección absoluta desde 2014 y presente en todas las convocatorias, ventanas y campeonatos, Romero se ha caído de la última lista de Lucas Mondelo y no estará en el Mundobásket de Tenerife. “No voy a decir que no duele, porque duele muchísimo no estar con la selección en un campeonato que además se juega en casa. Tenía presente que ir a la WNBA podía poner en riesgo la llamada con España... pero esperaba estar”, dice Leticia, quien entiende que “el baloncesto español tiene muchas jugadoras con talento, lo que hace que casi nadie sea imprescindible”. “Hay un grupo muy completo y estoy segura de que van a darlo todo, como siempre, porque esa es nuestra identidad y la selección lo lleva en la sangre”, recalca.

A la hora de hacer pronósticos, la base canaria cree que “con el talento que hay y el carácter que siempre sacan, no me cabe duda de que optarán a medalla y lucharán por el oro”. Y ello, en una cita que “debe suponer una oportunidad para desarrollar el básket femenino en Canarias. Un mundial siempre atrae atención y, si se organizaba bien, puede ayudar a promover no solo el baloncesto sino todo el deporte femenino en Canarias”. “Me encantaría ver a muchas niñas en los pabellones y que el campeonato se tradujera en el futuro en que hubiese más chicas metidas en este deporte y que creciera el número de licencias; y más, cuando el básket femenino canario siempre está en los primeros puestos a nivel nacional”.

Eso sí, en la pista no estará una jugadora que lleva ocho años sin fallar a una cita con España y que en octubre de 2010, con 15 años y cuatro meses, debutó en Primera División con el Gran Canaria 2014. Lo hizo compartiendo equipo con Rosi Sánchez, que semanas después de ser su compañera sería su técnico, como segunda entrenadora, en la selección que con cuatro canarias [Alba Peña, Zenaida Pérez, María Mongomo y la propia Romero] logró el oro en el europeo sub 16 de Cagliari (Italia): “Fue un año clave en mi carrera. Debí aprender mucho y muy rápido, pero me dieron oportunidades para crecer y equivocarme y tuve compañeras que me ayudaron mucho a desarrollarme como jugadora y como persona”.

“Ahora, pasados los años, valoro mucho más la oportunidad que me dieron y agradezco al club la confianza que puso en mí en su momento”, se sincera Romero, quien devolvió esa confianza: en la campaña 11-12, ¡con 16 años!, ya jugó 31 minutos por partido con promedios de siete puntos. Y un año más tarde, sus cifras son de americana: 37 minutos, 14,9 puntos, 3,6 rebotes, 3,5 asistencias, dos robos y más de cinco faltas recibidas por encuentro, convertida en una base imparable de 176 centímetros y una fuerza y velocidad pocas veces vista. En definitiva, una crack que ¡durante cuatro veranos seguidos! duplicó presencias con España, a veces compatibilizando las categorías inferiores con la selección absoluta.

Lo hizo coleccionando medallas y algún galardón de mejor jugadora (MVP), como el que acompañó al oro logrado en 2013 el europeo sub 18 de Croacia. “No cansa, porque jugar al baloncesto es lo que me gusta y no lo cambio por vacaciones o fiestas. De hecho, sólo notaba el cansancio al acabar todo y volver a casa, porque en los campeonatos ni me daba cuenta”, explica una base que en el verano de 2103 abandonó Gran Canaria para estudiar en Kansas State... aunque un año más tarde dejó las wildcats para ir a Florida State y se barajó la opción de castigarla un año sin jugar. “Lo pasé mal”, confiesa, “pero ahora no lo miro como una situación negativa y aprendí mucho sobre cómo funcionan las cosas en Estados Unidos”.

“Al final fue un proceso que me hizo madurar”, agrega Leticia, que dice que “no hubo una sola razón para dejar Kansas [donde sobresalió con 14,2 puntos, 5,8 rebotes y 4,9 asistencias] e ir a las seminoles. “Fue un cúmulo de cosas, aunque todo empezó con el cambio de entrenador ese primer año”. En todo caso, hace un balance “positivo” de su experiencia en Estados Unidos, que le sirvió para graduarse en Sports Management y “abrir los ojos en muchos aspectos. Me enseñó valores y responsabilidad y a valerme por mí misma y ser más independiente”. Además, su primer y complicado año USA se cerró con premio: debutó con la selección absoluta y fue al Mundobásket de Turquía 2014, en el que España logró una medalla de plata.

“Es una sensación difícil de describir; es como cumplir ese sueño que persigues mucho tiempo y se hace realidad”, explica Romero, que, con 19 años, brilló en algún amistoso previo con España, pero apenas jugó durante el Mundobásket. Eso sí, se integró en un grupo en el que ganaría protagonismo al año siguiente en el Eurobásket de Hungría-Rumanía. La selección saldó la cita con una medalla de bronce y Leticia anotó siete puntos ante Hungría, se lució con cuatro puntos sin fallo contra Croacia y, ya se ha dicho, jugó 22 minutos en el partido que dio la medalla de bronce frente a Bielorrusia. Y luego, también se ha dicho, acudió a Lanzarote a ganar un oro en el europeo sub 20 y ser elegida MVP del campeonato “en casa y con mi gente”.

El verano siguiente también dejó otra medalla... pero fue diferente. Fue la plata olímpica de Río 2016 y eso son “palabras mayores. Llegas unos días antes para adaptarte al cambio horario y durante tres semanas sientes como si estuvieras en otro planeta, viviendo un sueño. La villa olímpica se convierte en un mundo aparte, donde convives con atletas de todo el mundo que practican todo tipo de deportes, lo que también te da la oportunidad de aprender sobre disciplinas de las que sabes poco y conocer personas que tienen un estilo de vida muy similar al tuyo”. “Es una experiencia única que espero repetir”, agrega la base canaria, que sobre la cancha brilló cuando le dieron minutos y confianza.

¿Un ejemplo? Los nueve puntos que le hizo a Estados Unidos en la primera fase. ¿Otro ejemplo? La exhibición, dos días después, en la victoria ante China (89-68): 16 puntos en 14 minutos, sin un fallo en el tiro y el aderezo de dos rebotes, una asistencia y un robo. Al final, la experiencia se saldó con una medalla de plata “que sabe a oro. Perder una final siempre duele, pero ante Estados Unidos sabes que es casi imposible ganar”. Fue el aperitivo de un curso 16-17 que cerró con brillantez en Florida State [12,5 puntos, cuatro rebotes y 3,7 asistrencias] y en el que fue elegida en el número 16 del draft por las Connecticut Sun de la WNBA. Y por tanto, obligada a tomar decisiones. “No fue fácil”, confiesa alguien que entonces tenía 21 años.

“Se juntan muchas cosas y son decisiones complicadas, pues al salir de la universidad te encuentras con la realidad de ser profesional. Nunca vas a estar segura de cuál es la mejor opción, así que me lo tomé como otro proceso de aprendizaje... en algo en lo que espero ir mejorando a medida que pasen los años”, dice Romero, que fichó por el USK Praga de la República Checa y ese verano renunció a la WNBA para jugar el Eurobásket 2017 con España. En una cita en la que ocho jugadoras pasaron de los cien minutos en cancha y la siguiente se quedó en treinta, Romero fue de las que contó poco para el seleccionador Mondelo, aunque aportó siete puntos cuando tuvo continuidad [trece minutos] ante la República Checa.

Eso sí, se fue de Praga con su primera medalla de oro con la selección absoluta “y las mejores sensaciones, porque al final lo que importa es el equipo”. Y con esa mentalidad de “total aprendizaje” afrontó el curso 17-18, en el que ganó la liga checa con el USK Praga [con un balance de 22-0 en la liga regular y un 9-0 en los playoffs], eliminado en cuartos de final de la Euroliga por el Ekaterimburgo, futuro campeón. “En Praga me costó un poco adaptarme y más a una Euroliga llena de jugadoras veteranas que no te lo van a poner fácil. En todo caso, lo veo como un año en el que he recibido lecciones que me pueden ayudar a crecer como jugadora”, explica.

Y acabada la competición en Europa... se fue a las Dallas Wings para ser la primera jugadora nacida en Canarias –tras los intentos fallidos de Anula o Montesdeoca– en jugar un partido oficial en la WNBA. Tras disputar 146 minutos en 21 partidos, dice que “ha sido una experiencia positiva por aprender de Skylar Diggins [emblema en la lucha por los derechos de las jugadoras], una de las mejores bases de Estados Unidos, así como de la australiana Liz Cambage, una de las mejores centers del mundo. Pocas jugadoras pueden experimentar esto y espero usarlo para crecer”, dice. No lo hará en el Mundobásket de Tenerife, pero lo hará. Leticia Romero ha dado sobradas muestras de saber superar obstáculos y de amar el baloncesto.

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