Análisis
¿Por qué a Canarias no le gusta el andar de la perrita en la negociación del presupuesto de la UE?

Sede del Consejo Europeo en Bruselas.

Román Delgado

Santa Cruz de Tenerife —

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Como punto de partida, una pregunta básica: ¿por qué a Canarias no le gusta el andar de la perrita en la negociación actual del presupuesto comunitario, el del siguiente septenio, 2028-34? El acuerdo por unanimidad se quiere concluir dentro de este 2026, y no queda mucho tiempo para ello tras la devolución de la primera propuesta de nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) trasladada al Consejo Europeo por la Presidencia irlandesa, la vista casi a mediados de este octubre en Bruselas. Luego, el Parlamento Europeo también tiene mucho que decir.

Como se sabe, esa propuesta de nuevo MFP ha sido devuelta llena de anotaciones por muchos de los 27 gobiernos de los países que integran la Unión Europea (UE)…, y por eso toca ir a por otra, y de nuevo volver a negociar. ¿Habrá fumata blanca antes del 31 de diciembre próximo? Este es al menos el objetivo esbozado oficialmente.

En ese complejo escenario, que no deja de ser muy delicado para los intereses oficiales que defiende la representación gubernamental de Canarias y otros agentes políticos, ¿por qué lo que se palpa en las islas es mucha inseguridad ante el resultado final, nerviosismo y dudas, muchas, sobre si al final se atenderán las demandas centrales isleñas (como RUP), entre ellas las relacionadas con el programa Posei (hoy con ficha anual de casi 270 millones de euros al año, aunque se piden casi 168 millones más, un alza del 62%, todo con cargo a la PAC)?

El origen de tanta incertidumbre e inseguridad sobre el balance que pueda dejar esa negociación abierta en el seno de la UE, la más relevante de todas, y las consecuencias futuras del acuerdo final para Canarias medidas en recursos financieros disponibles en el septenio 2028-34 es justo lo que se expone a continuación en este análisis. De lo visto y conocido hasta ahora, nace tal desconcierto y escepticismo, visibles en las intervenciones de muchos políticos y funcionarios locales.

El primer intento, fallido

El hito más reciente: la propuesta de la Presidencia semestral irlandesa del Consejo Europeo, la hecha pública el 10 de octubre pasado sobre el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034. Se presentó en la convocatoria del Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre en Bruselas (Bélgica). El Consejo está formado por los jefes de Estado o de Gobierno de los 27 países de la UE, entre ellos España y su presidente, Pedro Sánchez.

Entonces, la Presidencia irlandesa planteó en su documento, devuelto por el Consejo para su modificación, el recorte del 8% en el presupuesto total comunitario para el septenio 2028-34 que había incluido en su propuesta previa la Comisión Europea.

Esta se conoció el 15 de julio pasado, y llegaba a un total de 1,76 billones de euros. Por lo tanto, aquel 8% de disminución con origen en la Presidencia irlandesa suponía dejar la cifra presupuestaria del septenio siguiente en 1,62 billones de euros (cantidades a precios constantes de 2025), lo que significaba quitar 141.000 millones.

Tal reducción, la de 141.000 millones, es verdad que afecta muy poco a las políticas comunitarias tradicionales: la Política Agrícola Común (PAC) y las políticas de cohesión. La PAC se mantiene prácticamente igual que la propuesta inicial, la de la Comisión, con 261.013 millones de euros, aunque sí conviene aludir aquí a que la propuesta inicial del Ejecutivo comunitario ya aminoraba el importe de la PAC respecto al total del septenio 2021-27 en unos 85.000 millones (el 22% menos, algo más de una quinta parte).

Las políticas de cohesión, en cambio, sí aumentan un poco, hasta los 410.080 millones de euros (más 1,28%). Este capítulo incluye los fondos territoriales económicos (Feder) y sociales (FSE+ ‑Fondo Social Europeo‑), de enorme importancia para las RUP.

Sí hay una importante reducción del presupuesto en nuevas prioridades de la UE, por ejemplo, la rúbrica 2, Competitividad, prosperidad y seguridad, que se rebaja el 12,7%, nada menos que 66.605 millones de euros respecto a la propuesta inicial, la de la Comisión.

Comparativa de propuestas de importe del MFP 2028-34

La opción de la Presidencia irlandesa, la conocida el 10 de octubre pasado y finalmente devuelta para su modificación según las consideraciones apuntadas por el Consejo, fue criticada por los países amigos de la cohesión (con la participación de España) porque reducía el 8% la propuesta de MFP realizada por la Comisión, y a la vez por los países conocidos como frugales, a los que les parecía pequeña la contracción global del 8%. Además, criticaban que se practicara sobre rúbricas que consideran irrenunciables para abordar el futuro europeo y señalaban el eje Competitividad, prosperidad y seguridad.

El Parlamento Europeo, a lo suyo

Si esto ocurría dentro del Consejo, el Parlamento Europeo, en cambio, había aprobado antes de la reunión de los Veintisiete ya citada en Bruselas una durísima declaración conjunta. Fue el 13 de octubre pasado y totalmente contraria a la reducción propuesta por la Presidencia irlandesa. Defendía con nitidez el aumento de los ingresos de la UE para así no reducir su presupuesto en el siguiente septenio: 2028-34.

En el Consejo Europeo de los días 15 y 16 no hubo acuerdo a partir de la propuesta de la Presidencia irlandesa, dada la diferencia tan grande de posturas. Por este motivo, se encargó al presidente del Consejo, el de Irlanda, una nueva formulación.

Hay que indicar que la negociación del marco presupuestario hoy en vigor, el del septenio 2021-27, ya terminó con un volumen de recursos financieros inferior al que planteó inicialmente la Comisión Europea en su propuesta de ese MFP.

Este antecedente puede anticipar una repetición de la jugada para el marco 2028-34, aunque lo sensato es esperar hasta conocer qué pasará finalmente, lo que implica conocer el impacto real de lo aprobado en las que serán aportaciones directas e indirectas de la UE a la comunidad autónoma de Canarias.

Nueva Canarias y el giro previo de la Comisión

La propuesta de MFP 2028-34 de la Comisión Europea, la de julio de este año, “supuso un cambio de orientación, incluso de gran calado, respecto a los marcos presupuestarios anteriores [los septenios], y esto fue así tanto en lo relativo a la estructura del presupuesto comunitario como a los mecanismos de ejecución de las políticas europeas” (por ejemplo, con el Posei), considera la formación política Nueva Canarias (NC).

Ese enfoque, según el mismo partido, “resulta claramente insuficiente para garantizar la continuidad del tratamiento diferenciado que exige el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE [derecho primario al que se agarra Canarias para defender sus peticiones]. Por lo tanto, no asegura que las medidas específicas reconocidas hasta ahora a las regiones ultraperiféricas [las conocidas como RUP], entre ellas Canarias, se preserven de forma efectiva en el próximo periodo de programación”, el de 2028-34. Aquí está una de las claves.

Tal y como expone NC, “hay dos grandes políticas que las RUP necesitan y cuya contribución debe ser salvaguardada por el nuevo MFP: la PAC, que en Canarias se concreta en el programa Posei, y las políticas de cohesión”. Las propuestas actuales nada de eso garantizan, y de ahí la incertidumbre y las dudas que se generan en el archipiélago acerca de cuál puede ser el resultado final: si positivo, si regular o si malo del todo.

Por ahora, nada bueno se apunta respecto a la defensa que ha hecho Canarias a través de los integrantes del Ejecutivo autonómico y otros agentes políticos locales, tanto a escala nacional como con gestiones en Bruselas.

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