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Vecinos del Cabanyal y hosteleros reclaman su derecho al descanso y exigen controles en La Marina

La Marina de Valencia, con el edificio Veles e Vents al fondo.

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Los vecinos del Marítim no quieren ser vecinos de segunda y exigen medidas de control ante el aumento de conciertos en el entorno de La Marina, que está asumiendo los eventos que otros espacios rechazan por los niveles de sonido. Tres asociaciones vecinales y los hosteleros advierten que estarán vigilantes ante el traslado de los conciertos y preguntan a la Autoridad Portuaria de Valencia si la concesión del espacio permite realizar estas actividades, preocupadas por las molestias que generan.

Las asociaciones vecinales del Cabanyal-Canyamelar, Grau-Port y Natzaret, junto con la Asociación de Empresarios de Hostelería de la Playa de Las Arenas, han expresado su “estupor” ante los continuos anuncios de traslado y celebración de grandes eventos musicales y festivales en la Marina de València, sin que se haya abordado previamente su impacto sobre los barrios del frente marítimo. Las cuatro entidades denuncian la creciente saturación y masificación de la Marina y su entorno vecinal, que está recibiendo las actividades de Viveros, el Cauce del Túria o la Ciudad de las Artes y las Ciencias desde que una sentencia contra el Ayuntamiento por no hacer cumplir la normativa de ruido derivara en el traslado de los festivales musicales. “El Cabanyal, el Grau y Natzaret no somos el patio trasero del Ayuntamiento. Aquí vivimos miles de personas que tenemos el mismo derecho al descanso que cualquier otro vecino de València. No podemos aceptar que nuestro entorno se convierta en un recinto permanente de macrofestivales”, expresan las asociaciones en un comunicado.

Las asociaciones han presentado escritos al Ayuntamiento de València y a la Generalitat Valenciana para exigir medidas inmediatas de protección acústica. Exigen mediciones para los conciertos previstos este sábado y la suspensión de los conciertos que incumplan los límites. Este sábado, 31 de octubre, hay previsto un concierto en La Marina, al que seguirán los eventos del 27 y 28 de noviembre y del 1 de enero de 2027. Las asociaciones exigen que el Ayuntamiento realice mediciones acústicas durante el concierto de este sábado, de Charlotte White, tanto en el recinto como en las zonas residenciales afectadas, que compruebe el cumplimiento de los límites establecidos por la normativa y ordene la reducción inmediata del volumen o la suspensión de la música si se superan. También reclaman limitadores-registradores precintados, acceso a las autorizaciones y estudios acústicos, y medidas efectivas de aislamiento.

El vecindario recuerdan que la ordenanza municipal establece un límite general de emisión de 90 dBA para estas actuaciones y de 85 dBA en carpas en los supuestos previstos por la normativa. Las entidades recuerdan que el festival Solid Grooves, celebrado el pasado 11 de julio, provocó quejas vecinales y llamadas a la Policía Local, y han solicitado las actas de las mediciones efectuadas durante aquel evento.

Las tres asociaciones vecinales han solicitado expresamente a la Autoridad Portuaria de València que identifique en qué cláusula de la concesión o mediante qué autorización se permite destinar estos terrenos a festivales de música electrónica organizados por terceros. “Si estos terrenos se concedieron para unas instalaciones náutico-deportivas, queremos saber por qué se están utilizando para macrofestivales y dónde está previsto legalmente ese uso”, señalan.

“Después de los conflictos por ruido en la Alameda, Viveros y otros puntos de la ciudad, parece que la solución del Ayuntamiento es trasladarlo todo al frente marítimo, sin negociar con los vecinos ni garantizar medidas suficientes contra el ruido”, denuncian los vecinos del Cabanyal, que se sienten “el patio trasero” de la ciudad.

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