Las incógnitas del tomate marroquí
Marruecos puede exportar a la Unión Europea (UE) un total de 215.130 toneladas de tomate sin pagar derechos de aduana, según recoge el acuerdo de asociación vigente entre ambos socios. A partir de ahí, no están claros ni la cifra real de tomate marroquí que importa la UE, ni si Marruecos paga los aranceles correspondientes en caso de superar el tope establecido. También resta la incógnita de si el reino alauí cumple o no con los precios de entrada fijados por la Unión y de si, en caso negativo, abona las tarifas establecidas. Las respuestas varían según a quién se pregunte.
Los Estados miembros deben velar por que su socio marroquí pague 90 céntimos de euro por cada paquete de 100 kilogramos de tomate que entra en la Unión a partir del momento en el que el precio de entrada declarado por esos 100 kilogramos sea inferior a 46,10 euros, según una de las bases de datos con las que trabaja la Dirección General (DG) de Fiscalidad de la Comisión Europea. Por debajo de ese precio, la suma que Marruecos debe abonar aumenta progresivamente a medida que desciende el valor de entrada de la hortaliza.
En este sentido, fuentes de la DG de Agricultura reconocen que en lo que va de campaña, los precios de entrada no alcanzaron el mínimo fijado en el acuerdo UE-Marruecos durante más de la mitad de los días registrados, un hecho que acarrea el pago de los derechos aduaneros.
Esas fuentes indican que compete a los Estados miembros controlar que Marruecos paga las tarifas si no cumple con los precios, pero a su vez, Bruselas debe vigilar que los países de la UE efectúen dichos cobros. Así las cosas, es tarea de la DG de Fiscalidad preguntar a las autoridades aduaneras nacionales si esos derechos se han abonado de forma adecuada.
Pues bien, fuentes de la DG de Fiscalidad consultadas subrayan que las importaciones que disfrutan de ventajas arancelarias “son analizadas y controladas cuidadosamente por las autoridades aduaneras nacionales y por la Comisión Europea”.
Baile de cifras
En cuanto al volumen del contingente, fijado en 215.130 toneladas, las fuentes de la DG de Agricultura no ocultan que tienen en sus manos tres cifras diferentes, que se distancian entre ellas en más de cien mil toneladas. Así, durante la pasada campaña (2008-2009), Marruecos exportó a la UE 296.028 toneladas de tomate, si son ciertos los datos que proporciona la DG de Fiscalidad; 343.000 toneladas, según el total que facilita el propio reino alauí; y 353.000 toneladas, si quien maneja los números es la Oficina Europea de Estadística (Eurostat).
Para saber cuál es la cantidad real, las fuentes de Agricultura señalan que sus colegas de la DG de Fiscalidad “están investigando” a través de los Estados miembros (y particularmente a través de Francia, país por el que entra el 92% de las importaciones originarias de Marruecos), las cifras transmitidas por las autoridades aduaneras “con el fin de clarificar la situación”.
Eso sí, afirman que “durante las últimas cinco campañas, Marruecos siempre ha respetado las cantidades fijadas en el acuerdo” y recuerdan que sea cual sea el régimen preferencial aduanero, éste es libre de exportar (como cualquier otro país del mundo) tanto como desee, siempre y cuando haga frente a los derechos establecidos en la tarifa aduanera común.
En caso de que la exportación exceda lo acordado, “se le cobrará el impuesto aduanero correspondiente”, insiste la DG de Fiscalidad.
Nuevo acuerdo
Con este panorama, Bruselas está a punto de firmar un nuevo acuerdo agrícola con Marruecos que ampliará su cantidad de exportación hacia la UE libre de aranceles, la cual rondaría las 285.000 toneladas de tomate en el año 2014.
El Ejecutivo comunitario espera rubricar ese pacto antes de que culmine 2009, según las fuentes de la DG de Agricultura, quienes además sostienen que “el proyecto de acuerdo es muy bueno para la Unión”.
Algo que no comparte el sector español que ve en el nuevo pacto otro batacazo a su economía y critica que sólo beneficiará a las grandes empresas tomateras españolas y francesas instaladas en Marruecos y no al agricultor marroquí.