El CB La Palma de Pancho Martín: el primer proyecto insular (1967-1977)

28 de agosto de 2026 09:58 h (Hora canaria)

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El nacimiento de un equipo insular

C.B. La Palma 1970-1971.

En la primavera de 1967, cuando la Federación Tinerfeña decidió reestructurar la Tercera División Nacional e incorporar a su grupo provincial un representante de La Palma, el baloncesto insular llevaba demasiado tiempo condicionado por la discontinuidad de las competiciones y una arraigada dispersión organizativa. Se jugaba, y se jugaba con entusiasmo, pero faltaba un proyecto estable capaz de reunir a los mejores y competir regularmente fuera de la isla.

El Club Baloncesto La Palma nació para cubrir ese vacío. Fue el primer intento serio y exitoso de unir al baloncesto palmero bajo unas mismas siglas y puede considerarse, además, el precedente inmediato de la posterior Unión Baloncesto La Palma. Entre sus principales impulsores se encontraban Manolo Pérez Cantillo, que asumió la presidencia; Jaime García García, secretario; Orestes Rodríguez Hernández, tesorero, y Francisco “Pancho” Martín Hernández, entrenador y alma mater del nuevo equipo.

La mayoría procedía del antiguo Frente de Juventudes, de ahí que el nombre inicial de la entidad se completara con las siglas de la Organización Juvenil Española: C. B. La Palma OJE. Era, en buena medida, un grupo de amigos decidido a convertir su afición en un proyecto competitivo. Antes de comenzar la liga, durante el verano de 1967, disputó su primer partido frente al Perka, combinado integrado por estudiantes palmeros que regresaban a la isla durante las vacaciones.

Los comienzos no fueron fáciles. Las estrecheces económicas obligaban a reducir gastos y a aprovechar los desplazamientos a Tenerife para disputar más de un encuentro durante el mismo fin de semana. Los viajes se realizaban por mar y la fatiga formaba parte inseparable de la competición. En casa, las incomparecencias de algunos rivales alteraban continuamente el calendario. Aun así, el equipo encadenó ocho victorias y se proclamó campeón de su grupo de Tercera División. El partido decisivo lo disputó el 30 de enero de 1968 frente al CIR-15 de Hoya Fría, al que derrotó por 52-47.

En apenas unos meses, aquel modesto grupo había conseguido el ascenso a Segunda División. Entre los jugadores de la primera plantilla figuraban Carlos Martín, Manolo Jaubert, Julio Plata, José Emilio de la Cruz, Emilio Hernández Guardia, Carlos Bravo, Paco Ayudarte, Tino García y Nono Hernández Guardia. Algunos permanecerían durante buena parte de la década y servirían de enlace entre las distintas generaciones del club.

C.B. La Palma- Sansofé Las Palmas 1970-1971.

El salto de categoría resultó, sin embargo, demasiado brusco. Las ausencias por estudios, servicio militar o traslado fuera de la isla deshicieron prácticamente el quinteto del ascenso. Pancho Martín tuvo que recurrir a jugadores júniors y a jóvenes con escasa preparación para medirse a los mejores equipos de Tenerife. La Palma terminó la temporada 1968-1969 sin victorias y perdió la promoción de permanencia frente al Círculo de Amistad XII de Enero.

Aquel descenso pudo haber puesto fin a una aventura todavía frágil, pero ocurrió justamente lo contrario. El club se reconstruyó, recuperó a algunos veteranos e incorporó nuevos valores. En la campaña 1969-1970 terminó subcampeón de Tercera y, gracias a la renuncia del Náutico B, regresó a Segunda. Allí completó en 1970-1971 una de sus primeras grandes temporadas: ocho victorias, un empate y cinco derrotas, que le permitieron alcanzar una meritoria cuarta posición. Especialmente celebrada fue la victoria por 41-38 frente al potente Universidad Canarias Pepsi.

Pancho Martín seguía ejerciendo la dirección técnica real, aunque todavía no disponía del título de entrenador y en las actas debía figurar oficialmente otra persona como coach. El detalle retrata bien la naturaleza casi artesanal del proyecto. Pancho no era únicamente quien preparaba al equipo o decidía durante los partidos: era también quien volvía a reunirlo cada vez que las circunstancias amenazaban con deshacerlo.

C.B. La Palma 1975-1976.

Ascensos, descensos y generaciones

La historia del C. B. La Palma fue, durante aquellos años, una sucesión de cursos de ida y vuelta. A la excelente campaña de 1970-1971 siguió otra mucho más gris. El equipo terminó último en Segunda y descendió después de perder en casa por un solo punto un encuentro decisivo frente al Metrópole. Aquel 73-74 simbolizaba hasta qué punto la frontera entre la permanencia y el descenso podía ser mínima.

La temporada dejó, no obstante, una buena noticia: la irrupción de Eduardo Aciego, quien, pese a su juventud, fue el tercer máximo anotador de la competición. El club demostraba así que, además de competir, era capaz de incorporar y promocionar nuevos jugadores. Ese relevo resultaba imprescindible porque los veteranos de 1967 iban dejando paso a una segunda generación formada por Alejo Cabrera, Roberto Estrello o Pepe Arroyo, mientras se abrían camino jóvenes como Aciego, Isidro Castro, PacuchoArrocha y Guillermo “Guigui” Hernández.

De regreso en Tercera, La Palma volvió a quedarse a las puertas del ascenso. En la campaña 1972-1973 terminó segundo, con catorce victorias y cuatro derrotas, por detrás del Caja Rural de Santa Cruz. El subcampeonato no daba derecho a disputar una promoción, por lo que ascendió únicamente el campeón.

Aquella temporada se celebraron también los primeros derbis oficiales entre el C. B. La Palma y el Valle Aridane, que desde 1970 trataba de consolidar el baloncesto en Los Llanos. El conjunto de la capital venció en ambos encuentros, por 42-35 en la cancha del Hogar de Juventudes de Los Llanos y por un contundente 52-23 en la segunda vuelta. La aparición de otro club insular no privó al C. B. La Palma de su condición representativa; al contrario, confirmaba que el baloncesto comenzaba a extenderse y a echar raíces más allá de Santa Cruz de La Palma.

En 1973-1974 llegó una de las campañas más brillantes de su historia. El equipo completó la competición sin conocer la derrota: quince victorias y un empate, con una media de 63 puntos anotados y solo 30 encajados. En los derbis superó ampliamente al Valle Aridane, por 100-41 en la capital y 39-61 en Los Llanos.

C.B. La Palma 1971-1972.

La fase de ascenso se disputó en mayo de 1974 en una Ciudad Juvenil repleta y entusiasta. La Palma derrotó por 85-31 al Sahara OJE y por 79-57 al Náutico de Las Palmas. Una posterior reclamación del conjunto saharaui alteró en los despachos el resultado del primer encuentro, pero no impidió que el representante palmero conservara el primer puesto por mejor diferencia de puntos y obtuviera un nuevo ascenso.

Siete años después de la fundación, aún permanecían Julio Plata, Manolo Jaubert, Carlos Bravo y Emilio Hernández Guardia. Sin embargo, el relevo generacional se había consumado: Alejo Cabrera, Manolo de las Casas, Quique Álvarez y GuiguiHernández constituían ya la columna vertebral del equipo. Ese tránsito entre generaciones fue uno de los grandes logros de Pancho Martín. No se limitó a prolongar la vida del conjunto fundador, sino que consiguió reconstruirlo varias veces y conducirlo nuevamente a Segunda.

En la temporada 1974-1975, Pancho dejó el banquillo en manos de José Manuel “Moncho” Monsalve, antiguo jugador del Real Madrid y de la selección española, aunque continuó como vicepresidente y delegado. Los resultados fueron discretos: La Palma terminó octavo y penúltimo, con cuatro victorias y doce derrotas. La aportación de Monsalve, no obstante, resultó decisiva. Introdujo sistemas tácticos, modernizó la técnica individual y elevó la exigencia de los entrenamientos. El equipo dio un salto en su concepción del juego y sentó las bases del éxito que llegaría al año siguiente.

La cima antes de la desaparición

Una reestructuración de las categorías nacionales situó al C. B. La Palma en la nueva Tercera División durante la temporada 1975-1976. Pancho Martín regresó al banquillo y el club realizó un esfuerzo económico desconocido hasta entonces para contratar al estadounidense David Kundla, llegado por iniciativa de Monsalve.

La combinación entre el trabajo técnico desarrollado durante el curso anterior, el regreso de Pancho y la capacidad anotadora del norteamericano convirtió al representante palmero en el mejor equipo de su grupo. La Palma se proclamó campeón canario con diecinueve victorias, un empate y solo dos derrotas. Entre sus triunfos más significativos estuvo el obtenido frente al Caja Insular por 57-56, después de remontar una desventaja de diecinueve puntos, los mismos que anotó Kundla.

El campeonato le dio derecho a disputar en Valladolid, entre finales de abril y comienzos de mayo de 1976, la fase de ascenso a la nueva Segunda División. Por primera vez, el club medía sus posibilidades con los campeones de diferentes grupos peninsulares. Allí venció al Loyola Indauchu de Bilbao por 96-88, en un partido memorable en el que David Kundla anotó 61 puntos. Perdió ante el Santa María del Mar de La Coruña, el Español de Barcelona y, por solo tres puntos, frente al Liriavalenciano, en el encuentro que terminó por decidir sus opciones de ascenso.

La Palma no consiguió subir, pero completó un papel digno frente a entidades con mayores medios y experiencia. Kundla promedió más de cuarenta puntos por partido y recibió la ovación del público vallisoletano. Aquel campeonato canario y la participación en la fase de Valladolid representaron la cima deportiva del C. B. La Palma.

Paradójicamente, el mayor éxito precedió inmediatamente al final. La temporada 1976-1977 sería la última. Kundla no continuó y muchos de los mejores jugadores palmeros militaban ya en conjuntos de Tenerife o de la Península. Manolo de las Casas y Simón Martín jugaban en el Canarias; Eduardo Aciego lo hacía en el Vallehermoso OJE de Madrid; Carlos Valcárcel se incorporó al Juventud Laguna y otros habían abandonado la competición por motivos de estudio. La isla producía buenos jugadores, pero no siempre podía retenerlos.

C.B. La Palma 1973-1974.

Pancho Martín volvió a hacerse cargo de una plantilla debilitada. Aun así, el equipo consiguió doce victorias y terminó en una honrosa quinta posición. En casa conservó buena parte de su fortaleza y obtuvo triunfos como el logrado frente al San Isidro por 78-77. Fuera de la isla, en cambio, sus prestaciones descendieron notablemente. En Fuerteventura protagonizó incluso una retirada antes de concluir un partido, síntoma del cansancio y la tensión acumulados.

El problema principal ya no estaba en la cancha. El club soportaba un déficit superior a las cien mil pesetas de la época, carecía de ayudas institucionales y privadas suficientes y acusaba el lógico agotamiento de sus promotores después de diez años de sacrificios. En abril de 1977 disputó, casi como despedida, un encuentro amistoso frente al Canarias Caja Rural, que perdió por la mínima, 61-60. Poco después abandonó la competición.

El C. B. La Palma no desapareció después de un fracaso deportivo, sino cuando aún era un conjunto competitivo. Durante una década había sido el primer proyecto con verdadera vocación insular del baloncesto palmero. Sobrevivió a los viajes por mar, la escasez de recursos, las continuas bajas y la marcha de sus mejores jugadores; ascendió en tres ocasiones, promovió distintas generaciones y convirtió la Ciudad Juvenil en una cancha difícil y concurrida.

Detrás de aquella continuidad estuvo siempre Pancho Martín Hernández. Entrenador durante nueve de las diez temporadas, además de directivo, delegado, organizador y permanente reconstructor del equipo, fue mucho más que el hombre del banquillo. Sin su empeño difícilmente se explica que un proyecto nacido de un grupo de amigos en 1967 alcanzara su mayor éxito nueve años después. El C. B. La Palma fue el primer gran proyecto insular de este deporte; Pancho Martín, su sostén y su verdadera alma mater.

J.J. Rodríguez-Lewis

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