Cómo preparar el calabacín marinado y cinco recetas sabrosísimas y ligeras para tomarlo

El calabacín destaca por su aporte en vitamina C.

Marina Manzanares

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Versátil, refrescante y repleto de posibilidades en la cocina, el calabacín es uno de los grandes protagonistas de la temporada estival. Aunque estamos acostumbrados a disfrutarlo en cremas, salteados o a la plancha, consumirlo crudo tras un breve marinado revela una textura crujiente y un sabor delicado capaz de transformar cualquier plato. Marinar esta hortaliza no solo es una técnica facilísima para potenciar su frescura sin encender los fogones, sino también la puerta de entrada a combinaciones ligeras, coloridas y repletas de matices.

Más allá de su flexibilidad culinaria, el calabacín destaca por ser una de las hortalizas con menor aporte calórico, aportando apenas 14 kcal por cada 100 gramos. Según los datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), se trata de un alimento compuesto en más de un 96% por agua, lo que lo convierte en un aliado indispensable para mantener la hidratación en los días más calurosos. Aunque aporta cantidades moderadas de fibra, destaca de forma especial su contenido en mucílagos y su notable aporte de vitamina C. De hecho, una sola ración de 200 gramos de calabacín llega a cubrir el 74% de las ingestas diarias recomendadas de esta vitamina, convirtiéndolo en un bocado tan saludable como refrescante.

Calabacín marinado con ajo y albahaca

Calabacín para marinar

En lugar de freír la hortaliza en abundante aceite, al marcar el calabacín a la parrilla conseguimos una versión mucho más ligera, perfecta para tomar a temperatura ambiente. La potencia del ajo junto al toque aromático y fresco de la albahaca hacen que este plato se convierta en una guarnición o entrante imprescindible. Toma nota de los siguientes ingredientes para seis comensales:

  • 700 gramos de calabacín
  • Tres dientes de ajo
  • 40 mililitros de vinagre de vino tinto
  • 30 mililitros de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Un buen manojo de albahaca fresca
  • Sal gruesa y pimienta negra recién molida al gusto

Lava los calabacines y córtalos en pequeños trozos o discos. Espolvoréalos con abundante sal gruesa y déjalos sudar durante 20 minutos para que pierdan amargor y exceso de agua.

Seca bien los jugos que suelten los discos con papel absorbente. Marca el calabacín en una parrilla o plancha a fuego medio-alto durante un par de minutos por cada cara, hasta que quede tierno y con marcas doradas.

En un recipiente, mezcla bien el vinagre de vino tinto con el aceite de oliva, los dientes de ajo picados muy finos o rallados, una cantidad generosa de hojas de albahaca, sal y pimienta negra al gusto.

En una fuente baja, coloca un tercio de los discos de calabacín y reparte por encima un tercio de la marinada. Repite el proceso formando capas hasta terminar con todo el calabacín y la marinada.

Deja reposar la fuente a temperatura ambiente entre una y dos horas antes de servir. Este reposo es fundamental para que el calabacín absorba los aromas de la albahaca y el ajo mientras el vinagre se suaviza.

Carpaccio de calabacín marinado con limón, albahaca y parmesano

Carpaccio de calabacín marinado

Una opción elegante, ultraligera y muy fresca que rompe por completo con las ensaladas tradicionales de lechuga y tomate. En esta propuesta, el calabacín se disfruta totalmente crudo: el ácido del zumo de limón actúa como un marinado natural que ablanda ligeramente las láminas finas y transforma su sabor. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Un calabacín fresco y terso (sin pelar)
  • Un limón (su zumo)
  • 100 gramos de queso parmesano (en un bloque para hacer lascas)
  • Un ramillete de albahaca fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Crema de vinagre balsámico de Módena

Lava muy bien el calabacín. Con la ayuda de un pelador de verduras, córtalo a lo largo en láminas muy finas. Colócalas en un recipiente, viértele por encima el zumo del limón recién exprimido y remueve para que se impregnen.

Tapa el recipiente y déjalo marinando en la nevera durante al menos 30 minutos. Remueve de vez en cuando para asegurar que el zumo llegue a cada lámina.

Pasado ese tiempo, retira el calabacín del zumo, escúrrelo y sécalo suavemente con papel absorbente para retirar el exceso de humedad.

Dispón las láminas de calabacín en una fuente plana, cubriendo la base de forma ordenada. Rocía con un hilo de aceite de oliva virgen extra.

Con el mismo pelador, saca lascas finas del bloque de parmesano y distribúyelas sobre el lecho de calabacín. Esparce hojas de albahaca fresca enteras o troceadas y remata con unos hilos de crema de vinagre balsámico.

Pasta con crema de calabacín, atún y calabacín marinado

Pasta de calabacín

Esta receta eleva la pasta a otro nivel gracias al doble uso del calabacín: una parte se cocina para crear una crema sedosa que cubre los linguine, mientras que la piel se marina en crudo para aportar un contraste crujiente e increíblemente fresco. El atún de calidad, los aromas de la menta y la albahaca, y el toque cítrico del limón completan un plato de pasta veraniego, completo y repleto de matices. Toma nota de los siguientes ingredientes para dos comensales:

  • 180 gramos de pasta (linguine o espaguetis)
  • Dos calabacines medianos
  • 100 gramos de atún
  • Una chalota
  • Un diente de ajo
  • Cuatro ramitas de albahaca fresca
  • Cuatro hojas de menta fresca
  • Ralladura de medio limón
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Saca tiras finas de la piel del calabacín en forma de espaguetis. Aliña con aceite de oliva, menta, albahaca, zumo de limón y pimienta (sin sal). Deja marinar 20-30 minutos.

Trocea la parte interna del calabacín. Pocha la chalota en aceite de oliva, añade el calabacín,salpimientaa y cocina hasta que esté tierno. Tritura hasta lograr una crema fina (aligera con agua de la pasta si hace falta).

Cuece la pasta al dente. En una sartén con aceite de oliva, dora el ajo chafado y la albahaca; retíralos en cuanto perfumen el aceite.

Pasa la pasta a la sartén aromatizada con un par de cucharadas de su agua de cocción. Incorpora la crema de calabacín y los lomos de atún escurridos con cuidado.

Sazona las tiras marinadas. Emplata la pasta haciendo un nido, coloca encima el calabacín crujiente y remata con ralladura de limón y un chorrito de aceite.

Ensalada de calabacín con crema de ricotta, gorgonzola y frutos secos

Ensalada de calabacín a tiras

La combinación de la suavidad de los quesos italianos con el crujiente de las almendras y el punto sabroso de los tomates secos convierte a esta ensalada en un primer plato o cena ligera de auténtico lujo. Apunta los siguientes ingredientes para dos personas:

  • Dos calabacines pequeños o medianos
  • 200 gramos de queso ricotta
  • 30 gramos de queso gorgonzola dulce
  • 30 gramos de tomates secos en aceite
  • 30 gramos de almendras tostadas
  • Medio manojo de albahaca fresca
  • Cinco hojas de menta fresca
  • Ralladura de limón
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Lava los calabacines y córtalos a lo largo en tiras. Hierve abundante agua con sal y sumerge las tiras durante un minuto. Retíralas de inmediato a un bol con agua y hielo para cortar la cocción y fijar el color verde brillante.

Escurre las tiras con delicadeza y sécalas bien sobre papel de cocina. En un recipiente, emulsiona un chorro generoso de a aceie de oliva con unas gotas de zumo de limón, su ralladura, sal, pimienta negra, la albahaca y la menta picadas. Introduce el calabacín, mezcla con cuidado y deja marinar unos 20 minutos.

Mientras tanto, tritura con la batidora el queso ricotta junto con el gorgonzola dulce, una pizca de sal y pimienta negra hasta obtener una crema lisa, fina y homogénea.

Pica las almendras tostadas de forma gruesa y rústica para mantener el toque crujiente, y corta los tomates secos en daditos pequeños.

Extiende la crema de quesos en la base del plato formando una capa suave. Dispón encima las tiras de calabacín marinado de forma armoniosa y corona repartiendo los tomates secos, las almendras picadas y un último toque de ralladura de limón fresca.

Calabacín marinado al estilo coreano: una ensalada crujiente y especiada

El calabacín es una hortaliza muy versátil

Nos trasladamos a la cocina asiática con una versión de ensalada de calabacín marinado al estilo coreano. La clave de este plato reside en el corte fino de las verduras crudas y en un aliño potente donde el vinagre, el cilantro molido y el toque picante del pimiento rojo se fusionan. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Un kilo de calabacines frescos y firmes
  • Un pimiento morrón (rojo o amarillo)
  • Una zanahoria grande
  • Tres dientes de ajo picados a cuchillo
  • Unos tallos de cebolleta o cebolla verde
  • Una cucharada y media cucharada de sal
  • Una cucharada de azúcar
  • Una cucharada de vinagre
  • Media cucharada de cilantro molido
  • Media cucharada de pimiento rojo molido o copos de guindilla
  • Un chorrito de aceite vegetal (de girasol o sésamo)

Lava bien las hortalizas. Ralla la zanahoria en tiras finas, corta el calabacín en medias lunas y el pimiento en tiras. Mezcla todo en un bol con sal y deja reposar 20 minutos.

Escurre bien el exceso de agua y pasa las verduras a un recipiente seco. Añade el vinagre, el azúcar, el cilantro molido y el pimiento rojo, mezclando enérgicamente.

Agrega el ajo picado fino, la cebolleta en plumas y el aceite vegetal. Remueve todo por última vez. Sirve de inmediato o enfría en la nevera para intensificar el sabor.

Cintas de calabacín marinado con queso feta, aceitunas negras y piñones

Ensalada mediterránea de cintas de calabacín marinado con queso feta, aceitunas negras y piñones

Esta propuesta es la máxima expresión de la frescura mediterránea. La ligereza de las cintas de calabacín marinadas en crudo encaja de maravilla con el toque salado y cremoso del queso feta desmenuzado, el sabor de las aceitunas negras y el punto crujiente de los piñones tostados. Toma nota de los siguientes ingredientes para dos personas:

  • Dos calabacines
  • 120 gramos de queso feta
  • Diez aceitunas negras
  • Dos cucharadas de piñones tostados
  • Unas hojas de perejil fresco o rúcula picada
  • Un limón
  • Dos cucharadas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Lava bien los calabacines y, con ayuda de un pelador de verduras o mandolina, saca cintas o lazos finos a lo largo de toda la hortaliza. Colócalas en un bol grande y aliña con el aceite, el zumo de limón, sal y pimienta negra. Remueve suavemente y deja marinar durante 15-20 minutos.

Mientras el calabacín se impregna del aliño cítrico, desmenuza el queso feta en trozos medianos y rústicos y corta las aceitunas negras por la mitad.

Coloca las cintas de calabacín marinado formando un colchón fluido sobre una fuente o plato hondo.

Reparte por encima el queso feta desmenuzado, las aceitunas negras, los piñones tostados y una buena cantidad de perejil fresco picado. Corona con un toque extra de pimienta negra recién molida y ralladura de limón.

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