Con alcaparras, albahaca o frutos secos: guarniciones de calabacín para acompañar tus ensaladas este verano

Tres guarniciones de calabacín que te pueden salvar este verano.

Marina Manzanares

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Llega el verano y, con él, la búsqueda incansable de platos frescos, ligeros y llenos de sabor que nos salven las comidas sin pasar horas en la cocina. En este escenario, las ensaladas son las reinas indiscutibles de la mesa estival, pero caer en la monotonía de la lechuga y el tomate es un error demasiado frecuente.

Para elevar una ensalada sencilla a la categoría de plato estrella, el secreto reside en el acompañamiento: incorporar vegetales versátiles como el calabacín cocinado con ingenio transforma por completo la experiencia. Ya sea salteado con el toque ácido de las alcaparras, en versión rellena con frutos secos o marinado con el perfume inconfundible de la albahaca fresca, te traemos tres guarniciones a base de calabacín que darán una nueva vida a tus ensaladas este verano.

A nivel nutricional, el calabacín se posiciona como una de las hortalizas más ligeras y digestivas de nuestra huerta. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), destaca por ser un alimento con un aporte calórico sumamente bajo (tan solo 14 kcal por cada 100 gramos) debido a que más del 96% de su composición es agua. Aunque contiene proporciones modestas de fibra, sobresale por la presencia de mucílagos, un tipo de fibra soluble de textura viscosa que protege el sistema digestivo. Además, la FEN señala que el calabacín es una excelente fuente de vitamina C: consumir una ración promedio de 200 gramos cubre hasta el 74% de las ingestas diarias recomendadas de este antioxidante esencial, convirtiéndolo en un aliado perfecto para cuidarse durante los meses de verano.

Rodajas de calabacín dorado con alcaparras, frutos secos y aliño cremoso

Rodajas de calabacín dorado con alcaparras, frutos secos y aliño cremoso

Esta propuesta es ideal para aportar un toque crujiente, sabroso y templado a cualquier ensalada estival. Al cortar el calabacín en rodajas finas y dorarlo a la plancha, conseguimos que quede tierno por dentro y con los bordes caramelizados. En lugar de servirse tal cual, se acompaña de una base cremosa con alcaparras, ajo y frutos secos (como nueces picadas o semillas de calabaza). Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Un calabacín mediano
  • 15 gramos de alcaparras picadas
  • 15 gramos de frutos secos
  • Un diente de ajo pequeño
  • Dos cucharadas de yogur griego o queso crema
  • 15 mililitros de vinagre de Módena
  • 30 mililitros de aceite de oliva virgen extra
  • Perejil fresco picado
  • Sal y copos de chile al gusto

Para comenzar, corta el calabacín en rodajas finas e iguales. Espolvorea un poco de sal por encima y déjalas reposar unos 15 minutos sobre papel absorbente para que suelten el exceso de agua. Seca bien cada rodaja antes de cocinar.

Calienta un chorrito de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-alto. Añade las rodajas sin amontonarlas y déjalas dorar unos minutos por cada lado, hasta que adquieran un bonito tono tostado. Retíralas y reserva.

En un cuenco pequeño, mezcla el yogur (o queso crema) con el ajo finamente picado, las alcaparras, las nueces o pipas, el vinagre de Módena y un hilo de aceite de oliva. Remueve bien hasta obtener una crema aromática.

Coloca las rodajas de calabacín tostado en la base de tu ensalada (o sobre una tabla para compartir), sirve el aliño cremoso al lado y decora con un puñado de frutos secos y perejil fresco por encima.

Si lo deseas, puedes verter esta combinación sobre una ensalada de espinacas frescas, canónigos o rúcula. El contraste entre la verdura tibia y el aliño fresco creará un plato completísimo y lleno de textura.

Calabacines rellenos de setas, cereales y frutos secos

Calabacines redondos rellenos de setas, cereales y frutos secos

Los calabacines redondos no solo son vistosos, sino que resultan el contenedor perfecto para crear guarniciones templadas con mucho carácter. En esta propuesta, la pulpa del calabacín se hornea junto a un salteado de setas, trigo sarraceno (o arroz) y un toque crujiente de frutos secos o semillas, aromatizado con hierbas silvestres. Una vez horneados, se pueden servir enteros al lado de un plato de hojas verdes o desmenuzar su interior para enriquecer ensaladas tibias de verano. Apunta los siguientes ingredientes:

  • Cuatro calabacines redondos
  • 200 gramos de setas
  • 100 gramos de trigo sarraceno o arroz integral (ya cocido)
  • 30 gramos de frutos secos o semillas
  • Una cebolla pequeña
  • Dos dientes de ajo
  • Unas ramitas de romero o tomillo fresco
  • 40 mililitros de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra al gusto

Para empezar, lava los calabacines, corta la parte superior a modo de “tapa” y vacía la pulpa con una cuchara dejando un borde firme. Pica la pulpa extraída y resérvala.

En una sartén con aceite de oliva, pocha la cebolla y el ajo picados. Añade la pulpa del calabacín, las setas troceadas y los frutos secos. Saltea a fuego medio-alto durante 8 minutos hasta que pierdan el agua.

Incorpora el trigo sarraceno cocido a la sartén, salpimienta al gusto y añade el romero o tomillo picado para que aporte su aroma de campo.

Rellena los calabacines, tapa, colócalos en una bandeja de horno con un hilo de aceite por encima y hornea a 190 °C durante media hora, hasta que la piel esté tierna y ligeramente dorada.

Puedes disfrutarlos solos o servirlos templados acompañando un bol de canónigos o rúcula aliñados. Si optas por esto último, al cortar el calabacín en la mesa, su relleno de setas y frutos secos se integrará con las hojas frescas, creando una ensalada tibia sencillamente espectacular.

Rodajas de calabacín marinado con ajo y albahaca

Rodajas de calabacín marinado con ajo y albahaca

En esta versión, el calabacín se pasa brevemente por la parrilla para marcarlo y conseguir un toque ahumado, antes de sumergirlo en un aliño intenso de vinagre, ajo y abundante albahaca fresca. Tras un breve reposo, la verdura absorbe todo el perfume del marinado, convirtiéndose en el acompañamiento perfecto para elevar cualquier ensalada estival. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • 700 gramos de calabacines frescos
  • Tres dientes de ajo
  • 40 mililitros de vinagre de vino tinto
  • Un buen manojo de albahaca fresca
  • 30 mililitros de aceite de oliva virgen extra
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida al gusto

Para comenzar, lava los calabacines y córtalos en discos gruesos (de medio centímetro de grosor). Espolvoréalos con abundante sal gruesa y déjalos sudar durante 20 minutos para que pierdan la humedad. Pasado ese tiempo, sécalos muy bien con papel absorbente.

Marca los discos de calabacín en una parrilla o sartén antiadherente bien caliente a fuego medio-alto, durante apenas dos minutos por cada cara. El objetivo es dorarlos ligeramente por fuera sin que pierdan su firmeza.

En un bol, mezcla el vinagre de vino tinto, el aceite de oliva virgen extra, los dientes de ajo finamente picados o rallados, sal, pimienta negra y una cantidad generosa de hojas de albahaca fresca (ligeramente troceadas con las manos para liberar sus aceites esenciales).

En una fuente o recipiente plano, dispón una primera capa de calabacín y riégala con un tercio de la marinada. Repite el proceso formando capas hasta terminar con todo el calabacín y el aliño.

Deja reposar la fuente a temperatura ambiente entre una y dos horas antes de servir. Este tiempo es fundamental para que el ácido del vinagre se suavice y la carne del calabacín se impregne de los aromas del ajo y la albahaca.

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