El truco definitivo para hacer pimientos rojos asados al horno y conservar su delicioso sabor
Aunque su temporada es en verano, podemos encontrar pimientos en supermercados y mercados locales durante todo el año. Los encontramos, además, de muchos tamaños y colores. Rojos, verdes, naranjas o amarillos. Más dulces o más picantes. En España son muy famosos los pimientos del piquillo de Lodosa, con denominación de origen (DOP), que quedan muy ricos rellenos de carne, marisco u otros ingredientes; o los gallegos de Padrón, también con DOP, que suelen prepararse fritos y aderezados con sal gruesa. Los hay también secos, como la ñora o el pimiento choricero. Pero a la hora de asarlos, los mejores son los pimientos morrones, de color rojo, por su carne —más gruesa—, su elevado contenido en azúcares, la facilidad para pelarlos antes de comerlos y su tamaño, de mayor calibre.
La carne del pimiento morrón, además, destaca por su firmeza y su sabor suave. Podemos tomarlo tanto en crudo, como salteado, cocido o asado. En ensaladas, guarniciones, estofados o guisos. En el mercado lo encontramos fresco, pero también en conserva o seco. A la hora de recolectarlo del huerto, se puede recoger cuando está aún verde o esperar a que madure y tome su tono rojo.
Las referencias más antiguas de cultivo de pimiento las tenemos “en el valle de Tehuacán (México) y datan del año 5000-3000 a.C”, donde se lo conoce como chile o ají, según recogen en la Fundación Española de Nutrición (FEN). Los morrones son fuente de vitamina B6, vitamina C, vitamina A y betacarotenos. Según la FEN, “una ración de pimiento morrón aporta el 135% de las ingestas recomendadas de vitamina C”.
Aunque en el lineal del supermercado podemos encontrar conservas de pimientos asados, algunas de muy buena calidad, el sabor de los que se asan en casa no tiene comparación. Así que no tengas miedo de llenar la cesta de una buena cantidad de pimientos rojos para preparar en la bandeja del horno.
Algunos trucos para un sabor irresistible
Puedes tenerlos almacenados en el refrigerador de 3 a 5 días sin que se estropeen y utilizarlos en muchas preparaciones distintas. Te aconsejamos que los guardes con su propio líquido o un poco de aceite de oliva virgen extra. Y aunque quizás te resulte extraño, también puedes congelarlos entre seis y doce meses. Para ello, tendrás que dejarlos enfriar y guardarlos en bolsas herméticas. Por último, si tienes mucha cantidad puedes preparar conserva casera envasándolos al vacío. Pero antes de almacenarlos, hay que preparar este colorido vegetal.
Te contamos algunos trucos definitivos para que te queden unos pimientos de película:
- Qué pimientos escoger. Aunque es cierto que se puede asar cualquier verdura, también cualquier variedad de pimiento que tengamos por casa, siempre hay algunas piezas más agradecidas que otras. Como ya hemos adelantado, los mejores pimientos para asar son los rojos morrones. También es importante el grado de maduración de los pimientos, esperar a que estén en su punto. Que los pimientos sean de buena calidad, y que no estén dañados en su superficie. Lo ideal: un pimiento morrón grande, carnoso y bien rojo (lo que nos indicará que ha madurado), que al asarlos quedarán muy jugosos y dulces. Aunque también es buena idea mezclar en una misma bandeja pimientos rojos con amarillos o naranjas, incluso verdes.
- Preparar los pimientos. Una vez los hayamos escogido, hay que prepararlos bien. Para ello, los limpiaremos, secaremos y retiraremos el tallo. Para asarlos, es preferible que estén a temperatura ambiente y no hacerlo al sacarlos directamente de la nevera.
- Enteros o abiertos. Aunque puedes optar por cualquiera de estas posibilidades, asarlos enteros va a hacer que conserven mucho mejor sus jugos y queden más tiernos y con ese sabor tan característico, entre dulce y ahumado. Además, evitará que queden resecos.
- El reposo. Una vez tengas tus pimientos asados, tápalos con un plato o con film transparente durante unos 15 o 20 minutos, de esta manera “sudarán” y soltarán todos sus líquidos. Además, con el vapor se irá ablandando la piel y luego será mucho más fácil quitársela.
Métodos de asado
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Para asar los pimientos en casa podemos hacerlos al horno, en la llama directamente si tienes cocina de fuego, en la sartén o incluso en la freidora de aire. Te contamos cómo:
- Al horno. Este es el método más clásico, que da como resultado unos pimientos dulces, con un sabor intenso y una textura muy jugosa. Otra ventaja que tiene respecto a los otros tres métodos es que se puede hacer de una vez mucha cantidad. Ten en cuenta que al cocinarse, los pimientos reducen. Para prepararlos, colocaremos todos los pimientos limpios y enteros en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Los introducimos y horneamos entre 30 y 45 minutos a 200 °C. Podemos rociarlos con un chorrito de aceite y sal gruesa. Una vez asados, los tapamos y dejamos reposar. Los pelamos y ya están listos para almacenar o consumir.
- En la cocina de fuego. El hándicap de este método es que solo puedes preparar al mismo tiempo tantos como fogones tengas. Los haremos a fuego lento directamente sobre la llama y los iremos volteando. El proceso suele tardar unos 20 o 25 minutos. El sabor es más ahumado que al horno.
- En la sartén. También podemos hacerlos en la sartén, pero en este caso no los haremos enteros. Los cortaremos en tiras. El sabor no es igual que al horno o al fuego, pero sí que puede resultar útil en caso de que tengamos prisa. Los haremos con unas gotas de aceite de oliva a fuego medio alto, los dejaremos tapados unos minutos para conseguir que se ablanden y al final del proceso destapamos para que se caramelicen los pimientos.
- En la freidora de aire. Este método también resulta más rápido que los dos primeros y quedan ligeramente tostados. Si los hacemos enteros, necesitaremos unos 20 minutos a 200 °C y si los hacemos en tiras, algo menos (unos 15) a la misma temperatura.
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