A mi amigo Rosendo, 'in eternam'


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Rosendo, permíteme estas torpes letras para dirigirme a ti y al mismo tiempo poder hacer un ejercicio de memoria conjunta de ambos, pero sobre todo tuya y hacia ti. Hace solo unas horas que me enteré de tu partida, aunque no la siento aún, te tengo presente, como a mi lado, ejercitando mis recuerdos contigo y de ti. Hace más de 40 años que tuve el inmenso placer de conocerte, y desde siempre viniste a ejercer conmigo una amistad fraternal, que con el paso del tiempo fue aumentando. Eras el que me despejabas muchas dudas, con el que era un placer hablar, conversar de cualquier tema, debatir sobre el presente y el futuro de Santa Cruz de La Palma en particular y de La Palma y Canarias en general. Teníamos puntos de vista similares en tantas cosas, y algunas diferencias también por supuesto, todavía me acuerdo cuando me preguntaste qué se me había pasado por la cabeza cuando me planté ser presidente del Mensajero, y yo te comenté, que una serie de cosas y entre ellas picarte para que tú fueras el presidente del Tenisca. 

Tenías una visión clara y racional de las cosas, el tránsito del deber ser al ser en ti parecía tan fácil, que dotabas de energía y positivismo a los demás, y siempre me decías que nunca hay que rendirse, que por muchas dificultades que haya, dentro de nosotros existe la energía suficiente para resolver las cuestiones que van surgiendo en todos los órdenes de la vida. Entré en la política municipal de Santa Cruz de La Palma, influenciado y apoyado por ti, tus proyectos eran los míos, y los míos también eran los tuyos. ¿Te acuerdas cuando te comenté la idea de aprovechar la historia de la capital palmera, como uno de los puertos más importantes que tuvo el imperio español, para poder crear la Ruta de los Puertos del Imperio, junto con Amberes, Sevilla y Santa Cruz de La Palma, y luego trasladarla a América, vía La Habana, Veracruz y Cartagena de Indias?. Lo que habría significado para La Palma, la creación de esa Ruta, apoyada por la Unesco, que empezamos a diseñar y que desde el Ayuntamiento se comenzó a trabajar en ella. No lo pudimos conseguir, por toda una serie de cuestiones, entre ellas no hubo el suficiente apoyo de otras instituciones, porque del Ayuntamiento sí lo hubo, y luego vinieron los recortes de la crisis de 2008. Pero la idea está ahí, sigue esperando por que sea desarrollada, y estoy seguro que así sucederá, y cuando pase, tú te alegrarás tanto como yo, por todo lo de positivo que generará para Santa Cruz de La Palma y para la Isla entera, y me dirás: “Lo ves, te lo dije que saldría y salió”. 

No quiero ponerme triste por tu partida, me cuesta no hacerlo, pero debo intentarlo para ser consecuente con tus ideas y las mías. Tu partida, que considero prematura, no es definitiva, eso sí lo tengo claro, te has ido antes para indicarme a dónde debo ir cuando me toque a mí, y como tenías más paciencia que yo, me esperarás hasta que yo vaya, para seguir los dos haciendo cosas en común, y para que me puedas presentar al Gran Arquitecto, al cual conocerás mejor que yo. Me enseñaste que no se puede mirar atrás con ira, ni hacia delante con miedo, sino alrededor con atención, y esa pretende ser la guía de mi vida conjugándola con otras que también me enseñaste como hablar con honestidad, pensar con sinceridad y actuar con integridad. Rosendo, puedo decir de ti a boca llena y concretándolo en una frase y sin equivocarme, que eras y eres un HOMBRE BUENO, y que te guiaron siempre dos principios, el Vitam imprendere vero, y el Non desistas, non exieres. Me despido de ti físicamente, después de este panegírico, pero sabes que nadie muere si sigue en la memoria de los demás, y tú sabes que seguirás con todos nosotros, en nuestra memoria, en la de tu familia, y en la de tus amigos y compañeros, y cuando te recordemos una sonrisa se dibujara en nuestros labios, al volver a estar presente entre nosotros, ROSENDO IN ETERNAM.

J. Eduardo Herrera Sicilia

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