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Félix González: “El Centro Insular de Vela pone de nuevo rumbo frente a la soledad y la exclusión en La Palma”

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La Consejería de Deportes del Cabildo de La Palma y la Real Federación Canaria de Vela, con financiación de la Fundación DISA y la colaboración de Calero Marina La Palma, han hecho posible poner en marcha un interesante proyecto que pone a disposición de las personas en riego de exclusión y soledad la práctica adaptada del deporte de la vela.

La actividad, que quedó inaugurada el pasado 13 de diciembre, está fundamentalmente dirigida a colectivos vulnerables, tanto por discapacidad física, psíquica o sensorial, como por las consecuencias derivadas de la violencia de género o por dificultades respecto a algunos aspectos de la salud mental.

El proyecto cuenta con el apoyo y asistencia del psiquiatra Félix González, quien ha expresado durante esta entrevista su satisfacción por la sensibilidad que tanto la Corporación Insular como entidades públicas, privadas y deportivas implicadas han mostrado en este programa, donde se conjuga salud y deporte. Así mismo, González agradece el logro de unir fuerzas y recursos para hacerlo posible.

¿Con esta iniciativa el acceso del deporte de la vela se ofrece como ayuda y apoyo a personas que quizás nunca soñaron en llevarlo a cabo?

Hace tiempo que el Centro Insular de Vela ha mostrado una excelente predisposición a acercar la vela a la sociedad y a quienes esta actividad deportiva, que ha tenido generalmente una finalidad más que nada competitiva, en este caso pueda ofrecer muchos beneficios y aportar alicientes y estímulos a personas tan necesitadas como son quienes se encuentren en riego de exclusión y soledad. El Centro Insular de Vela pone de nuevo rumbo frente a la soledad y la exclusión en La Palma. 

¿Algunas personas viven solas porque lo han elegido?

Claro que sí. Hay que distinguir la soledad buscada de la no deseada. Las personas que tienen una buena relación consigo mismas y viven solas porque así lo quieren y no tengan problemas de comunicación, probablemente han elegido libremente esa forma de vida sin sentir la sensación interna de soledad. Viven así porque se sienten bien. Es más, uno de los índices de equilibrio y fortaleza mental es la capacidad de estar solo. Pero estos casos de soledad buscada no son los más frecuentes en el grupo de personas que viven de forma solitaria. Lo más común y preocupante es el impacto negativo que ocasionan sobre la salud los casos de soledad no deseada.

¿Existen datos sobre la soledad como problema?

Sí. Sabemos que mientras que la mayoría de las personas viven acompañadas, un 20% permanece solo. De ese porcentaje que viven solas de forma voluntaria, solo el 14% se han sentido mal por estar aisladas.  En cambio, de las que lo hacen de forma obligada, la proporción que se sienten a disgusto en soledad  alcanza el 50%. Es decir, no quisieran seguir así.

¿Cómo afecta la soledad nuestra salud?

Pues la soledad no elegida afecta de forma significativa nuestra salud psíquica y física. Tanto es así, que en las personas aisladas por motivos sociales, económicos o de salud, su riesgo de mortalidad prematura  aumenta un 26%, un 29% en personas con aislamiento social y un 32% en las que viven solas.

¿Qué problemas de salud se consideran más relacionados con la soledad?

La soledad se ha relacionado por ejemplo con un aumento del 50% de padecer demencia y de un 30 por ciento de padecer enfermedades cardiovasculares. En las personas que viven solas aumenta también el riesgo de sufrir ansiedad, depresión o suicidio.

¿El proyecto tendría entonces un objetivo de contribuir a la recuperación de emocional y física cuando estas cualidades han estado en crisis?

Efectivamente. Está pensado fundamentalmente para quienes le ha tocado padecer una situación vital por enfermedad tanto física como psíquica que les ha apartado de su trabajo de un funcionamiento social e interpersonal del que gozaban previamente. Frecuentemente a quienes le ha ocurrido esto, se pueden llegar a sentir como una parte de la población olvidada, rechazada e incluso estigmatizada por la sociedad. Estas personas son propensas a sufrir los efectos negativos de este tipo de soledad impuesta no elegida. Se han quedado sin relaciones o estas se han visto empobrecidas y con dificultades para la reintegración y adaptación. No nos hace bien a los humanos el aislamiento forzoso.

Nos hace bien estar relacionados y mal no estarlo. ¿Es así entonces?

Así es. En general, los seres humanos somos sociales por naturaleza. Este comportamiento por el que tendemos a agruparnos lo vemos también en los animales cuando se juntan en rebaños. Esto ocurre especialmente cuando están en situaciones de peligro. Se juntan en grupo ante estados de pánico y se mueven unidos como un todo. Es poco común que un miembro del grupo se aleje del movimiento del conjunto.  De la misma manera, nacemos y vivimos como miembros de una agrupación de personas llamada sociedad, sin la cual nos resulta más difícil subsistir, porque individualmente, solos y aislados nos sentimos más indefensos e incapaces.

También se han tenido en cuenta a las mujeres víctimas de malos tratos

Sí. Un tercio de este proyecto está dedicado a ellas que por lo general han soportado por tiempo en silencio el terror     que han vivido.  Sienten miedo, vergüenza y también muchas veces  la incomprensión de su propio entorno, lo que les conduce en muchas ocasiones a situaciones de aislamiento social. Ahora cuentan con un espacio público para vivir el deporte, volver a reírse, aprender, sentirse aceptadas y recuperar su autoestima. 

¿Al proyecto podrían incorporarse las personas afectadas por el volcán? 

Claro que sí. Ya tuvimos algunas de ellas que participaron en el Plan de Vela Saludable organizado por la AFEM y que llevamos a cabo durante el primer semestre de este año. Las familias que han perdido sus casas por los efectos de la erupción volcánica también están expuestas a vivencias de soledad ante la realidad de que su forma de vida habitual se ha visto en gran medida truncada. Sus casas han desaparecido y en el mejor de los casos algunas han conseguido una nueva vivienda en la cual han hecho el esfuerzo de adaptarse, aunque sigan añorando el entorno en el que vivían. Pero otras aun residen en casas de alquiler o incluso continúan en los alojamientos hoteleros en las que fueron acogidas desde que el volcán cambió su vida hace ya algo más de un año. Uno de los chicos que participó en la anterior fase de ‘Vela saludable’ y cuyo hogar había desaparecido bajo la lava, ahora es un avanzado regatista de la Escuela de Vela.

¿Qué organismos y entidades participan en el proyecto?

Pues afortunadamente estamos en marcha en buena manera gracias a la generosa contribución del Cabildo Insular que ha puesto a disposición su flota, el combustible, las instalaciones náuticas, los monitores y al convenio que la Corporación Insular mantiene con la prestigiosa Real Federación Canaria de Vela. También la financiación de la Fundación DISA colabora una vez más mostrando su compromiso social. Calero Marina La Palma, nos mantiene sus puertas para el uso de sus magníficas instalaciones y el Club de Vela Lapestana aporta el apoyo de su neumática. En realidad, nada de esto sería posible si no contáramos con la base de una sólida Escuela de Vela Insular que la Consejería de Deportes del Cabildo y el tenaz trabajo de sus técnicos han conseguido consolidar con éxito en los últimos años. 

¿Y quiénes monitorizan las actividades? 

Este proyecto está liderado por los monitores de la Federación Canaria de Vela. Son personas altamente cualificadas en su profesión de instructores deportivos. Tienen una dilatada experiencia, tanto como experimentados deportistas como de reconocidos entrenadores. Y sin ellos saberlo cumplen sobradamente con las condiciones básicas exigibles a cualquier psicoterapeuta: son técnicos muy preparados, seguros, empáticos, de amplia apertura mental y con capacidad para la introspección que les facilita conocerse a sí mismos y entender a los demás. Son por otra parte muy accesibles, saben escuchar y marcar los límites. Son excelentes comunicadores y dotados de muy buenas habilidades sociales. Y algo muy importante, también son éticos, justos y ecuánimes en la aplicación de los reglamentos de navegación. Todos estos valores son una rica fuente de aprendizaje para quienes asisten a sus clases, tanto las que imparte en tierra como sobre el agua. Yo nunca les he querido decir que me parecen unos extraordinarios conocedores de la mente humana. Pero me temo que por este medio va a ser inevitable que se enteren. 

¿Quiere comentar alguna conclusión?

Pues únicamente pidiendo permiso a Silvio Rodríguez mencionar aquellos versos suyos que dicen: “… el tiempo está a favor de los pequeños, de los desnudos, de los olvidados. El tiempo está a favor de buenos sueños”.

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