Las viviendas salvadas de la lava donde la vida no brotará hasta que se liberen de los gases

El volcán desde el barrio de La Laguna. (ALEJANDRO RAMOS)

Jennifer Jiménez

Los Llanos de Aridane —

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En el barrio de La Laguna (La Palma) una freiduría se mantiene en pie mientras el edificio que está justo a su lado se encuentra invadido por una colada que caprichosamente frenó su avance en ese punto. Enfrente, otra vivienda se mantiene erguida, en apariencia como si nada hubiera pasado y, al lado, una pizzería que mantiene su forma. La vida cotidiana de los vecinos y vecinas de la zona se paró el pasado mes de octubre cuando fueron desalojados. La erupción había empezado días antes, el 19 de septiembre, pero el avance de las coladas mantenía en alerta a distintos núcleos que como este finalmente fueron evacuados. Un semáforo sobresale entre la colada ya estática, como si de ella quisiera desprenderse. Ahora que el volcán ha entrado en lo que se prevé que sea su fase final, efectivos de la Guardia Civil y de la Unidad Militar de Emergencias se encuentran realizando mediciones de la calidad del aire con el objetivo de que la población regrese próximamente de la forma más segura a las viviendas que no han sido afectadas. El volcán se encuentra dormido, pero su figura aún impone al Valle de Aridane, cuya fisonomía ha cambiado, como también lo ha hecho la cumbre que se encuentra a su espalda, con su pinar bañado de cenizas generando un paisaje lunar. 

María José Blanco, jefa de la vigilancia científica del volcán de La Palma: "La vuelta a las casas llevará un tiempo"

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Este sábado llegaron precisamente al barrio de La Laguna efectivos de la unidad técnica de NRBQ, especializada en trabajar en ambiente con agentes de naturaleza nuclear, radiológica, biológica o química. El teniente Abel Fernández explicó que de la erupción volcánica emanan una serie de gases que pueden ser peligrosos para la salud de las personas. La intención es que puedan volver lo antes posible a sus viviendas y por ello realizarán mediciones con tecnología especializada y apoyarán las labores de la Unidad de Subsuelo. El jefe de dicha unidad remarcó que los agentes trabajarán en lo que hay bajo nivel de tierra. “Vamos a acceder a todo tipo de red de saneamientos, en viviendas de garajes o sótanos, para ver esa acumulación que hay de gases. Principalmente, la deficiencia de oxígeno”, apuntó. 

¿Por qué se produce la deficiencia de oxígeno? Fundamentalmente, por la deficiencia de otros gases como el dióxido de carbono y el monóxido de carbono. “Tenemos detectores capaces de medir esto y todos los datos los vamos a ir trasladando para evitar cualquier tipo de incidente”, añadió el jefe de la unidad, que recordó que inhalar dióxido de carbono puede provocar la muerte al tratarse de un gas inoloro. La unidad permanecerá realizando estas mediciones durante toda la semana y constatarán su evolución, que se espera que sea favorable. “El 100% de seguridad no existe, podría ser que hubiera una cámara bufo o algo que al final pudiese echar los gases fuera, pero mientras nosotros estemos aquí vamos a garantizar que eso no ocurra. Vamos a garantizar que durante el tiempo que estemos aquí las mediciones que demos son reales de la situación actual, que va a ser favorable por lo que nos han informado”, insistió. 

En estos momentos, la zona más afectada por esa concentración de gases es la situada al sur; Puerto, Naos, La Bombilla, La Condesa, Marina Alta y Marina Baja. La Guardia Civil detalló que a lo largo de la emergencia se han encontrado con zonas de dos y tres kilómetros libres de gases y, de pronto, un kilómetro en el que existe una nube de gas. Estos grupos especializados apoyarán y profundizarán de forma más especializada en los trabajos que ya venía realizando la Agrupación de Reserva y Seguridad de la Benemérita, que desplegó desde el comienzo de la erupción 85 efectivos, que además de medir la concentración de gases tóxicos ha trabajado por la seguridad de las personas cuando se encontraban en  lugares próximos a la zona de exclusión del volcán.

La Guardia Civil detalló en una visita controlada con medios de comunicación en una parte del barrio de La Laguna, donde se encontraban los agentes in situ realizando mediciones, que los resultados de las mediciones pueden ser totalmente dispares. “No podemos asegurar que un garaje que se encuentra totalmente a ras de suelo y frente a uno subterráneo tengan el mismo comportamiento a la hora de evacuar la cantidad de gases”. Por ello, se están realizando estudios sobre el terreno para determinar caso a caso. 

Monitorear el interior de las viviendas

El capitán Álvaro García Esteban es jefe del núcleo NBQ del grupo táctico en La Palma de la Unidad Militar de Emergencias. Señala que la UME además de limpieza de ceniza en las zonas de exclusión va a empezar a realizar el acompañamiento a las personas evacuadas para que vayan entrando en sus viviendas. En concreto, el núcleo NBQ  también está realizando mediciones de gases en determinados puntos y en sectores asignados para comprobar si son seguros para el acceso de la población como es el caso de los regantes. También están empezando a monitorizar algunas viviendas a modo de muestreo. “De momento la tendencia es bastante favorable, en exteriores ha bajado mucho la concentración de gases a partir de la finalización de la fase explosiva del volcán”, afirma. La monitorización exterior se está realizando en puertas y ventanas, pero a medida que se les vaya facilitando las llaves de las residencias para poder entrar en el interior se podrán realizar esas mediciones. 

Recuerda que hay una serie de niveles a partir de los cuales se considera que es peligroso para la población entrar en esos espacios. “El tercer nivel sería la concentración de gases que produciría efectos letales, hay un segundo nivel en el cual se producirían efectos a largo plazo y luego hay un primer nivel que dependiendo de la concentración puede causar algunas molestias. Lo ideal es que no haya nada de concentración de gases tóxicos en el interior de las viviendas si el personal quiere entrar”, apuntó Álvaro García Esteban. 

Ciencia y Emergencias continuarán su vigía 

La Ciencia sigue realizando sus labores de vigilancia del cono volcánico. En el centro del Instituto Geográfico Nacional en Tajuya no hay apenas descanso y ahí permanecerá el personal incluso después de la erupción. La jefa del Comité Científico del volcán de La Palma y directora del IGN en Canarias, María José Blanco explicaba este jueves a este periódico que la vuelta a las viviendas de la zona de exclusión llevaría un tiempo precisamente por esa presencia de gases. Este sábado se remarcaba que aunque la población vuelva a las residencias y negocios que siguen en pie en la zona, no podrán acercarse a la lava ni caminar sobre ella. En esta jornada el investigador Stavros Meletlidis explicaba que la temperatura en superficie de la colada era de 40 grados, pero en profundidad podría llegar a 300 grados. La que se encuentra visible frente a la freiduría y muy próxima a la iglesia de La Laguna alcanza los 4 metros, pero sigue avanzado hacia 10 metros, 30 e incluso 40. El científico señala que para recuperar ese terreno habría que realizar previamente un estudio. 

El Puesto de Mando Avanzado (PMA) también sigue funcionando a pleno rendimiento. Allí este viernes el capitán Marcos García López, jefe del subgrupo táctico La Palma y que pertenece al cuarto batallón de Intervención y Emergencia de la UME (con base en Zaragoza) explicaba a este periódico que en la isla se han realizado tres misiones fundamentales, entre las que destaca la observación y vigilancia de las coladas y del comportamiento del volcán (labor para la que han sido clave los vuelos de drones). El capitán subraya que se trabaja las 24 horas en dos turnos y que las otras labores que realizan son las de monitorización de las emisiones de gases y la retirada de ceniza en las zonas más afectadas, principalmente al sur de las coladas. 

Esta limpieza constante de ceniza se ha convertido en una labor esencial en esta fase final, pero explica que durante la emergencia la dinámica de trabajo ha cambiado y que la más compleja ha sido la de coordinarse cuando se genera una colada nueva porque “tenemos que informar al minuto para que el PMA pudiera reaccionar y poner sobre aviso a la población o desalojar una localidad”. Actualmente, en la isla hay 242 efectivos desplegados. García López indica que sí que ha sido una misión dura, aunque también le ha marcado la operación Balmis, en la que estuvieron desplegados los más de 3.000 efectivos de la UME. 

La vida empieza a brotar

En el Valle de Aridane la vida empieza a brotar por momentos. Las azoteas y balcones ya se encuentran con ropa tendida, que hace unos días habría quedado rápidamente impregnada de ceniza. Las calles se aprecian más despejadas y ha vuelto a lucir su color natural. Pero nadie se atreve a respirar tranquilo ni a hacerse demasiadas ilusiones. Este domingo el volcán “el diablo” o  “el monstruo” como le llaman muchas personas en los municipios afectados cumple tres meses. Ahora, duerme y la población cruza los dedos para que no despierte, para no volver a escuchar sus rugidos, ni los temblores de las paredes o del suelo, que no siga causando sufrimiento y poder volver a recomponer la vida, una vida que no será la misma pero que seguirá bordeada por los inmensos bosques de La Palma y abrigada por el mar de nubes. 

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