Seis horas de angustia en la calle, sin recursos ni información, para los 227 migrantes desalojados del muelle de Arguineguín

Migrantes frente la Delegación del Gobierno en Las Palmas de Gran Canaria. ALEJANDRO RAMOS.

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Zakaría cuenta que llegó el 7 de noviembre a Gran Canaria en un viaje en patera que duró cinco días y cuatro noches. Es uno de los 227 migrantes que este lunes se concentraban frente a la Delegación del Gobierno en Las Palmas de Gran Canaria, muy cerca también del Consulado de Marruecos, con la incertidumbre de qué iba a pasar con ellos después de que la Policía Nacional les permitiera abandonar el muelle de Arguineguín, donde permanecen 2.600 personas y al no ofrecerles una plaza alojativa por la “alta ocupación de las instalaciones”. Hasta cerca de las 23.00 horas la plaza de la Feria no quedó desalojada. Cuando llegó la última de las guaguas que los recogería ya habían pasado unas seis horas de angustia para estas personas. Zakaría es uno de los pocos jóvenes que hablaba francés y que reiteraba sus disculpas por el hecho de permanecer en esa plaza junto a otras personas, la mayoría de Marruecos. 

Miradas tristes y sobre todo muchas ansias por avisar a sus familiares de que estaban bien era lo que imperaba en las primeras horas en esa plaza. Un teléfono móvil o algo para cargar el suyo era lo único que pedían cuando se les preguntaba qué tal se encontraban. “¿Dónde hay un baño?, era otra de las preguntas que hacían con frecuencia. Los jóvenes se concentraron en este lugar después de que sobre las 17.00 de la tarde la policía les permitiera salir del muelle y desde el Ayuntamiento de Mogán les facilitaran una guagua en la que desplazarse hasta la capital grancanaria. 

El Ministerio del Interior explicó que tras superar el trámite de la reseña policial tras una llegada irregular, ninguna persona puede ser legalmente retenida salvo por causa justificada, como por ejemplo en caso de medidas sanitarias como la cuarentena. “Sucede exactamente lo mismo con los migrantes que han pasado el trámite de reseña policial en el dispositivo instalado en el muelle de Arguineguín. En el marco de ese trámite de reseña policial, todas las personas son filiadas, y sus datos se vuelcan en bases de datos, tanto nacionales como internacionales, para prevenir cualquier alerta de seguridad”, apuntaron. “Se están realizando los trámites para reubicarlos en el sistema de acogida”.

Sin dinero, sin recursos y sobre todo sin información se encontraban estas 227 personas al bajar de las tres guaguas. Una voluntaria de una ONG que reconoció a uno de ellos se empezó a movilizar para que pudieran avisar a familiares y para tratar de buscarles un recurso alojativo. Más tarde llegó Txema Santana, técnico de CEAR, que recordó que la decisión del Ayuntamiento de Mogán no deja de ser trasladar el problema que se estaba viviendo en ese municipio a la capital grancanaria, con la diferencia de que estas personas esta tarde se han encontrado en el desamparo. Poco a poco, a medida que caía la noche llegaban también miembros de la Cruz Roja. Durante horas se vivieron momentos de mucha confusión en los que los migrantes no sabían dónde dormirían esa noche. Hasta la plaza llegaban noticias como que el presidente del Gobierno de Canarias. Ángel Víctor Torres y la Delegación del Gobierno anunciaban que se estaban buscando recursos. “¿Es necesario llegar a esto?”, se repetía en la plaza. 

La mayoría de los migrantes se encuentran en tránsito para llegar a otros puntos de Europa. Mohamed, otro de los jóvenes que esperaba sentado y atónito, señalaba que tiene familia en Madrid y que les había avisado ya. Zakaría tiene solo 24 años y señalaba que su objetivo es trabajar en cualquier lugar de España o Europa. También explicaba que tiene tres diplomas; uno en electromecánica, otro en electricidad y mantenimiento industrial y en servicio de ecocultivo. Sin embargo, pese a contar con formación en su país sólo podía trabajar de repartidor y sin esperanzas de que su futuro fuera a ser mejor. 

Vecinos y vecinas de la zona se acercaban a mostrar apoyo, traer agua y alimentos para hacer la noche un poco más llevadera. Rosi es una de estas personas, que afirmaba que estaba viendo esta situación tan injusta y no pudo resistirse a acudir junto a su hermana a buscar algunos bocadillos y otros alimentos para estas personas. El día había sido muy intenso para estos hombres, la mayoría muy jóvenes, ya que en Arguineguín llevaban días durmiendo al raso y soportando elevadas temperaturas. En ese muelle, donde quedan hacinados tras su rescate, el tiempo pasa sin que puedan hacer nada, sin poder cargar sus teléfonos móviles ni entretenerse con nada. Solo a la espera de qué pasará. Zakaría enseñaba todos sus documentos, su pasaporte y también un documento en el que consta su deportación. 

“Ninguna persona es ilegal” cantaban los vecinos que se quedaron hasta el final con estos jóvenes en señal de apoyo. Con un emotivo aplauso les despedían cada vez que llegaba una de las guaguas para trasladarlos. Sobre las 23.00 horas la plaza quedó desalojada y por fin estos jóvenes hoy podrán dormir en una cama, cargar sus móviles y avisar a sus familias de dónde están. Algunos de los jóvenes advertían de que llevan hasta 15 días sin haberse podido duchar. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones tuvo constancia de lo sucedido en el muelle de Arguineguín esa misma tarde. Desde que se conoció lo que había pasado, la secretaria de Estado de Migraciones, Hana Jalloul, dio instrucciones para que se recogiera inmediatamente a todos los migrantes y fueran derivadas a plazas del sistema de acogida.

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