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Pino Sosa recupera los restos mortales de su padre, víctima del franquismo arrojada al pozo de Tenoya

La fundadora de la Asociación para La Memoria Histórica de Arucas tenía 40 días cuando los golpistas hicieron desaparecer a su padre

Se ha confirmado además la identidad de otra víctima de la represión de Arucas. Las pruebas de ADN confirman que los pozos de Tenoya son símbolo de la represión franquista

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La presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa y el consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Carlos Ruíz

La presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa y el consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Carlos Ruíz Canarias Ahora

La fundadora de la Asociación para la Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa, ha recibido en la tarde de este lunes la noticia que llevaba esperando toda su vida. Por fin, 81 años después de que su padre fuera desaparecido en plena Guerra Civil, ha recuperado sus restos mortales. Las pruebas de ADN confirman que, junto a otras 14 personas, fue arrojado al pozo de Tenoya, símbolo de la represión franquista.

Su prima Balbina Sosa, vicepresidenta de la asociación fue la encargada de darle la noticia que ha recibido entre lágrimas y emoción. Este lunes, el portavoz de esta asociación, Gregorio Arencibia, ha preferido dejar este momento para que Pino Sosa lo viviera en intimidad, aunque ha asegurado que se encuentra muy contenta ya que ha dedicado toda su vida a investigar dónde se encontraba su padre. Primero, lo intentó en el pozo de Los Llanos de Las Brujas, en Arucas y finalmente ha sido localizado en los Pozos de Tenoya.

Las pruebas de ADN también han confirmado la identidad de otra persona de Arucas, aunque el portavoz de la Asociación para la Memoria Histórica de este municipio no ha desvelado de momento su identidad hasta que se hable con sus familiares directos.

Huesos hallados en el Pozo de Tenoya

Huesos hallados en el Pozo de Tenoya

Pino Sosa sí ha hecho unas breves declaraciones a la agencia Efe donde ha asegurado que está "en una nube" pues está asimilando que el primer cuerpo identificado sea precisamente el de su padre.

El padre de Sosa era un humilde latonero del norte de la Isla al que desaparecieron cuando ella apenas tenía 40 días de vida, el 14 de marzo de 1937. La lucha para averiguar qué ocurrió y demostrar que fue víctima del horror del franquismo la ha acompañado toda su vida. Un camino que no ha sido nada fácil.

El actual presidente de la asociación recordaba este lunes que esta mujer, al igual que otros familiares víctimas del franquismo, han tenido que sufrir insultos y el rechazo de algunas personas que no entienden que se dediquen recursos a reparar la memoria.

En 2008 se recuperaron 24 cadáveres del pozo del Llano de Las Brujas, también en Arucas, donde Pino Sosa esperaba localizar a su padre, pero finalmente no fue así. Gregorio Arencibia recuerda cómo esta mujer lloraba igualmente al quedar al descubierto la atrocidad de los crímenes del franquismo evidenciados con los agujeros de bala que se identificaron en los cráneos hallados. "Mi padre está en cualquiera de estas personas desaparecidas", aseguraba entonces.

Desde que comenzaron los trabajos en los pozos de Tenoya, Pino Sosa y su prima Balbina Sosa han estado muy pendientes de todas estas labores, acudiendo día a día a supervisarlos. Cuando se recuperaron hace unos meses los restos mortales de 14 personas la hija del humilde latonero declaró que tenía todas las esperanzas puestas en que esta vez sí que se encontrara a su padre.

El vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, Ángel Víctor Torres (PSOE), ha sido una de las primeras personas en confirmar este lunes la noticia a través de Twitter, donde aseguró sentir "paz" por esta noticia.

Los trabajos en los pozos de Tenoya se impulsaron por el Cabildo de Gran Canaria tanto en el anterior mandato, cuando era presidente José Miguel Bravo de Laguna y consejero de Cultura Larry Álvarez, como en el actual, siendo presidente Antonio Morales, y fue hace unos meses cuando se confirmó que se habían localizado los restos óseos pertenecientes a 14 personas y se comenzaron a realizar posteriormente las pruebas de ADN.

El portavoz de la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica de Arucas subraya que uno de los principales problemas que han presentado los trabajos en estos pozos es que los huesos se encontraban dispersos, ya que los testimonios orales y la documentación de la que disponen apuntan a que después de ser arrojadas allí las víctimas volvieron a bajar a recuperarlas para "limpiar los crímenes que habían cometido". No obstante, los huesos hallados en estos pozos presentaban un buen estado de conservación, lo que está permitiendo su identificación.

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