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Economistas alertan de otras fórmulas para que el descuento del 75% no implique billetes de avión más caros

Fotograma de una pista del aeropuerto de Gran Canaria. (INFORME TRÓPICO):

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Miguel cuenta las dificultades que atraviesa constantemente para viajar de Tenerife a la Península para poder ver a su hija. Ha llegado a encontrarse con aerolíneas que ofertan billetes de avión desde Pamplona a Canarias por 1.500 euros, lo que ha llevado a que en alguna ocasión hayan tenido que estar meses separados. Fernando Cabrera, al frente de la asociación Canarios sin alas, explica que sus hijos nunca han podido pasar una Navidad en la isla donde él nació. Se trata de fechas en las que se dispara el precio, como también reconoce el presidente de la Confederación española de agencias de viajes Rafael Gallego, que asegura que comprende la situación de estas personas pero insiste en su defensa del descuento del 75% de residentes sobre los billetes de avión, una medida que logró el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, en 2017 cuando su voto fue decisivo para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. 

Quevedo explica en el programa Informe Trópico que entonces se presentó al Gobierno estatal incluso cuáles han sido las inversiones del AVE y se exigía que con Canarias hubiera esta medida compensatoria ya que junto con el barco, el avión es la única forma de salir del Archipiélago. No obstante, aclara que había una segunda parte de la enmienda que decía que el Estado se compromete a negociar con la UE precios máximos de referencia y que se declaren los vuelos entre Canarias con la Península como Obligación de Servicio público. Sin embargo, ¿cuál es la medida más garantista? Para Rafael Gallego esto tendría sus riesgos, mientras que Fernando Cabrera insiste en que deben articularse herramientas para que se fijen unos precios máximos. 

Después de la entrada en vigor del 75% de descuento de residentes, el Gobierno estatal encargó varios estudios para conocer su impacto y si, como alertaban los usuarios, las aerolíneas habían subido el precio de los billetes aéreos. Ángel Martínez, economista, señala que el informe de la Airef demostró que “a igualdad de características, el aumento del descuento de residentes de un 50 a un 75% aumentó los precios de los billetes aéreos de Canarias con la Península, en especial en aquellos vuelos en los que viajaban más residentes canarios”. Además, la medida benefició principalmente a los residentes con mayor renta, ya que no todos los canarios viajan y en menor medida lo hacen quienes no tiene recursos económicos. 

Ginés de Rus, catedrático de Economía de la ULPGC, es tajante: si la compañía cobra 200 euros por billete al residente, ingresa 800. Es decir, “200 euros del residente y 600 de los contribuyentes”. “Siempre hay que multiplicar por cuarto”, recuerda. Además, añade que esta medida es un incentivo para subir los precios pues “cuanto más alto es el precio del billete más subvención se desembolsa la compañía”. Además, apunta que puede falsear la competencia porque cuando una compañía es ineficiente tiene que “subir los precios para tener más subvención”. El profesor destaca que las compañías han sido las grandes beneficiarias y que cuando los aviones tienen menos residentes el precio sube menos. En este sentido, concluye que los perdedores son los contribuyentes, pues el gasto público se dispara y “son perdedores los canarios que no residen en Canarias”. 

¿Qué opinan las aerolíneas?

Sobre esta cuestión también se han pronunciado las aerolíneas. Rodolfo Núñez, presidente de Binter, destaca que el 75% de descuento ha hecho bien a la compañía “como a todos los canarios” y destaca que el mercado general de pasajeros creció en un millón de un año para otros. La subvención también le permitió entrar de lleno en el mercado nacional ampliando rutas. En cuanto al hecho de que siga siendo caro viajar para los canarios no residentes y personas del ámbito nacional, destaca que “el mejor sistema posible es el que existe porque se parece más al mercado, el mercado es el mejor elemento para asignar eficientemente los recursos”. Sobre la falta de competencia dice que el mercado interinsular está abierto y que hay compañías que han intentado entrar pero Binter cree que lo ha hecho bien y que ha fidelizado a sus clientes. Asegura que le interesa que opere Canaryfly, que si a Binter no le interesara no operaría, porque incluso ayudan a esta empresa, pero niega que sean lo mismo.

Por su parte, Javier Gándara, presidente de la asociación Líneas aéreas remarca que los precios de los billetes de avión no lo fijan las aerolíneas, “se fijan por la relación entre la oferta y la demanda”. Por ello, asegura que lo que ocurrió a mediados de 2018 es que a corto plazo hubo una subida del precio medio (por la demanda, según afirma), pero luego a medio plazo la tendencia que había de bajada de precios ha ido en ese sentido. Defiende que ahora los usuarios pueden esperar más para comprar el billete o permitirse la tarifa flexible.

¿Qué soluciones se pueden plantear?

El Ministerio de Transportes considera que la medida ha beneficiado a los canarios y ha subrayado en un comunicado que “los Estados solo pueden intervenir en circunstancias muy tasadas, y no se ha detectado un problema de conectividad”. Por ello, aboga por seguir monitorizando la situación y aboga por medidas como que la condición de residente no se pregunte hasta finalizar la compra del billete.

María Pilar Socorro, vicedecana de Economía, Empresa y Turismo en la ULPGC también destaca que si no hay muchas aerolíneas que operan en el mercado, las aerolíneas sí que “tienen poder de mercado, es decir, poder para fijar precios y lo que ocurre es que tienen un incentivo (con la subvención) para subir el precio. Recuerda también que si la compañía aérea sube el precio, el gasto público sube de manera desproporcionada. Esto además repercute en los canarios no residentes pero también en el turista nacional. Un punto en el que coincide el presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas, José María Mañaricúa, que afirma que si una familia de cuatro personas de Madrid les cuesta a cada uno u billete de avión a Canarias 500 euros, preferirán viajar a Marbella, por ejemplo, a pasar las vacaciones con alimentación y hospedaje. Cuanto más caro es el billete, menos gastarán en el territorio en compras, alimentación, ocio...

Para Ginés de Rus también habría que que cambiar el sistema y aclara que toda la discusión desde que se aumentara del 50 al 75% el descuento, “no es cuestionar el sistema de subvención, es el mecanismo erróneo que se está utilizando”, que sostiene que solo tiene desventajas para los usuarios y ventajas para las compañías aéreas.

La vicedecana apunta que el sistema que debería implementarse debería cumplir dos objetivos: que se beneficie a los residentes y no las aerolíneas y que no se distorsione tanto el mercado de los no residentes. Como alternativa, plantea que en lugar de subvencionar al residente según el precio del billete, que se plantease una cantidad fija independientemente del precio del billete. De esta forma, cree que se conseguiría que el precio del billete no subiera tanto y añade que habría que calcular el precio de las rutas. La Obligación de Servicio Público no cree que sea la medida más adecuada y recuerda que en vuelos interinsulares existe muy poca competencia cuando el porcentaje de residentes es muy elevado.

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