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Las cinco obras más absurdas (e inútiles) del Archipiélago

SEGÚN SU COSTE, UTILIDAD O PERTINENCIA

Canarias es un paraíso de dislates en construcciones públicas, que a menudo obedecen a caprichos.

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Como todos los listados, su selección tiene algo de subjetivo, pero hemos intentado escoger cinco de las obras más absurdas e innecesarias de las Islas. No es que sean las únicas, hay muchas más. Por razones poco claras, Canarias es una región donde sus gobernantes tienen una especial afición a hacer realidad sus fantasías constructivas, independientemente de la opinión de sus conciudadanos o de su utilidad. Aquí van nuestras propuestas.

Las cinco obras más absurdas (e inútiles) del Archipiélago

Las cinco obras más absurdas (e inútiles) del Archipiélago

1. Fuente de la Plaza de La Candelaria, Santa Cruz de Tenerife. Si los arquitectos Herzog y De Meuron dieron con la clave en el santacrucero Tenerife Espacio de las Artes (TEA), poco se puede decir a favor de su remodelación de la Plaza de España de la capital tinerfeña, al menos de cara a sus habitantes. De poco ha servido a estos últimos que se la quieran vender como una obra conceptual y vanguardista. El problema es básicamente de dimensiones. Donde antes había una explanada para celebrar carnavales, conciertos y eventos de todo tipo, ahora hay una anodina circunferencia -con agua o sin ella- y una fuente en su mitad. Espectacular, qué duda cabe, pero su funcionalidad tiende a cero. Por si no había quedado claro, la gran fuente entra en funcionamiento cuatro veces al día, coincidiendo con las mareas altas y bajas, según explican los arquitectos en su página web. Un elemento de dudoso interés para una ciudad que no anda sobrada de espacios llanos y al aire libre.

2. Bandera de Cabildo, Las Palmas de Gran Canaria. Y hablando de dimensiones, no debe obviarse el gran monumento que constituye el mástil y la bandera del Cabildo de Gran Canaria en la Fuente Luminosa de la capital. Izada en 2006 por José Manuel Soria en su paso por la institución insular, ignorada por José Miguel Pérez (PSOE), y ahora rescatada por Bravo de Laguna (PP), pretende imitar a la de la Plaza de Colón en Madrid. La bandera tiene en su currículo haber simbolizado como pocos el "a ver quién puede más" que caracteriza la disputa política de esta nuestra tierra. Se levantó con la excusa de mostrársela a los turistas que semanalmente hacen entrada en la capital en cruceros de lujo. Una atención que viene saliendo más de 2.000 euros mensuales. Resulta que la Avenida Marítima no es un lugar adecuado, y es necesario recogerla cada vez que el viento sopla fuerte y cuando hay calima. La bandera precisa además de un equipo disponible las 24 horas, por si fuera necesario bajarla de urgencia. Una obra absurda como pocas.

3. El 'mamotreto' de Las Teresitas, Tenerife. Canarias es un enclave muy proclive a moles de hormigón de diverso pelaje. Pero en este mundo del cemento armado, el primer premio se lo lleva la obra fallida de la playa de Las Teresitas, llamado cariñosamente el mamotreto. Este iba a formar parte del proyecto de remodelación de la playa, del celebérrimo Dominique Perrault, en su parte de locales comerciales y aparcamientos. Pero la estructura se vio envuelta en el caso Las Teresitas -con el ex alcalde Zerolo imputado y luego exculpado por cohecho en la fase de instrucción- y fue paralizada por los tribunales. Hubo que rescindir el contrato con el arquitecto francés y anular todo el proyecto. Finalmente, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife acordó derribar la mole, cuyos subterráneos servirán de aparcamientos. En total el Consistorio calcula que se han perdido ocho millones de dinero público.

4. Ampliación de los aeropuertos de La Palma y La Gomera. No es nuestra intención cuestionar la función de los aeropuertos en un territorio fragmentado como Canarias, pero sí la de obras cuya inversión podría destinarse a cuestiones más urgentes. A los datos nos remitimos. El aeropuerto de La Palma contó en 2011 con poco más de un millón de pasajeros, los mismos que tenía en 2004, además de venir sufriendo pérdidas en los últimos años. A pesar de todo el pasado año fue ampliado con una inversión pública de 230 millones de euros del Ministerio de Fomento, la mayor en la historia de la isla, que incluyó una nueva terminal. El Cabildo de La Gomera, por su parte, también ha reclamado acciones encaminadas a ampliar el aeropuerto de la isla, uno de los menos transitados de España, que desde hace años presenta una tendencia bajista en el número de pasajeros.

5. Puerto industrial de Granadilla, Tenerife. Dejamos para el final un clásico entre los clásicos, el puerto de Granadilla de Abona, para cuya construcción ha sido necesario excluir a los sebadales -auténticas praderas marinas con ecosistemas propios- del Catálogo de Especies Protegidas de Canarias. Un trabajo fino de los técnicos del absurdo, que a pesar de las continuas manifestaciones en contra de los últimos años, no se dan por aludidos. El motivo expresado en 2002 por los impulsores de proyecto fue la supuesta saturación del puerto de Santa Cruz. Sin entrar en el asunto, todos los ámbitos de la sociedad civil, expertos, catedráticos universitarios y asociaciones ecologistas y vecinales, coinciden en oponerse al puerto de Granadilla, y de momento no hay un argumento de peso que justifique la destrucción de este ecosistema.

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