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El proyecto que demostró que la escuela pública puede ser referente en igualdad, investigación y pensamiento crítico

Miembros del equipo Candela recogen el premio Menina.

Marina Cenalmor, Ana Yi García, Laura Guirao, Dácil Hernández, Ava Mena, Francisco Pérez y Alberto Rodríguez son alumnas y alumnos que han participado en el proyecto de investigación Las mujeres, la revolución siempre pendiente, del proyecto Candela, en el IES Teguise (Lanzarote). Se trata de un trabajo que ha sido reconocido con el premio Menina 2020 (concedido por el Gobierno estatal y que distingue iniciativas que fomenten la erradicación de la violencia de género). El estudio ha puesto de manifiesto que en la escuela pública canaria se puede fomentar con éxito la investigación, la igualdad y el pensamiento crítico. Lo han hecho además sin recursos extra y fuera del horario lectivo, de la mano de su entonces profesor de Filosofía, Francisco Pérez. 

Para elaborar este estudio, que cuenta con 422 páginas y que aborda desde la percepción del feminismo en la juventud hasta la prostitución o la violencia de género, se han elaborado encuestas entre el alumnado y los docentes, se han creado grupos de discusión y realizado entrevistas a juezas reconocidas como Gloria Poyatos, asociaciones feministas como Mararía o Tiemar, así como bibliografía consultada que permite contar con todos los puntos de vista. “Las chicas demuestran repetidamente su mayor conciencia frente a los chicos de su misma edad” o “la juventud en general no está suficientemente informada sobre la desigualdad de género existente” son algunas de las principales conclusiones. Por ello, reclaman que la igualdad forme parte del temario de la escuela. 

Ava Mena, una de las integrantes del proyecto, subraya que en el sistema educativo británico existe una asignatura que ya aborda la educación personal, social y de la salud, “lo que demuestra que es posible”, apunta. El profesor Francisco Pérez también insiste en ello y remarca que acciones puntuales en la escuela como charlas sobre este tema no suelen tener una gran respuesta en el alumnado, por lo que lo ideal es integrar la igualdad de forma transversal en las aulas. Pese a que son conscientes de que la enseñanza es uno de los pilares básicos, el equipo insiste en las conclusiones del trabajo en que la educación en valores no solo atañe a la escuela, sino a los propios medios de comunicación. 

Así lo recuerdan también Marina Cenalmor, Ava Mena y Dácil Hernández a este medio. Las tres explican que la investigación les ha aportado no solo conocimientos, sino seguridad (ya que el trabajo ha sido presentado en público también), aprendizaje a la hora de trabajar en equipo, búsqueda de fuentes y metodología, entre otros. Para su elaboración, las estudiantes trabajaron durante año y medio mientras cursaban Bachillerato en Lanzarote. Ahora, cada una se encuentra en una universidad diferente, muy orgullosas de haber sacado adelante este proyecto y que además haya tenido este reconocimiento en el mes en el que se conmemora el día para la erradicación de la violencia de género. 

Las chicas, más informadas

La investigación también aborda la desigualdad salarial entre hombres y mujeres y los techos de cristal. El equipo Candela expone que, pese a que existe un mayor número de universitarias, las mujeres siguen teniendo dificultades para ocupar puestos de dirección y “una de las principales causas de esta discriminación es la conciliación familiar”. Pese a que en el resultado de las encuestas del estudio se reflejaba que muchos de los jóvenes no están de acuerdo con el sistema de cuotas para alcanzar la paridad, por considerar “que menosprecia a las mujeres” y se centraban en “los méritos”, los firmantes del proyecto subrayan que están a favor de un sistema de “cuotas de forma temporal, hasta que existan referentes femeninos en todas las esferas económicas y políticas”. 

Marina Cenalmor, Ava Mena y Dácil Hernández explican que, aunque en algunos asuntos como la prostitución, han dejado margen al debate, pues uno de los objetivos del trabajo es fomentar el pensamiento crítico y consideran que hay que escuchar a todas las partes, sí que insisten en que en la violencia machista han sido tajantes. Así lo expresa también su profesor, que explica que hay datos preocupantes, como el hecho de que haya jóvenes que no detecten violencia en cuestiones como controlar el móvil. “El tema de la violencia machista es el más urgente, el que necesita una solución de emergencia que acabe con una situación que consideramos intolerable”, apunta el informe. En sus conclusiones señalan que se han encontrado en la investigación con un “pequeño porcentaje que aún defiende que la actitud de las mujeres debe ser de sumisión y obediencia ante el hombre” y que no entiende que actos “como controlar los horarios, el móvil, la ropa, las amistades, y la más llamativo, los gestos y amenazas, sean una actitud machista que humilla y abusa de las mujeres”. Por ello, recalcan que es necesario solicitar más fondos para erradicar esta violencia y que en los currículos educativos se aborde esta lacra. 

Dácil Hernández se especializó en la parte del trabajo que aborda la antropología. Relata cómo le impactó que haya religiones que a priori puedan ser consideradas más primitivas y en las que, sin embargo, ha estado más arraigada la igualdad entre hombres y mujeres, lo que asegura que le permitió abrir más su mente. “Las culturas no son entes estáticos y eternos a los que no se les puede cambiar ni una coma de sus creencias por miedo”, resume el proyecto. Marina Cenalmor apuntó que el trabajo cambió su perspectiva con la prostitución y consideró que es necesario escuchar también a las mujeres que se encuentran en esta situación antes de juzgar desde posiciones con mayores privilegios. En este apartado del trabajo se habla mucho de la palabra “empatía”, ya que, según las integrantes del equipo, las chicas solían ponerse en la piel de lo que podían sentir estas mujeres. En el proyecto destacan que “es significativo que una parte de la juventud se encontraba completamente desinformada” sobre este asunto. 

Una revista sobre igualdad

El equipo Candela, que lleva este nombre en homenaje a un compañero del instituto que falleció, forma parte de un programa de enriquecimiento curricular que comenzó en 2017. El proyecto más importante es la investigación multidisciplinar, que incluye pintura y música y está compuesto por alumnado seleccionado de 4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato por sus altas capacidades o buen rendimiento académico, madurez y motivación. En el estudio premiado, además de los investigadores principales, han participado otros 17 jóvenes.  

En la primera edición del proyecto, los estudiantes realizaron una investigación titulada Juventud, educación, empleo y política. Percepciones y expectativas de los alumnos/as del IES Teguise, también basada en datos, grupos de discusión y una encuesta. Francisco Pérez adelanta que el próximo proyecto estará basado en las nuevas tecnologías, aunque la pandemia ha retrasado los tiempos, pese a que el curso pasado se avanzó en el marco teórico. El trabajo pretende abordar este asunto desde el punto de vista de la antropología, sociología, neurociencia, adicciones… 

No solo los proyectos de investigación ocupan el tiempo del equipo Candela. El profesor añade que han decidido dar un paso más en la lucha por la igualdad de las mujeres y que su trabajo llegue a un público más amplio. Por ello, se ha puesto en marcha la revista Lou Andreas-Salomé (Revista LAS), con carácter trimestral y que cuenta con la participación de estudiantes del centro y de otras personas que pasaron por él. Este mes de diciembre está previsto que salga la tercera edición y Francisco Pérez señala orgulloso que antiguos alumnos y alumnas siguen colaborando en la medida de sus posibilidades. Marina Cenalmor subraya que ahora estudia Sociología y que tiene interés en seguir colaborando con la revista y Dácil Hernández añade que su participación en el proyecto también le inspiró a elaborar un cómic en el que se aprecia cómo la pareja de una joven y la camarera de un restaurante discuten sobre lo que le conviene comer a la mujer, sin dejar que opine. “Muchas veces estamos debatiendo sobre algo y no escuchamos a las personas implicadas”, insiste la estudiante, que al igual que sus compañeras coincide en que ahora son más críticas y han aprendido a cuestionar más el mundo. 

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