El Cabildo de Gran Canaria eleva la alerta a nivel 2 y pide la ayuda de la UME ante el impacto de las lluvias

Carretera de Ayacata Tejeda en el municipio de Mogán, cortada al trafico, por desprendimientos.

Efe

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El Cabildo de Gran Canaria ha solicitado este martes la ayuda de la Unidad de Militar de Emergencias (UME) ante el impacto que están teniendo las lluvias de las últimas horas en la isla, asociadas a la borrasca Therese, sin daños personales pero con barrancos desbordados y una docena de carreteras cortadas.

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, acaba de anunciar que va a activar el nivel de emergencia 2 en la isla con ese propósito, para poder contar con el apoyo del personal y la maquinaria pesada de que dispone la UME, que solo se puede movilizar cuando la situación escala a ese nivel y la comunidad autónoma asume la coordinación.

En estos momentos, 19 presas de Gran Canaria han llegado al límite de su capacidad y están aliviando agua hacia los barrancos y doce carreteras están cortadas por hundimientos del terreno, crecidas de los cauces o desprendimientos de rocas sobre la calzada, según detalla el presidente del Cabildo.

También está a apunto de rebosar el embalse de Las Niñas, el segundo mayor de la isla, con 5,18 millones de m3 de capacidad.

La situación no supone un riesgo para las presas en sí mismas, pero, al haber llegado a su límite, los embalses ya no pueden retener más caudal y los barrancos están recibiendo mucha agua, cuando la mayoría de ellos están secos el resto del año.

El Cabildo de Gran Canaria lleva varios días alertando de que la crecida de los barrancos puede ser súbita, lo que comporta un gran peligro si no se evitan los cauces. Este lunes, lanzó un aviso en redes sociales en estos términos: “Hay personas que se están tomando a broma la borrasca y pueden haber víctimas mortales. El agua puede bajar de golpe desde zonas altas y provocar crecidas repentinas”.

Este es el sexto día de impacto en Canarias de la borrasca Therese, que primero provocó vientos de 100 a 120 Km/h y olas de hasta cinco metros en el litoral y, desde el fin de semana, está descargando cantidades históricas de agua. En Gran Canaria, hay varios puntos que acumulan más de 300 m3 de agua recogidos.

Desde el comienzo del episodio hasta ayer lunes, habían entrado 14 millones de litros de agua en las presas del Cabildo de Gran Canaria, que apenas almacenaban dos millones a 31 de enero (8 % de su capacidad, último dato publicado).

Esta noche ha comenzado a rebosar la de Fataga, que ha llenado ya su capacidad (327.894 m3), cuando en enero estaba apenas al 4 %.

Debido a ello, el Cabildo ha confinado en sus casas a los vecinos de Arteara, pequeño caserío de 38 habitantes situado aguas abajo de la presa por el peligro una posible crecida del barranco.

También ha sido confinado el pueblo de Fataga por riesgo de desprendimientos en la carretera GC-60. Y desde hace días están incomunicados La Culata, en la cumbre, por hundimiento de la carretera que le da acceso; El Hornillo, por el rebose de la presa de Los Pérez; y pequeños núcleos del barranco de Arguineguín.

Si hasta el sábado las lluvias llegaban en forma de frentes, desde la noche del domingo descargan en forma de aguaceros súbitos, que se forman por nubes convectivas. Esta madrugada (datos hasta las 9.00 horas), han descargado 52,6 litros por metro cuadrado en Arucas, en el norte de la isla; 43,4 litros/m2 en Cuevas del Pinar, en el sur; y 21 en Las Palmas de Gran Canaria.

En el caso de Arucas, se han producido inundaciones y problemas en las carreteras que han llevado al Ayuntamiento a ordenar la suspensión de las clases escolares en todo el municipio, una decisión que también ha adoptado el Ayuntamiento de Firgas, también en el norte de Gran Canaria.

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