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El juez atribuye al cabecilla del caso Lovas 28 delitos, entre ellos 24 de prostitución de menores y dos agresiones sexuales

Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria

El principal encartado del llamado caso 18 Lovas, una trama de prostitución de mujeres menores de edad descubierto en 2016, tendrá que hacer frente en un juicio con fecha aún por determinar a un total de 28 delitos, según el auto de procesamiento dictado esta semana por el juez titular de Instrucción 2 de Las Palmas de Gran Canaria, Rafael Passaro. Agustín Alemán Barreto, alias Yino, es descrito por el instructor como el captador de las jóvenes, a las que atraía con promesas de empleo como azafatas, animadoras o gogós, cuando en realidad pretendía utilizarlas para ofrecerlas a clientes para servicios sexuales a cambio de cantidades económicas de las cuales se quedaba al menos con la mitad.

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A Yino, el juez le atribuye dos delitos de abusos sexuales, uno de ellos con penetración e intimidación y el otro con violencia y sin penetración, este último cuando en una fecha no determinada del primer trimestre de 2016, en una casa localizada en Arinaga (sureste de Gran Canaria), “orinó sobre el cuerpo de la menor como forma de conseguir un estímulo sexual”, se relata en el auto. “Y al negarse la menor, la empujó con fuerza al suelo del baño de la vivienda en la que se encontraban y continuó orinando sobre ella”.

Era habitual, según el fruto de las investigaciones llevadas a cabo por la Unidad de Familia y Mujer, de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Las Palmas, que el cabecilla de esta trama obligara a las menores a mantener relaciones sexuales con él. En ocasiones, siempre de acuerdo con el contenido del auto de procesamiento, Alemán Barreto les daba una pequeña cantidad de dinero, pero en otras las obligaba a mantener sexo con él simplemente ante la amenaza de no trasladarlas en su coche desde Arinaga (Agüimes) hasta su lugar de residencia en Las Palmas de Gran Canaria, algunas veces centros de menores bajo protección. A la víctima identificada con el número 9, con 16 años entonces, Yino “le propuso mantener relaciones sexuales con un perro de una vecina suya, a lo que la menor se negó”. A esta misma víctima la llevó Alemán Barreto a mantener relaciones sexuales con otro de los encausados, Emilio Cabrera Caballero. Tras ese encuentro le pidió mantener sexo con él bajo la amenaza, si no cedía, de “dejarla en mitad de Arinaga sin poder regresar a su domicilio, de forma que”, ante el temor que le ocasionó, por no conocer la manera de regresar “ni tenía dinero para volver a su casa, accedió”, recoge el auto de procesamiento.

Yino ejercía su influencia sobre las menores que reclutaba para sus delitos obligándolas a ser fotografiadas desnudas para coaccionarlas en caso de que lo traicionaran o prestaran servicios sexuales sin su conocimiento y, por lo tanto, se quedaran con la totalidad de la recaudación. En mensajes de WhatsApp captados por los investigadores puede leerse cómo explica esa práctica a una de las menores: “Pero como hay muchas que me joden dando su teléfono móvil por detrás… ahora a la que quiera estar conmigo le hago fotos desnuda en el piso para que si me joden, las jodo… Si no se fía de mí, que no quede, ya estoy harto de falsas. Todas las que quieran estar conmigo han de hacer eso, que si no quieren lo entiendo, pero sin eso ya no trabajo con ninguna. Sé que si se dejan sacar fotos no me engañarán, lo siento pero sin eso ya no quedo con ninguna”.

El cabecilla de la trama captaba mujeres jóvenes, no mayores de 23 años. Lo hacía, siempre según el relato judicial, “con el objeto de ofrecerles trabajo de gogós, de animadoras, etcétera, para después introducirlas en el mundo de la prostitución y conseguir ampliar el círculo de chicas gracias a los contactos de éstas con amigas de su círculo cercano”. “Las embaucaba con halagos y regalos, dejándolas incluso la libertad de elegir a los clientes” pero obligándolas a fotografiarse desnudas para asegurarse lealtad y poder coaccionarlas “en caso de que surgieran desavenencias”.

Cuando había clientes, Yino recogía a las chicas en un punto de encuentro pactado, para a continuación conducirlas a una vivienda vacía donde no vivía nadie pero que contaba con una cama y un armario con ropa “para que las chicas se cambiaran” y donde bebían alcohol “para animarse”. Luego las llevaba al lugar pactado con el cliente. Esa misma vivienda era la que el cabecilla utilizaba para mantener sexo con las mujeres que explotaba.

Agustín Alemán Barreto deberá hacer frente a un total de 28 delitos: uno de agresión sexual con penetración e intimidación; uno de agresión sexual con violencia y sin penetración; nueve delitos de incitación a la prostitución de menor de edad; 14 delitos de prostitución de menor de edad; un delito continuado de prostitución de menor de edad y dos delitos de trato degradante. Tendrá que depositar una fianza de 651.700 euros.

Felipe, el principal incitador y cliente

El segundo encartado del caso Lovas en número de delitos es el empresario Eugenio Hernández León, al que en ocasiones se refieren en la trama con el sobrenombre de Felipe. El juez instructor le atribuye 12 delitos de prostitución de menor de edad; dos delitos continuados de prostitución de menor de edad y un delito de incitación a la prostitución de menor de edad. En total, 15 delitos.

De acuerdo con el resultado de la investigación y el auto de procesamiento, Eugenio Hernández era un auténtico depredador sexual, con preferencia por las menores de edad. En un apartamento del complejo Casas Canarias, en Bahía Feliz (San Bartolomé de Tirajana) se produjeron la mayoría de los encuentros sexuales que mantuvo con las mujeres prostituidas, todas ellas facilitadas por Yino. Es la víctima señalada con el número 1, la que denunció los hechos y que ya siendo mayor de edad ha renunciado a ejercer la acción penal y civil contra los encartados, la que aparece en el auto como la primera que tiene relaciones con él en una fecha no concretada pero durante el primer trimestre de 2016. Nacida el 2 de agosto de 1998, por entonces tenía 17 años.

Pero ya había habido otras víctimas que, con anterioridad, mantuvieron relaciones con este segundo encartado. Así ocurrió con la identificada como víctima número 9 (nacida en junio de 1999) a cambio de 50 euros que se quedó el presunto proxeneta en una fecha no especificada en septiembre de 2015. 

Luego vinieron todas las demás. La víctima 3, nacida en agosto de 1999, mantuvo relaciones sexuales con Felipe “hasta en siete ocasiones” entre julio y noviembre de 2016 en los mismos apartamentos de Bahía Feliz. En la primera mitad de 2016, Yino facilitó a Eugenio Hernández León otra menor, la víctima 11, de 16 años entonces, con la que mantuvo relaciones sexuales en el mismo lugar. El mismo encuentro con la misma menor se repitió en septiembre de ese año, pero en esta ocasión en una casa de Las Palmas de Gran Canaria propiedad de un abogado vinculado con el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, Antonio Calvo, quien estuvo imputado en esta operación en sus inicios pero que ha quedado fuera del auto de procesamiento. 

En ese mismo mes de septiembre se localiza otro encuentro sexual a cambio de dinero de Hernández León con otra menor, la víctima 15, en un apartamento cercano a Playa del Inglés (San Bartolomé de Tirajana).

En el verano de 2016, Felipe ofreció 100 euros a la víctima 10 (nacida en enero de 1999) a cambio de mantener relaciones sexuales, a lo que la joven se negó, lo que no le evitó tener que ser besada y manoseada por el encartado.

El último encuentro de Felipe en solitario con una menor relatado por el juez en el auto de procesamiento se produce con la víctima 17, y tiene lugar en los apartamentos Casas Canarias, de Bahía Feliz. Allí la menor se niega a ser penetrada por el encartado. Este telefonea a Yino, que al parecer se encontraba en la calle, cerca del lugar, en compañía de la víctima 1, que es enviada a sustituir a la otra chica.

Es Eugenio Hernández León el que enlaza al empresario Eustasio López con esta causa. Heredero de pozos de agua en el sur de Gran Canaria, negociaba con el propietario del grupo Lopesan unas operaciones para el riego del campo de golf de Meloneras. Ambos empresarios decidieron cerrar el trato en la finca que Hernández León posee en el pago de Ayagaures, a pocos kilómetros de la urbanización turística. Es él quien contacta con Yino para que proporcione chicas, y Yino envía al lugar a diez jóvenes, dos de ellas menores de edad, las identificadas como víctimas 1 y 17, ambas de 17 años. Los sucesos que describe el juez ocurren en la piscina de la finca, donde los dos empresarios, desnudos, se bañan con las mujeres, también desnudas. “Miraban los cuerpos desnudos de todas las jóvenes”, describe el auto, “las tocaban y daban besos”. Dice el relato judicial que “al sentirse la víctima 17 muy angustiada porque no quería mantener relaciones sexuales con los investigados se lo dijo a la víctima 1, quien le contestó que el mejor remedio era beber alcohol para pasar el rato mejor”.

En ese momento, Eugenio Hernández León trata de penetrar a la víctima 17, a lo que esta se oponía, momento en el que la víctima 1 se interpone entre ambos para ser ella la que mantuviera las relaciones sexuales plenas. “Al mismo tiempo”, añade el auto, Eustasio López “recibió una felación de dicha menor”.

Mientras que a Eugenio Hernández León el juez le imputa 15 delitos y le pide una fianza de 239.400 euros, a Eustasio López le atribuye dos delitos (de prostitución de menor de edad) y le impone una fianza de 26.600 euros. Es la única relación que tiene López con la trama, por lo que su defensa letrada considera que se trata de una participación circunstancial.

El padre y el hijo

El nombre de Emilio Cabrera Caballero, otro de los encartados en el caso 18 Lovas, aparece en las diligencias manteniendo relaciones sexuales con una menor en septiembre de 2015. Lo hizo con la víctima 5, que por entonces tenía 15 años, en compañía de la víctima 9 (de 16), que acababa de ser captada para la organización que dirigía Agustín Alemán, alias Yino. Cabrera Caballero volvió a encontrarse con esta víctima ese mismo mes y otras dos veces al mes siguiente, otra vez a cambio de dinero, concretamente 50 euros.

Ya en el verano de 2016 el auto de procesamiento relata cómo Yino puso a Emilio Cabrera Caballero en contacto con otras dos víctimas, la 11 y la 13 (nacidas en 2000 y 1999, respectivamente), a las que había captado. El proxeneta facilitó a su cliente la dirección del centro de menores donde ambas mujeres residían, y allí las recogió para trasladarse con ellas a un hostal de la zona puerto de Las Palmas de Gran Canaria donde mantuvo relaciones sexuales a cambio de dinero.

También la víctima 14 fue enviada por Yino a satisfacer los deseos sexuales de Cabrera Caballero, pero en esta ocasión avisándole de que no cobraría por esos servicios. Ocurrió a mediados de 2016 en un día sin determinar en el que esa víctima tuvo que acostarse posteriormente con su explotador sexual.

Sobre la segunda mitad de 2016 esa misma víctima, la señalada con el número 14, fue requerida por Yino para que mantuviera relaciones sexuales con el padre de Cabrera Caballero, Emilio Cabrera Trujillo, a lo que la mujer, entonces de 17 años, se negó, según relata el auto.

A Emilio Cabrera Caballero el juez Passaro le atribuye siete delitos de prostitución de menor y le impone una fianza de 186.200 euros para hacer frente a las responsabilidades que pudieran recaerles. Su padre no está encartado.

Domingo Hernández Tarajano tendrá que responder en juicio oral por cuatro delitos de prostitución de menores. El juez le ha impuesto una fianza de 106.400 euros. Los hechos que relata el auto de procesamiento lo sitúan en Vecindario, donde mantuvo contactos sexuales en cuatro ocasiones con menores a cambio de dinero. Sus víctimas fueron la cinco y la nueve, y en una ocasión ambas a la vez. Pero, además, evidencia ser muy mal pagador, porque aparte de pagar tan solo 50 euros por encuentro, en una ocasión solo abona 15 a la víctima 9. Ocurrió en una fecha no concretada del año 2016. Ese día mantuvo relaciones sexuales con la víctima número 9 a cambio de 50 euros, “si bien solo le pagó 15 diciéndole que tenía que ir a cambiar dinero para darle los 50 euros, y dejándola en una estación de guaguas, diciéndole que le esperara allí y que enseguida volvería, no volviendo ni pagándole más dinero”, describe crudamente el auto de procesamiento.

Junto con Eustasio López, el encartado con menos cargos es el italiano Antonio Dascenzo, al que el magistrado instructor atribuye un delito de prostitución de menor de edad y le impone la misma fianza, 26.600 euros. El presunto delito se produjo en diciembre de 2016 sobre la víctima 14, con la que mantuvo sexo a cambio de dinero tras solicitar a Yino el servicio.

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