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El Gobierno de Cantabria desconoce dos meses después por qué murió un centenar de aves en la Ría San Martín

Elsa Cabria

6 de octubre de 2026 21:30 h

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Cuando el 8 de agosto empezaron a aparecer aves muertas en la Ría San Martín, en Suances, la asociación que denunció el caso, calculó más de un centenar de aves muertas y el Gobierno de Cantabria (PP) redujo a 44 ejemplares. Una “catástrofe ambiental” de tal magnitud, según dijo la asociación Ría San Martín, que obligó a hacer análisis que aclarasen las razones de la mortandad, que no fueron concluyentes.

Dos meses después, el ejecutivo autonómico aún desconoce las causas de la muerte masiva. “Los resultados no son concluyentes”, ha dicho este lunes en el Parlamento de Cantabria, el consejero de Medio Ambiente, Roberto Media: “En el Gobierno de Cantabria seguimos sin saber qué pasó pero no era la calidad del agua la razón”.

El 1 de septiembre, la consejería de Desarrollo Rural informó de que los análisis de servicios veterinarios encargados por el Gobierno de Cantabria descartaban gripe aviar, enfermedad de Newcastle, fiebre del Nilo y pasteurelosis y no pudieron confirmar botulismo ni salmonela. Este lunes, a preguntas del PSOE, el consejero Media ha insistido en el descarte del botulismo porque los análisis no permitieron establecer un diagnóstico definitivo, ha subrayado.

Media ha dicho que “en su habitat natural”, los episodios de botulismo aviar son “relativamente frecuentes” en los meses más cálidos del año, favorecidos por tres razones: si hay elevadas temperaturas, escasa renovación del agua, situaciones de bajo nivel de oxigeno. “Las condiciones registradas en este verano en algunas zonas de la ría podrían haber favorecido el desarrollo de este tipo de procesos pero resultados no permiten confirmarlo”.

Sin las razones del del porqué, el consejero de Medio Ambiente ha querido aclarar quién no ha sido. Según ha dicho, técnicos de su Consejería han realizado tomas de muestras de agua “para descartar” que se hubiera producido algún problema con la estación de aguas residuales (EDAR) de depuradora de Vuelta Ostrera, ubicada junto a la ría y pendiente de cierre desde hace más de veinte años, “que es lo que todos, en un primer momento, podríamos haber pensado”, ha afirmado.

Media ha pormenorizado los datos y, una vez ha concluido, ha dicho que “todo este rollo” era para explicar la situación. Ha descartado que el origen de la mortandad radicase en Vuelta Ostrera. Ha indicado que tanto los análisis externos como el laboratorio interno de la EDAR han evaluado la calidad del agua y los procesos de tratamiento y “no se ha producido ninguna avería o alteración reseñable que pudiese afectar ”al funcionamiento de una depuradora que, según ha dicho, que fue diseñada para 310.000 habitantes y, en la actualidad, opera para 228.000, “por lo tanto, está por debajo de su nivel de capacidad”.