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“Catástrofe ambiental” en Suances: muerte masiva de aves en la ría San Martín y preocupación por si afecta a las playas

Agente medioambiental de la Consejería de Medio Ambiente retirando un ave muerta en la ría de San Martín de Suances (Cantabria).

Bárbara Ferrer

17 de agosto de 2026 14:05 h

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La muerte de cientos de aves acuáticas, que ya alcanza al 80% de la colonia local, según ecologistas locales, ha activado todas las alarmas en Cantabria ante la sospecha de un brote de botulismo o vertidos industriales. Mientras el Ayuntamiento de Suances ha extremado las precauciones en los arenales y la Consejería de Medio Ambiente analiza los cadáveres de los animales, la Asociación Proyecto Ría San Martín ha exigido una protección legal inmediata para un ecosistema que agoniza “sin una figura de conservación”.

El paisaje habitual de la Ría San Martín, ese estuario donde el agua dulce se funde con el Cantábrico en el entorno de Suances e Hinojedo, se ha transformado en la última semana en un escenario de desolación. Lo que comenzó como un hallazgo aislado de ánades (tipo de pato) muertos el pasado 8 de agosto se ha convertido en una “catástrofe medioambiental” en cadena que amenaza con diezmar una de las zonas de mayor biodiversidad del norte de España, según Abel Ojugas, presidente de la Asociación Proyecto Ría San Martín.

El ecologista ha descrito la situación de “bastante preocupante” dado que, según los censos y observaciones a pie de campo realizados por su organización, la mortalidad ya ha golpeado al 80% de la colonia de azulones (ánade azulón) que habita la zona, y el goteo de cadáveres no cesa. “Empezamos a ver alguno enfermo y luego ha sido en cadena, en cadena, en cadena”, relata Ojugas, que cifra en más de un centenar los ejemplares recogidos hasta la fecha.

La magnitud del desastre no solo se mide en números, sino en el valor ecológico de las especies afectadas. La Ría San Martín es, según los registros de la plataforma mundial de observaciones eBird, la segunda zona más importante de Cantabria en número de especies y alberga la mayor colonia reproductora de tarro blanco -otra variedad de pato- de toda la cornisa cantábrica. Ya se han encontrado al menos cinco ejemplares jóvenes muertos de esta especie, según la asociación. A la lista de bajas se suman otras especies como: ánades frisos, cercetas comunes, un cisne y, más recientemente, la gaviota reidora, una especie que comienza a llegar ahora para pasar el invierno, como parte de su proceso migratorio.

Riesgo de contagio a otros animales

Otro de los puntos en los que la Asociación Proyecto Ría San Martín pone el acento es en el riesgo de contagio existente por la propia dinámica del ecosistema. Los ecologistas han documentado gráficamente cómo otras especies están consumiendo los restos de las aves infectadas. “Ayer había cámbaros comiéndose los restos de un tarro blanco; hemos visto cormoranes alimentándose de ánades frisos muertos y signos de carroñeo por parte de zorros o jabalíes presentes en la zona”, ha advertido Ojugas.

Esta interacción acelera la dispersión de lo que sea que esté matando a las aves, convirtiendo cada cadáver no retirado en un nuevo foco de infección.

¿Botulismo o fallo industrial?

A falta de los resultados definitivos de las necropsias y análisis de agua, muchas hipótesis apuntan al botulismo aviar. Esta enfermedad, provocada por una toxina bacteriana que prolifera en condiciones de calor, falta de oxígeno y aguas estancadas, encajaría con los síntomas observados. Sin embargo, la singularidad de la Ría San Martín, un entorno de mareas donde el agua se renueva constantemente, genera dudas entre los ambientalistas de la zona.

“El botulismo se genera donde hay poco agua o está estancada. En la Ría San Martín hay mareas, sube y baja, no hay pozas”, explica Ojugas a elDiario.es, al tiempo que recuerda la actividad humana e industrial de la zona, con factorías como la Asturiana de Zinc, Solvay o la polémica Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Vuelta Ostrera y que algún fallo haya alterado el equilibrio del agua. “Puede haber habido algún fallo, aguas estancadas que se mueven y no se oxigenan correctamente”, ha argumentado, “pero en cualquier caso tienen que ser las administraciones y autoridades competentes las encargadas de determinarlo”, ha concluido.

Precaución en las playas y cierre de accesos

Por su parte, el Ayuntamiento de Suances mantiene la cautela a la espera de los informes técnicos. La concejala de Medio Ambiente, Ana Santiago (PSOE), ha confirmado que el municipio ha solicitado su propia analítica de aguas para contrastarla con la de la Consejería de Medio Ambiente (PP), con la que, según ha señalado, han tenido que contactar vía correo electrónico en ausencia de un teléfono operativo. Santiago ha matizado que, en principio, se descarta una contaminación química masiva que afecte a toda la fauna acuática: “Si fuera por el agua, también habría cadáveres de peces, y no es el caso; de momento solo son aves”, ha dicho.

Pese a ello, la emergencia ha obligado a tomar medidas drásticas para proteger la salud pública. Ante la advertencia de la Asociación Proyecto Ría San Martín -primera en dar la voz de alarma-, de que el botulismo puede afectar también a los humanos y, especialmente, a las mascotas, el consistorio ha procedido al vallado y señalización de las zonas más críticas del carril bici y las orillas de la ría.

Carteles de prohibido el paso a personas y perros en el entorno de la ría que ha sido precintado por el Ayuntamiento de Suances.

“Hemos puesto carteles de prohibido el paso a personas y animales por prevención”, ha explica la concejala Ana Santiago a elDiario.es este lunes. La mayor preocupación del equipo de gobierno es que el foco pueda extenderse hacia las concurridas playas de Suances, como la de La Concha, dada la proximidad de la desembocadura. “Estamos super pendientes; hay que actuar rápidamente antes de que pueda llegar a los arenales”, ha subrayado Santiago, reconociendo que los plazos de los laboratorios se están dilatando debido a que agosto es un mes “poco hábil”.

El momento en que ha estallado esta crisis es bastante crucial, ya que Cantabria se encuentra en pleno periodo migratorio, y la Ría San Martín actúa como una “estación de servicio” vital para las aves que viajan hacia el sur. Actualmente hay unas 300 gaviotas reidoras en la zona, pero en las próximas semanas se espera la llegada de hasta 700 cercetas comunes y centenares de otras aves invernantes.

“Si una cerceta para, descansa y se infecta, puede llevar el virus a otro lugar”, ha advertido Ojugas sobre el potencial efecto multiplicador de la emergencia ambiental. Desde SEO/BirdLife Cantabria han mostrado también su apoyo a la asociación local y siguen con preocupación el caso.

Un clamor por la protección legal

Para los ecologistas, lo que está ocurriendo es la consecuencia de años de desidia administrativa. Abel Ojugas denuncia que la Ría San Martín es la única de Cantabria que carece de una figura de protección legal, a pesar de su innegable valor ornitológico. “Llevamos años detrás de la administración; es la más rica de Cantabria y está sin protección”, ha lamentado.

La Asociación Proyecto Ría San Martín, con más de una década de trayectoria, sostiene que, si el estuario contara con la declaración de Área Natural de Especial Interés (ANEI), como se ha solicitado repetidamente, o estuviera integrada en la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), los controles sobre la industria serían más estrictos y la respuesta ante emergencias más ágil. “Una protección efectiva supone mayor seguimiento, conservación y gestión”, sostienen desde la organización.

El presidente de la organización ambientalista ha reiterado que este fatídico incidente cuyas causas están aún por determinar “tiene que marcar un antes y un después” y cuando termine esta emergencia no se puede volver a la situación anterior de desprotección.

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