Memoria de Rapún, esculturas de búhos e historia de camposantos: tres visitas guiadas al cementerio de Ciriego
El cementerio de Ciriego de Santander ofrecerá el fin de semana del sábado 24 y el domingo 25 de octubre tres nuevas rutas guiadas para conocer su historia, arte y memoria de personas como Rafael Rodríguez Rapún o Carmen Amaya. La entrada es gratuita y las inscripciones deben realizarse a través del email cjc@cementeriodeciriego.com o del WhatsApp 650652151.
El cementerio de Ciriego fue proyectado por el arquitecto municipal Casimiro Pérez de la Riva en 1881, y fue inaugurado, tras distintos avatares, el 3 de septiembre de 1893, tras la supervisión del nuevo arquitecto municipal Joaquín Ruiz Sierra. La necrópolis presenta planta de cruz en su parte central, organizando el espacio funerario con un entramado de calles y entrecalles que forman diversas manzanas, en cuyo interior se delimita el terreno de cada propietario.
En el camposanto trabajaron los arquitectos, maestros de obras y marmolistas más afamados de la región tales como Valentín Ramón Casalís, Emilio de la Torriente, Miguel Doncel, Manuel Casuso Hoyo, Alfredo de la Escalera o Javier González de Riancho. Desde 1991 la gestión del cementerio está a cargo del Cementerio Jardín de Cantabria, S.A.
En concreto, se llevarán a cabo tres recorridos bajo los títulos 'Un museo a cielo abierto', 'Ruta de la memoria' y 'Ruta de la escultura'.
Tres rutas
La primera de las visitas guiadas, 'Un museo a cielo abierto', comenzará a las 11 horas ambos días. Se trata de una visita panorámica que permite entender cómo surgen los cementerios modernos.
El sábado 24, a las 16 horas, será la 'Ruta de la memoria', que hará un recorrido por los lugares donde reposan personalidades relevantes de la historia reciente de la ciudad como Carmen Amaya, Rafael Rodríguez Rapún, José Estrañi o Pío Muriedas, entre otros.
Finalmente, el domingo 25, también a las 16 horas, tendrá lugar la 'Ruta de la escultura', en la que se descubrirá la escultura figurativa y los relieves que conforman una iconografía singular: búhos, relojes de arena, corona de semillas de amapola o la representación del silencio, representativo del lenguaje funerario.