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ENTREVISTA

Joaquín Pascual, de Surfin’ Bichos y Mercromina: “Hacer música es un compromiso social en sí mismo”

“A veces soy motor y otras veces ancla”. Aunque a Joaquín Pascual no le gustan los alegatos o los dogmas, esta frase de una de sus últimas canciones resume a la perfección el viaje, entre la luz y la oscuridad, una “rara felicidad”, de uno de los músicos y compositores españoles más prolíficos del panorama alternativo español.

Valenciano de nacimiento, se considera de Albacete porque allí se mudó desde muy pequeño con sus padres profesores. Y en esa ciudad sigue residiendo. Desde allí se convirtió en pionero en el desarrollo del rock alternativo en España desde los años 80 del siglo pasado, con una trayectoria que ha dejado una firme huella en generaciones de artistas posteriores, incluyendo a bandas como Los Planetas.

Tras su paso por Surfin’ Bichos, de la mano de su paisano Fernando Alfaro, Joaquín Pascual se consolidó después como líder de Mercromina, uno de los grupos fundamentales del indi nacional de los 90 y principios de los 2000. Desde 2005 firma sus discos en solitario. Una prolífica carrera llena de sensibilidad, compases lentos, pianos intimistas y universos emocionales que luchan por sobrevivir: ‘El ritmo de los acontecimientos' (2010), ‘La Frontera’ (2012), ‘La Frontera Scores’ (2013), ‘Una Nueva Psicodelia’ (2015), ‘EXJP’ (2019), ‘Valencia 2019’ (2021), ‘La Frontera Scores. Vol.2’ (2021) y ‘Baladas para un atraco’ (2022). Su último trabajo lleva el título ‘No hay nada que hacer por el romanticismo’.

¿Qué pasa con el romanticismo, por qué no hay nada que hacer?

El título del disco no deja de ser una opinión personal, una consecuencia de un proceso, no es tampoco un alegato ni nada de eso. Todo el disco gira en torno a un protagonista, un personaje, que se encuentra en un momento de su vida en el que su corazón se ha enfriado. Su perspectiva de la vida y de su interior se ha quedado un poco congelada. Ha vivido, no hace mucho, momentos sublimes a nivel emocional, muy profundos, y de repente ve que no siente nada, en medio de este mundo que le resulta un poco absurdo. Entonces, cree que ha perdido su espíritu romántico y ya no hay nada que hacer para recuperarlo.

Es un triste punto de partida, pero ¿también es un proceso vital?

Sí, todo el disco es un proceso en que esa persona, de forma no premeditada, va utilizando esa frustración y desencanto como arma para volver a ilusionarse y engancharse a la vida.

Porque sí que hay en las letras del disco tablas de salvación, asideros para salvarse.

Eso es justo lo que sucedió cuanto estaba componiendo la historia de este personaje. Las propias canciones son un arma para avivar la llama que estaba buscando. Y luego se da cuenta de que la mayoría de su desencanto no reside en él, sino que está a su alrededor. Si se fija un poco mejor, si centra su atención en aquellas cosas que merecen la pena, puede recuperar esa ilusión. Está en la propia construcción de las canciones y fue de forma inconsciente.

¿Es, por tanto, un disco conceptual, como sus anteriores trabajos?

Es así, pero luego es difícil de conceptualizar, porque empiezas con una historia, pero luego se va por otros derroteros. A mí me ayuda mucho, antes de empezar a escribir, poner el foco en algo, como si fuera el título de un libro, que crees que te va a llevar a un sitio, pero luego te lleva a otro. Por ejemplo, ‘Palabras para un atraco’ también empezó con una idea muy clara de lo que quería, pero llega un momento en que cambia. Normalmente, siempre me sucede lo mismo.

La referencia al fuego está en nuestro interior, como reflejo de la destrucción, del mundo en llamas en el que estamos viviendo

Ha mencionado la búsqueda de “la llama”. Hay muchas referencias a lo incendiario y al fuego. ¿A qué responde?

La visión del fuego es constante. Cuando estoy escribiendo las canciones, intento siempre que, a pesar de todos mis desvaríos con los textos o de la 'poesía de lo insignificante', haya ciertas referencias e imágenes que todos podamos entender. Y la llama es algo que todos entendemos. Cuando dices que has nacido en un incendio, todo el mundo sabe que me refiero a que la vida no es sencilla, que todo es fuego y vas caminando por ahí intentando no mirar, pero ahí está. Son intentos de concretar y de llevar a la gente al sitio donde estás. La llama o el fuego es lo que este personaje está buscando, pero que también está en su interior, como reflejo de la destrucción, del mundo en llamas en el que estamos viviendo.

Habla del personaje del disco en tercera persona. ¿No es usted?

(Risas) Me cuesta decir que soy yo. Tiene mucho de mí y tiene mucho de ficción. La mayoría de las cosas que cuenta, a lo mejor las compartimos, pero hay otras que no tanto.

La canción ‘Medio desnudo’ es una balada muy intrigante y muy romántica. ¿Puede ser la más alegórica del disco?  

Pues precisamente el disco al principio iba a llamarse así, pero luego cambié de opinión. La canción está justo en el centro del álbum y el título condiciona mucho, como lo que decía de los títulos de los libros. Esta canción nace como una especie de guiño a 'Mistery Girl', de Roy Orbison, y que tiene también un inicio de percusión. Esa canción es muy romántica y yo intenté que la canción caminara en ese nivel del crooner que canta sobre el misterio del amor. Alguien se ha escapado y se ha alejado de ti sin saber muy bien por qué y en ese proceso, has perdido un poco el corazón, te has quedado en tierra de nadie. Tiene ese punto entre homenaje a la canción modelo del pop-rock romántico y el resumen de todo el álbum.  

Es muy característico de sus discos los compases lentos y su estrecha relación con el piano, pero en sus trabajos anteriores también ha trabajado con sintetizadores. ¿Lo ha hecho también en este nuevo álbum?

No, en este no lo he hecho. Son ciclos como consecuencia de mi formación musical y de haber estudiado piano y de tocar la guitarra. Pero también me gustan los sintetizadores. No es algo demasiado reflexivo. Yo toco todos los días y utilizo unas cosas u otras dependiendo de cómo se construye. Por ejemplo, cuando hice los discos de piano, había piezas instrumentales que luego recuperé para el disco 'EXJP'. Depende del momento en el que te encuentras y del instrumento hacia el que sientes más empatía en ese momento, pero es algo que va surgiendo.

¿Cómo considera que ha sido su evolución desde su experiencia en solitario en los últimos 20 años?

Diría que por inercia, aunque la palabra sea muy vacía, muy fría. Es más como dejarme llevar por la situación, el ímpetu que tenga a la hora de componer. A veces estoy enfrascado haciendo producciones de otros músicos, de amigos, de compositores y compositoras, como ahora con Triángulo de Amor Bizarro. Voy caminando. Me gusta mucho la música y todos los días le dedico tiempo. Saco material cuando lo tengo. No me preocupan los periodos entre disco y disco, los hago conforme van viniendo. Es todo muy vital, no me lo programo. Hago música porque lo disfruto.

¿Se puede seguir hablando hoy en día de pop-rock indi o ‘alternativo’? Porque la línea es muy difusa...

(Risas) Eso no lo sabe nadie. Yo estoy completamente al margen del negocio de la música. Pero no porque quiera, porque sea más cool. Mi situación es la que es porque yo me la habré buscado, o porque el negocio ha pasado de mí o yo he pasado de él… No lo sé. Hay compositores y compositoras muy buenos a los que nadie hace caso, pero también otros que hacen muy buena música y están triunfando a lo bestia. Todo eso ahora es más abierto, más enorme que nunca. Tanto lo más comercial como lo más underground. Ahí cada uno tenemos nuestro espacio. Lo que sí sé es que todo esto no tiene que ver con lo que yo recuerdo de los 90. Ahora es otra historia. Esto todo inmenso, inabarcable.

¿Cree que es necesario que haya cierto compromiso social en la música, aunque sea desde el intimismo, desde el escudo frente a la realidad, como ocurre en su nuevo disco?

Creo que el discurso de un compositor, la creación de música, del tipo que sea, ya es un compromiso social en sí mismo. Estás compartiendo situaciones, deseos, sentimientos. Estás intentando hacer reaccionar al oyente, quieres hacerle sentir algo. Eso ya es una postura activa, comprometida. Luego está ya el discurso político, que yo no lo he contemplado nunca, no por nada, sino porque siempre me he centrado en los sentimientos, en esa llama de la que hablábamos antes, más interior. Ese ha sido mi camino. Aunque en este último disco sí que hay más miradas al exterior, mi compromiso es con las emociones.

El regreso discográfico de Surfin’ Bichos fue con 'Más allá' en 2023, el primer trabajo de estudio de la banda en 30 años ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue un momento muy interrogante, casi inquietante. Fernando (Alfaro) nos propuso hacerlo, tenía canciones. Veíamos el legado que habían dejado los Surfin, lo bien que se había hablado de nuestra discografía y había miedo de que fuera contraproducente, pero al final, las canciones nos parecieron buenísimas y por qué no íbamos a hacerlo. No esperábamos una gran respuesta, pero sí hubo un público muy fiel, muy entregado, que sigue ahí, después de tantos años. Lo importante es que ese disco hace un poco de epílogo de nuestra discografía y lo disfrutamos un montón. De hecho, seguimos tocando, tanto el primero disco ('La luz en tus entrañas') como otros de la primera época. No buscamos conciertos intensamente, simplemente nos dejamos llevar. Y luego cada uno seguimos con nuestras historias individuales.

Eso significa que ese espíritu de finales de los 80 y principios de los 90 sigue ahí palpitando.

Sí, vamos tirando. Tocar con los Surfin es una válvula de escape, pero yo sigo haciendo conciertos pequeñitos y mantengo un poco el tipo. Voy viviendo esas dos historias, la mía personal como compositor y luego la de la banda, que es un poco más para disfrutar.

¿Y la química con Fernando Alfaro sigue inalterable?

Claro. Lo que más nos está llenando como compositores son nuestros discos en solitario y lo de la banda es una forma de disfrutar. Incluso llenamos algunas salas (Risas). Eso nos da energía y nos permite mantener nuestra inercia de compositores y seguir hacia delante. Es una forma de ver que todavía tiene sentido continuar.

*Los próximos conciertos de Joaquín Pascual para presentar su nuevo disco serán el 15 de febrero en Serial Parc de València; el 14 de marzo en el ciclo 'Microsonidos' de Murcia; el 20 de marzo en el Café La Palma de Madrid; y el 27 de marzo en Heliogàbal de Barcelona.