Del siglo XVI al XXI: el legado bibliográfico de la Universidad de Alcalá evoluciona sin perder su raíz histórica
El patrimonio bibliográfico universitario es hoy un valor al alza en la Universidad de Alcalá, que cuenta con ocho puntos de servicio bibliotecario distribuidos entre sus cuatro campus.
Uno de los aspectos más destacados de su colección de fondo antiguo se encuentra en las instalaciones de la Facultad de Educación, en el campus de Guadalajara. Allí están los ejemplares procedentes de la antigua Escuela Normal de Maestros, que después fue Escuela de Magisterio, antes de transformarse en la actual Facultad de Educación.
Entre estos fondos destacan algunos títulos como Vida y virtudes del Illmo. señor don Fray Thomas Carbonel, obispo y señor de Sigüenza (1695), otro sobre Teatro crítico universal (1765) de Benito Jerónimo Feijóo o Synopsis historica chronologica de España (1775), de Juan de Ferreras.
Junto a las instalaciones universitarias, se abre además otra pequeña joya. Allí se ha depositado una parte importante del fondo donado por el que fuera catedrático de historia de la educación e investigador de la Universidad de Alcalá, Antonio Molero. De hecho, al profesor se le dedicó el Museo de la Educación, que se encuentra en la antigua iglesia de los Remedios de Guadalajara y que hoy forma parte de las instalaciones universitarias.
“Es un fondo bibliográfico muy interesante y destacado en el ámbito nacional, fundamentalmente formado por libros y revistas sobre pedagogía, trabajos escolares y libros de texto. Es una colección puntera en este aspecto”, señala M. Dolores Ballesteros, directora del Servicio de Biblioteca de la Universidad de Alcalá.
Sobre este patrimonio bibliográfico en particular trabaja en la actualidad el Ministerio de Cultura. Y es que, según explica María Dolores Pedrosa, jefa de control del fondo de la Biblioteca de la Universidad de Alcalá, hace años que, en colaboración con el equipo del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico (CCPB), la Biblioteca ha ido incorporando sus colecciones de fondo antiguo al catálogo colectivo de nuestro país.
Este catálogo recoge la descripción y localización de libros y otros fondos bibliográficos, depositados en bibliotecas e instituciones españolas públicas o privadas, que por su antigüedad, singularidad o riqueza forman parte del patrimonio bibliográfico español. “Ahora están trabajando con los fondos de la antigua Escuela Normal de Maestros de Guadalajara y del fondo donado por Antonio Molero que serán volcados al catálogo colectivo”.
El fondo depositado en Guadalajara es una joya para cualquier amante de los libros, pero también lo es el que se encuentra en el antiguo Convento de Trinitarios y que aglutina también buena parte del fondo antiguo y de las colecciones especiales de la institución académica. La biblioteca está hoy en lo que fue iglesia de este edificio conventual.
Las biblias y las Constituciones de la Universidad de Alcalá
Si hay ejemplares que sorprenden, entre el patrimonio de esta universidad hay que hablar de los que se remontan a los siglos XVI, XVII o XVIII.
La universidad alcalaína conserva un valioso ejemplar de la Biblia Políglota Complutense -en hebreo, griego y latín- promovida por el cardenal Cisneros entre 1514 y 1517. Junto a ella destaca la Biblia de Amberes o ‘Biblia Regia’ (1568-1572). Sucesora de la Biblia Políglota Complutense, fue costeada por Felipe II y dirigida por Benito Arias Montano, tras la dificultad de conseguir ejemplares de la edición complutense.
Además de estos textos sagrados, para la institución académica es especialmente relevante el ejemplar de las Constituciones de la Universidad de Alcalá que conserva, en concreto la edición impresa de 1716, ya que el ejemplar manuscrito, que data de 1510, está en el Archivo Histórico Nacional. “Constituyeron el primer marco legal por el que se regía la vida universitaria”, explica M. Dolores Ballesteros.
Cisneros había fundado la Universidad de Alcalá (1499) con una clara vocación humanista. Sus constituciones fomentaban el estudio de lenguas clásicas (latín, griego y hebreo), cruciales para la teología bíblica. Además, sirvieron de base intelectual para el desarrollo de la institución.
Otro de los ejemplares singulares que conserva la institución es el manuscrito de un colegial del siglo XVI, restaurado y accesible a través del repositorio institucional eBuah, además del documento con la lección magistral de María Isidra de Guzman, la primera doctora universitaria de España que salió, precisamente, de la Universidad de Alcalá, en 1785.
Todos ellos se encuentran custodiados en dependencias distintas a la propia biblioteca universitaria y su acceso está limitado. “La intención futura es que haya un espacio para que los ejemplares más significativos estén en un espacio musealizado”.
La Universidad de Alcalá conserva también una interesante muestra de ejemplares de la obra universal de Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. “Es una colección temática que se encuentra en la biblioteca del antiguo Convento de Trinitarios y que procede del Instituto Universitario de Investigación ‘Miguel de Cervantes’, destaca M. Dolores Pedrosa.
Singularis, los tesoros bibliográficos digitalizados
Algunos ejemplares de fondo antiguo y colecciones especiales están accesibles a través del proyecto Singularis, un portal web del Consorcio de Universidades de la Comunidad de Madrid y de la UNED para la Cooperación Bibliotecaria (Madroño). Ofrece, en acceso abierto, las obras digitalizadas más representativas del fondo antiguo de las bibliotecas universitarias, desde mapas, planos, dibujos, manuscritos, incunables e impresos. “Ahí están algunos de los más significativos de la Universidad de Alcalá, como la biografía oficial de Cisneros, De Rebus Gestis (1569), de Alvar Gómez de Castro. Está digitalizado y en un aceptable estado de conservación”, destaca M. Dolores Ballesteros.
Además, la colección digitalizada también puede encontrarse en el repositorio institucional de la Universidad de Alcalá. “Como curiosidad, por estar restaurado y digitalizado, el testamento y disposiciones testamentarias de licenciado Domingo Álvarez Ronquillo. Se localizó de forma fortuita. Manuscrito del siglo XVI. Está accesible en el repositorio”.
El buscador de la biblioteca universitaria proporciona el acceso al resto del patrimonio bibliográfico y permite buscar y recuperar la información de cada título de la colección bibliográfica. La Biblioteca, en su compromiso con el conocimiento en abierto, tiene entre sus objetivos digitalizar todo el fondo patrimonial posible para hacerlo accesible y poderlo divulgar.
Cuando hablamos de libros, la importancia de esta ciudad ha estado ligada a su universidad. “En Alcalá de Henares llegaron a existir diferentes imprentas”, recuerda Luis Miguel Gutiérrez Torrecilla, asesor en Patrimonio Cultural de la Gerencia. “Después llegaría la decadencia y por eso los libros impresos del siglo XVII son menos valorados que los del siglo XVI. Arnao Guillén de Brocar fue uno de los grandes impresores, entre otras obras lo fue de la Biblia Políglota Complutense”.
Pero el patrimonio bibliográfico ha ido cambiando a lo largo de los siglos, debido a los avatares de la propia institución académica. La antigua y rica Biblioteca de la Universidad de Alcalá, la que fundase Cisneros a finales del siglo XV, tras el declive y la desamortización sufrida junto a su institución se llevó a Madrid, a la que conocemos actualmente como Universidad Complutense.
No fue hasta 1977 cuando se produjo la refundación de la Universidad de Alcalá. Eso sí, regresó “sin patrimonio, sin edificios y contando con un equipo docente que la puso en marcha. En la década de los ochenta del siglo XX, se desarrolló una gran actividad para recuperar edificios históricos y por dotar de una identidad propia a la nueva universidad”, recuerda Luis Miguel Gutiérrez.
Entre 1840 y 1844 las bibliotecas de la Universidad y de los colegios menores fueron trasladados a Madrid. “En la actualidad la Universidad Complutense tiene una biblioteca de altísimo valor porque la colección de la institución fundada por Cisneros se había ido enriqueciendo durante 300 años y es una de las más importantes del panorama español. La Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla es, en la actualidad, la que atesora este patrimonio”.
En paralelo, “la actual Universidad de Alcalá ha hecho un gran esfuerzo para ir adquiriendo patrimonio bibliográfico. Se han recuperado biografías de Cisneros, libros de autores del siglo XVI, hay muchos tratados de Teología del siglo XVII… Se ha reunido una colección importante”.
M. Dolores Ballesteros, directora del Servicio de Biblioteca explica que el fondo antiguo está compuesto hoy por unos 500 ejemplares, todos ellos fechados entre 1501 y 1800. A estos hay que sumar los disponibles fechados entre 1801 y 1900 que son más de 2.000.
Hay ejemplares muy especiales. Como la Colección Guinea-África o la Colección Cultura Gitana y otras que llegaron vía donaciones como la Colección John Elliot, la Colección Martín de Riquer, o la colección donada por el hispanista británico, escritor y periodista William Chislett.
“Tenemos una Comicteca con un fondo muy interesante y hemos sido punteros en tenerla en el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI). También disponemos de una colección sobre Alcalá de Henares y una colección de ocio. El fondo es muy diverso y enriquecedor”, presume la directora.
De las fichas de biblioteca a la inteligencia artificial
Dolores Pedrosa recuerda la importancia de “la conservación preventiva”, a pesar de que, según reconoce, “la calidad de los libros antiguos es mayor y por tanto también lo es su capacidad de conservación”, sin olvidar que todos requieren “condiciones ambientales e instalaciones adecuadas”.
En una época en la que la tecnología avanza de forma muy rápida, con la irrupción de la inteligencia artificial, quienes están al frente del patrimonio bibliográfico y documental de la Universidad de Alcalá ven “mucho futuro” al libro y a las bibliotecas.
“Siempre es necesario avanzar con novedades útiles, eficaces y positivas, sin perder lo que hemos ido ganando con el tiempo”, subraya Dolores Ballesteros, que apuesta por “la innovación” que aportará, por ejemplo, la inteligencia artificial. “No podemos escapar de la tecnología. Siempre nos ha servido para dar el mejor servicio”, apostilla Dolores Pedrosa.
“Cisneros ya tuvo claro que en la universidad que fundó la biblioteca era el corazón, era clave para la formación de los estudiantes y lo sigue siendo actualmente para toda la comunidad universitaria. Pasamos de las fichas en papel a la automatización y a la transformación digital. El devenir de la innovación en estos años ha sido constante y compartido con otros servicios, como el de informática, que han resultado imprescindibles para la aplicación de las nuevas tecnologías en la Biblioteca”, concluye la responsable de la Biblioteca de la Universidad.