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Agricultores y ganaderos en peligro de extinción

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Las pequeñas y medianas explotaciones de agricultores y ganaderos se encuentran en peligro de extinción. Más, si cabe, las ganaderas. Me lleva a esta reflexión y a este artículo la caída constante de las explotaciones de ovino manchego, esenciales para elaborar un producto de enorme valor, en todos los sentidos, como es el queso manchego. Ya hay menos de 500 ganaderos en toda la comarca de la Mancha, produciendo leche de ovejas manchegas.

Es cierto que el aumento del tamaño de las explotaciones y la concentración, a través de la integración de las menos rentables en las más profesionales es un hecho. Esto hace que el sector agrario tenga una estructura más empresarial y sea más competitivo. Se trata de un fenómeno muy deseable, pero respecto al que hay que tener en cuenta algunas precauciones.

La concentración de la tierra y de la producción de alimentos en muy pocas manos, entre ellas, fondos de inversión, muy alejados de la apuesta sostenible por el territorio, la generación de empleo duradero o la redistribución de la riqueza, es poco o nada deseable. Además de expulsar a agricultores y ganaderos, emprendedores que viven generalmente en el medio rural, se concentra la propiedad de la tierra -y del agua- en pocas manos, aumentando la dependencia de unos pocos para la obtención de alimentos.

Actualmente, de las alrededor de 785.000 explotaciones agrarias que existen en nuestro país (datos de la encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrarias, de 2023), las que tienen unas ventas por encima de 100.000 euros, el 10% del total, son responsables del 67% de la producción de alimentos.

Es necesario evitar la concentración de la producción en pocas manos, al mismo tiempo que se aumenta la dimensión de las explotaciones profesionales. Ambos objetivos son compatibles, y pasan por una apuesta por el modelo de explotaciones familiares, base de nuestro sector productivo y que debe ser beneficiario preferente de la futura Política Agraria Común para el periodo 2028-2034, ahora en negociación.

Quizá uno de los mejores argumentos en el ámbito agrario, para que el gobierno del presidente Sánchez agote la legislatura es que existe un compromiso de apoyar la agricultura familiar y que, estoy seguro, este gobierno podrá orientar las negociaciones sobre la futura PAC, para priorizarlo y proponer un sistema de ayudas que -esta vez sí, de verdad- se dirija a los que más necesitan de los apoyos públicos.