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La fase de grupos del Mundial: partidos más allá del umbral de seguridad, retrasos y fans hospitalizados

Una pausa de  hidratación en el mundial 2026.

Raúl Rejón

29 de junio de 2026 21:47 h

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Mientras el Mundial de fútbol avanzaba, la atención se ha centrado básicamente en las alineaciones, los goles y los resultados. Quién se clasificaba y quién caía eliminado. Pero, a medida que se ha desarrollado la competición, los efectos del cambio climático que sobrevuelan este evento deportivo global se han dejado sentir en forma de peligro para la salud de jugadores y aficionados.

Durante la fase de grupos que terminó el fin de semana, se han disputado encuentros en condiciones extremas. Se han retrasado partidos por riesgos meteorológicos y cientos de aficionados han necesitado asistencia médica por el calor severo, según ha analizado ONU-Clima.

En España, el pasado 21 de junio, tuvo que suspenderse la emisión pública y al aire libre de un partido de la selección española prevista en la icónica plaza de Colón de Madrid por las altas temperaturas generadas por una ola de calor. Una derivada, menor y a miles de kilómetros, de cómo el cambio climático está distorsionando esta Copa del Mundo.

La ONU ha hecho un análisis de los eventos meteorológicos extremos provocados por el calentamiento global que están impactando en un evento tan masivo como el Mundial de fútbol. De momento, durante la fase de liguillas, dos partidos —el Uruguay-Arabia Saudí disputado en Miami y el Suecia-Túnez en Monterrey —soportaron un calor más allá del que el sindicato de futbolistas FIFPRO considera umbral para suspender: 28ºC de bulbo húmedo —un indicador que tiene en cuenta la humedad—.

Además, otros cuatro encuentros se salvaron porque los estadios tenían aire acondicionado —con su consecuente gasto energético—. 25 partidos se han jugado en días en los que había peligro de valores altos de temperatura de globo y bulbo húmedos.

La misma ONU ha aclarado que “no se trata de tiempo caluroso, sino que el calor, la humedad, la radiación solar y el viento combinados conllevan un gran estrés para los deportistas y fans”.  La propia final que se jugará en Nueva Jersey (al lado de Nueva York), dos cuartos de final y el partido por el tercer y cuarto puesto son partidos “en riesgo de superar el umbral de calor”, recuerda la organización.  

El experto en calor de la Universidad de Sydney, Ollie Jay, explica que, en condiciones atmosféricas como esas, “el cuerpo puede acumular calor, lo que incrementa la temperatura, y cuando nos damos cuenta puede incluso ser demasiado tarde”. Jay añade que “si, además, hay mucha humedad, se hace más difícil activar el único mecanismo que el cuerpo humano tiene para refrigerarse: crear sudor y evaporarlo”.

El seleccionador inglés, Thomas Tuchel, ha admitido que este calor “es un obstáculo” y que han necesitado especialistas en estrategias de refrigeración para que los jugadores se adaptaran a esas condiciones.

Ahora que han comenzado los partidos eliminatorios el riesgo crece porque, como ha subrayado el investigador en psicología y salud del deporte, Michael Tipton, “en los encuentros definitivos los jugadores son más propensos a forzar los límites”.

Primer retraso en medio siglo

El 22 de junio de 2026 es una fecha con significado climático. Se certificó el primer retraso de un partido de la Copa del Mundo de fútbol desde 1974 debido a causas meteorológicas. El Francia-Irak se pospuso durante dos horas debido a las lluvias torrenciales y el peligro del aparato eléctrico relacionado.

Precisamente el incremento de intensidad de las precipitaciones es uno de los efectos constatados del cambio climático: el calentamiento global evapora agua, carga la atmósfera de humedad y así se ceban eventos meteorológicos extremos.

ONU-Clima informa de que los episodios de lluvias torrenciales en el noreste de Estados Unidos han crecido un 60% desde 1958, “el mayor incremento regional de todo el país”, según los datos del propio gobierno estadounidense.

Precisamente, las tasas de precipitación por horas en Pennsylvania —donde se jugó ese partido– han subido un 28% en los últimos 50 años.

Los aficionados

Aunque en una competición como esta los jugadores son el centro de atención, y de hecho se ha suscitado una gran polémica por las llamadas pausas de hidratación (que en realidad son pausas publicitarias para recaudar más) en estadios a 22 grados por el aire acondicionado, los aficionados también están soportando el calor extremo. Ellos están mucho tiempo expuestos al calor extremo que se soporta al aire libre, haciendo colas, en las zonas de aficionados, yendo hacia los estadios o de regreso.

Solo en el partido inaugural, el 11 de junio, más de cien personas tuvieron que ser atendidas en la fanzone de la ciudad de Houston. Cuatro de ellas necesitaron hospitalización por un golpe de calor.

Toronto, otras de las ciudades sede del Mundial, vio cancelada la emisión pública de un partido de la selección de Canadá, en esta ocasión, por el riesgo de tormenta torrencial, lo mismo que pasó en Houston después del episodio de los golpes de calor. El mismo evento en Atlanta tuvo que ser recortado por las alertas.

El secretario ejecutivo de ONU-Clima, Simon Stiell, ha insistido en que el impacto del cambio climático en el Mundial es un aviso en toda regla y, al mismo tiempo, una oportunidad para impulsar la acción climática. Stiell ha resumido que “si las personas que aman el fútbol alzan la voz para protegerlo de los impactos climáticos, como este calor extremo, esto supondría un punto de inflexión”.

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