Alexandria Ocasio-Cortez mira a la Casa Blanca: ¿está preparado EEUU?
“Dan por hecho que mi ambición es el cargo. O que mi ambición es un título o un asiento. Pero mi ambición va mucho más allá de eso. Mi ambición es cambiar este país”
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez pronunció estas palabras con lentitud, deliberación y firmeza. El público, que abarrotaba los asientos de la capilla del Rockefeller Memorial de la Universidad de Chicago, estalló en un aplauso espontáneo. Esto ocurrió el pasado mes de mayo. En los tres meses transcurridos desde entonces, las especulaciones sobre las ambiciones de Ocasio-Cortez —tanto personales como para Estados Unidos— no han hecho más que intensificarse.
Tanto partidarios como adversarios se preguntan si las circunstancias son las adecuadas para que la congresista neoyorquina se postule en la carrera presidencial para las elecciones de 2028. Señalan que los votantes están furiosos con el sistema —incluida con la envejecida cúpula del Partido Demócrata— y que están ansiosos por un cambio. Además, también recuerdan que los progresistas que han abogado por la justicia económica y la sanidad universal han logrado durante el último año una serie de victorias contundentes en las elecciones a diferentes alcaldías del país y en las primarias al Congreso.
Después hay que tener en cuenta las encuestas de opinión. El mes pasado, una encuesta de Granite State Poll realizada por la Universidad de New Hampshire colocó a Ocasio-Cortez al frente de una posible lista de candidatos demócratas en ese estado crucial. Y lo cierto es que su popularidad es incalculable: tiene casi 10 millones de seguidores solo en Instagram y además cuenta con partidarios dentro del partido que van desde los Socialistas Demócratas de América (DSA) hasta Nancy Pelosi, la expresidenta de la Cámara de Representantes.
Como mostraros los casos de Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, en las elecciones presidenciales suele ser clave tener a la persona adecuada en el momento y el lugar apropiado. Ocasio-Cortez, de 36 años, con una agenda progresista y una destreza innata en las redes sociales, podría ser la respuesta a las expectativas de una nación ansiosa por un nuevo comienzo tras una década de trumpismo.
Si la política moderna se caracteriza por los vaivenes, es difícil imaginar a alguien que personifique mejor el rechazo al octogenario Trump y a su movimiento “Make America Great Again (MAGA)”. Esta semana, una encuesta de Zogby Strategies a nivel nacional reveló que un candidato socialista democrático genérico aventaja a un candidato MAGA genérico por un 45% frente a un 33%.
Ashik Siddique, copresidente de los DSA, de la que Ocasio-Cortez es miembro, aseguró que “si decidiera presentarse, habría mucho entusiasmo por parte de los miembros de Socialistas Demócratas de América”. “Sin duda, queremos ver una voz firme de la clase trabajadora en las primarias presidenciales de 2028”, afirmó.
Ocasio-Cortez no ha descartado en ningún momento postularse como candidata a la Casa Blanca y sus acciones no han hecho nada para disipar la idea de que está ya una campaña encubierta. El año pasado acompañó a su mentor, el senador Bernie Sanders, en una gira contra la oligarquía que atrajo a multitudes. Más recientemente, ha recorrido el país para apoyar a candidatos progresistas, lo que ha reforzado aún más su proyección a nivel nacional.
Si AOC decidiera presentarse, habría mucho entusiasmo por parte de los miembros de Socialistas Demócratas de América. Sin duda, queremos ver una voz firme de la clase trabajadora en las primarias presidenciales de 2028
Además, y solo en la última semana, ha dado dos pasos que han intensificado los rumores entre los analistas políticos. En primer lugar, Ocasio-Cortez utilizó Instagram para anunciar su decisión de congelar sus óvulos, una determinación que describió como un intento para “sentir que tiene más control sobre su vida”, además de relatar en una serie de publicaciones el proceso. También reconoció el “riesgo político” que supone compartir detalles personales sobre la planificación familiar, pero reconoció que su objetivo es normalizar las conversaciones sobre los retos profesionales y personales a los que se enfrentan las mujeres. Internet se inundó rápidamente de rumores sobre un supuesto fin de su relación y compromiso con su pareja de toda la vida, Riley Roberts, impulsadas por informaciones de Puck News y otros medios que señalaban que hacía tiempo que había dejado de aparecer con él en público y de mencionar su nombre.
En segundo lugar, cuando el entrevistador de la ABC, Jonathan Karl, le preguntó por las batallas culturales de la era de la pandemia de 2020, incluidas las peticiones de algunos sectores de la izquierda para recortar la financiación de la policía, se rió y, citando a un aliado del Ayuntamiento de Nueva York, reconoció que “la primera etapa del wokismo fue una locura”, una frase que muchos entendieron como un intento de trazar una línea estratégica entre las luchas arduamente libradas por la justicia racial y los excesos del aislamiento durante el confinamiento, que se convirtieron en un blanco fácil para la derecha.
A diferencia de muchos aspirantes actuales a la presidencia, Ocasio-Cortez no parece movida por el ego personal, según quienes la conocen, lo que podría convertirse en su mayor fortaleza política. Participó como voluntaria en la campaña de Sanders de 2016, su primera candidatura presidencial, que logró construir un movimiento nacional en torno a su visión del socialismo democrático, incluso cuando perdió ante la exsecretaria de Estado y exprimera dama Hillary Clinton.
Cuando decidió presentarse ella misma a las elecciones un par de años después, esta excamarera no tenía prácticamente dinero, pero recibió el apoyo de organizaciones progresistas como Brand New Congress y Justice Democrats. En 2018, derrotó en las primarias de Nueva York a Joe Crowley, que llevaba diez mandatos en el cargo y que era miembro de la dirección del Partido Demócrata y posible futuro presidente de la Cámara de Representantes.
Corbin Trent, su primer director de comunicación en la Cámara de Representantes y cofundador de Justice Democrats, estuvo con ella la noche en la que derrotó a Crowley. Recuerda que el entramado político y mediático empezó a trazar la trayectoria de su carrera antes de que la tinta de las papeletas de votación se secara.
“La noche de las primarias, ella derrota a Joe Crowley”, recuerda y cuenta que recibió “llamadas de cargos electos y de otras personas” preguntándole: “¿Qué viene ahora? ¿Qué camino va a seguir? ¿A qué cargo se va a postular después? ¿Qué cargo más alto aspira a ocupar?”. “Esto ocurrió, literalmente, solo unas horas después del cierre de las urnas en las primarias. Así es como piensa Washington. No se trata de: ”Oye, ¿qué podemos hacer: Medicare para todos o con cualquiera otra cosa?“.
El atractivo de Ocasio-Cortez
A medida que la popularidad de Ocasio-Cortez se disparaba —llegó a recaudar 15 millones de dólares en su primer ciclo electoral y recibió una cantidad de solicitudes sin precedentes de jefes de Estado extranjeros—, Trent intentó trazar una estrategia a largo plazo. Le sugirió organizar eventos en el norte del estado de Nueva York para prepararse para una futura candidatura al Senado estatal. Pero ella se resistió a las dinámicas de la ambición política.
“Para mi disgusto y frustración, esa nunca fue una forma en la que ella pudiera planificarse o actuar. No tenía en mente la idea de ese premio definitivo que supone ser presidenta, gobernadora o senadora”, explica.
En cambio, Trent argumenta que su atractivo reside en una autenticidad poco común: la capacidad de dar voz a la profunda ansiedad económica de los estadounidenses. “Alexandria tiene dos cosas a su favor. Siente una curiosidad genuina por los demás. No tiene que fingirla. He estado con políticos que me han preguntado: ‘¿Cómo puedo ser más auténtico?’. Joder, probablemente no te va a ayudar si tienes que preguntarme eso”, cuenta.
“En segundo lugar, es genuinamente abierta sobre sí misma. Hay quien cree que a nadie le importa lo que piensa o quién es, y hay quien no quiere que se sepa quién es. Ella no padece ninguno de esos defectos”, relata Trent.
Otros observadores coinciden en que Ocasio-Cortez tiene ese factor X que le falta a tantos políticos profesionales: la capacidad de conectar con la gente. Chris Scott, estratega político que ejerció como director de coalición para la campaña presidencial de Kamala Harris en 2024, dijo que “cuando se habla de los humildes comienzos de AOC como camarera, se trata de una historia de experiencia vivida que cala hondo, especialmente entre los millennials, por su educación”.
“Lo que se está empezando a ver, tanto en el bando conservador como en el progresista, es que la gente se inclina cada vez más por candidatos con experiencias vividas con las que sienten que pueden identificarse. Sobre todo, a medida que la política se vuelve más polarizada”, explica.
Las críticas de los sectores de extrema izquierda
Dicho esto, Ocasio-Cortez lleva ya el tiempo suficiente en Washington como para ser acusada de haber pasado de ser una outsider a formar parte del establishment. La activista que criticó al establishment y defendía el Green New Deal ha pasado los últimos años trabajando en estrecha colaboración con la cúpula del Partido Demócrata. Esta semana incluso recibió elogios efusivos de Pelosi, quien dijo en un acto de Politico en Sacramento, California que ha sido “muy eficaz, y es sencillamente maravillosa”: “Sé que es un placer trabajar con ella”.
Esta transición ha llevado a algunos sectores de la extrema izquierda a preguntarse si el sistema simplemente se ha apropiado de su crítica más peligrosa. Cenk Uygur, un controvertido comentarista político y cofundador del programa de noticias progresista The Young Turks, considera la reciente evolución de Ocasio-Cortez como una mezcla de acuerdo en materia de políticas y desesperanza táctica.
Ocasio-Cortez ha calificado las acciones de Israel en Gaza como “genocidio” y el pasado mes de julio votó a favor de bloquear la ayuda militar estadounidense al país. Pero Uygur no ha olvidado su destacada intervención en la Convención Nacional Demócrata de 2024, donde pronunció un emotivo discurso elogiando los esfuerzos de la vicepresidenta Harris por lograr un alto el fuego en Gaza, una afirmación que muchos activistas de izquierda consideraron un intento deshonesto de encubrir la complicidad del Gobierno de Biden en el conflicto.
“¿Por qué mintió en nombre de Kamala Harris durante la Convención Nacional Demócrata y fingió que a la entonces vicepresidenta le importaban los palestinos y que intentaba mantener a raya a los israelíes?”, pregunta Uygur. “¿Por qué en el fondo ama a Israel? No, porque quería demostrarles a mamá y papá que es una buena chica. Si eres una buena chica, apoyas a Kamala Harris y, si es necesario, manipulas su historial”, afirma este comentarista.
“Luego vas y le dices a Jonathan Karl que tu bando está ‘loco’ y que has cambiado, pero no puedes explicar en qué te has convertido, ni cómo has cambiado, ni por qué lo has hecho. Pero el mensaje es muy claro tanto para el establishment como para los progresistas: ‘No voy a desafiar al sistema, así que, establishment, podéis estar tranquilos, no soy una amenaza’. Y se han quedado tranquilos. Por eso está recibiendo una cobertura mediática tremendamente positiva”, explica Uygur.
¿Por qué mintió en nombre de Harris durante la Convención Nacional Demócrata y fingió que a la entonces vicepresidenta le importaban los palestinos y que intentaba mantener a raya a los israelíes?Quería demostrarles a mamá y papá que es una buena chica
Se prevé que las primarias presidenciales demócratas de 2028 sean concurridas, reñidas y ruidosas. Si Ocasio-Cortez se presenta, podría enfrentarse a su compañero el congresista Ro Khanna, de California, además de a pesos pesados como la propia Kamala Harris, Pete Buttigieg, Gavin Newsom y Jon Ossoff. Algunos demócratas, marcados por las derrotas de Clinton y Harris en 2016 y 2024, podrían mostrarse reacios a nominar a Ocasio-Cortez por lo que consideran una cuestión de conveniencia, es decir, si creen que Estados Unidos aún no está preparado para elegir a su primera mujer presidenta, un temor expresado, entre otros, por la ex primera dama Michelle Obama, todo un referente en el partido.
La congresista se enfrenta a otro obstáculo potencialmente difícil de superar. Los demócratas centristas llevan tiempo argumentando que el ala socialista democrática del partido puede tener éxito entre los votantes blancos con estudios universitarios, pero que le cuesta conectar con las comunidades afroamericanas, y apuntan en este sentido aquellas primarias en las que los candidatos progresistas se han topado con un muro. Esto podría resultar decisivo en un estado con primarias tempranas como Carolina del Sur.
Nina Turner, copresidenta de la campaña de Sanders en 2020, que acaba de regresar de un viaje por Carolina del Sur, detalló que “hay cierto malestar en algunos sectores de la comunidad negra porque se considera que la DSA y los progresistas en general no están haciendo lo necesario para ganarse a los votantes negros y, en cierto modo, nos están dejando atrás en favor de otras personas de color que no son negras”.
“Eso es cierto, así que tanto la DSA como los progresistas van a tener que hacer algo para decir: ‘No, entendemos la difícil situación de la comunidad negra y sabemos que la supervivencia de la clase trabajadora pasa por la liberación de la comunidad negra’. No lo han hecho bien hasta ahora. Espero que lo hagan”, afirma Turner.
Antjuan Seawright, estratega demócrata de Carolina del Sur, sugiere que la viabilidad nacional de Ocasio-Cortez depende de que siga siendo una jugadora de equipo disciplinada que aborde las preocupaciones universales de la gente común. Aseguró que le encantaría que “se alejara todo lo posible de ser un lastre en aquellos lugares donde sabemos que tenemos que ganar en noviembre, donde hemos perdido antes porque se ha utilizado a la gente como arma de destrucción política masiva”.
“Si continúa hablando sobre la atención médica de una manera que sea accesible y asequible para todos los estadounidenses, sin destruir el sistema, sino introduciendo algunas modificaciones, será una voz positiva en el debate”, afirma Seawright.
Una “comunista radical” para los republicanos
Si se presenta, Ocasio-Cortez también puede esperar un ataque frontal por parte de los republicanos y de la maquinaria mediática de la ultraderecha, que lleva años demonizándola como una comunista radical que amenaza la esencia de Estados Unidos. Su comentario de que “la primera etapa del wokismo fue una locura” se ha interpretado como un intento de calmar las preocupaciones.
Tara Setmayer, exdirectora de comunicación republicana en el Capitolio, afirma que fue “una decisión estratégica muy interesante” y que es “su forma de intentar mostrarse más moderada”. “Pero se codea con Bernie Sanders y, por lo que yo sé, no ha repudiado por completo al influencer Hasan Piker ni a algunos de esos tipos de izquierdas. La gente no va a olvidar eso y, en la era de Internet, eso perdura para siempre”, explica.
Setmayer, cofundadora también del Proyecto Seneca, un supercomité de acción política bipartidista liderado por mujeres, argumenta que, en lugar de presentarse a la Casa Blanca, Ocasio-Cortez podría intentar consolidar su poder legislativo disputándole a Chuck Schumer su escaño en el Senado por Nueva York.
“Si yo fuera su asesora, teniendo en cuenta los fracasos, lamentablemente, de las candidatas demócratas en los dos últimos ciclos electorales, le convendría presentarse al Senado”, afirma Setmayer y añade que tendría “casi garantizada la victoria en ese escaño del Senado”. “Eso le daría más prestigio y es lo suficientemente joven como para cumplir uno o dos mandatos, o un mandato y medio como Barack Obama, y después postularse para la presidencia. No creo que pueda pasar de ser congresista a candidata presidencial sin haber pasado algún tiempo en el Senado”, explica.
Si yo fuera su asesora, teniendo en cuenta los fracasos, lamentablemente, de las candidatas demócratas en los dos últimos ciclos electorales, le convendría presentarse al Senado
Sin embargo, la historia está plagada de ejemplos de aspirantes a la Casa Blanca que esperaron su turno y dejaron pasar su oportunidad. Hay otros, como Obama, que dijeron “carpe diem” y aprovecharon el impulso para llegar al Despacho Oval.
Ocasio-Cortez, que superaría a Theodore Roosevelt y a John F. Kennedy y se convertiría en la presidenta más joven de la historia de Estados Unidos, ha asegurado que su ambición va mucho más allá de eso. Pero la vocación de cambiar Estados Unidos podría resultar irresistible.
Kurt Bardella, comentarista político y exasesor del Congreso, afirmó que si se observa “la trayectoria actual del Partido Demócrata, ella es la sucesora natural de la coalición formada por Bernie Sanders y Elizabeth Warren”: “Es una de las comunicadoras con más talento de toda la política”.
“Es alguien que despierta una enorme pasión, ya sea a favor o en contra. Posee la cualidad única de que a la gente le importa. Tiene mucho más que ofrecer que la mayoría. Nunca tiene que preocuparse por destacar. En el vacío de atención en el que vivimos y en cómo funciona el contenido, ella juega en una liga propia”, concluye Bardella.
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