Darío Dolz se equivoca
Darío Dolz, alcalde de Cuenca, ha pedido públicamente la convocatoria de elecciones generales alegando que la situación nacional es “insostenible”. Se equivoca profundamente. Para empezar, por muy alcalde de Cuenca que sea, en el seno de nuestro partido su opinión es la de un militante más. Ni a mí, ni a ningún otro militante de base nos va a dictar qué modelo de partido debemos querer ni a qué liderazgo debemos apoyar. Si el compañero Dolz desea cambiar el rumbo federal del partido, puede hacerlo presentándose a las Primarias cuando se convoquen, de modo que los y las militantes tengamos la oportunidad, primero, de darle nuestro aval y, seguidamente si llega al mínimo exigible por los estatutos federales, entonces y sólo entonces, podamos votarle en libertad.
En segundo lugar, este compañero confunde gravemente la naturaleza de los distintos procesos electorales. Los ciudadanos votan con dinámicas diferentes en las municipales, autonómicas y generales, guiados por los candidatos, la gestión o la ideología. Demoscópicamente, Pedro Sánchez no sale mal parado, por lo que errar el diagnóstico es el primer paso para perder la perspectiva.
Conviene recordar que en política cada cual debe cuidar de su propio terreno. El suyo es Cuenca capital. Sin juzgar aquí su gestión en la tierra de las Casas Colgadas, sí le advierto: ojo con desviar la mirada hacia donde no le corresponde.
Los conquenses podrían darle la espalda por declaraciones como estas. Quien avisa no es traidor. La historia de Cuenca dicta una tendencia feroz a la alternancia política; Dolz es precisamente la excepción que confirma la regla, pues los alcaldes allí no suelen repetir sillón. No olvide que su tendencia es a la baja: pasó de los 11 concejales que obtuvo en 2019 a perder la mayoría absoluta en mayo de 2023, quedándose con solo 10 ediles y viéndose obligado a depender de pactos para retener el bastón de mando. Más le vale a un político ofrecerse como un actor autónomo y defender su propia gestión. Lo contrario invita a pensar que se habla de lo ajeno porque lo propio no es tan bueno como para revalidar la confianza mayoritaria. Todo esto indica una preocupante desconexión con la realidad y, más aún, con una militancia de base a la que, a mi juicio, se está ignorando de forma sistemática.
Estas declaraciones solo reflejan un nerviosismo a gran escala en todo el PSOE de Castilla-la Mancha. Es una actitud preocupante que yerra el tiro de forma clamorosa: nuestros rivales políticos son el PP y Vox. Nuestro secretario general no es el enemigo; Pedro Sánchez es un compañero, con mayúsculas. Deberían pisar tierra y dejar de lanzar pulsos a Ferraz; la hegemonía regional no es eterna y los datos demuestran un desgaste evidente: lejos queda ya la cómoda mayoría de 19 escaños que Emiliano García-Page logró en 2019 (bajo las siglas del PSOE, que no se le olvide) teniendo que salvar la Junta en 2023 por los pelos, revalidando la mayoría absoluta por un puñado de votos en la provincia de Ciudad Real para asegurar el diputado autonómico decisivo. Un solo paso en falso y la región se pierde. Esto es consecuencia de una línea política errática que parece más preocupada por la autoprotección institucional que por ofrecer soluciones útiles a las necesidades diarias de la gente, especialmente en un mundo rural acosado por la extrema derecha. Con este tipo de posicionamientos públicos, se termina por generar un problema de credibilidad y un obstáculo mayúsculo para nuestro propio electorado.
Por todo ello, cabe lanzar una reflexión profunda al compañero Dolz ante la alarmante falta de autonomía de criterio para analizar la realidad del país: ¿se limita la acción política municipal a reproducir de forma automática consignas prediseñadas en lugar de centrarse en los problemas de Cuenca? ¿Es este el nivel de autorrespeto y debate interno que merece nuestra organización?
De tanto querer ir a por lana, el socialismo castellanomanchego salió entonces trasquilado, regalándole al PP de Cospedal una victoria histórica en 2011 por culpa de aquella deslealtad. La historia tiende a repetirse para quienes la olvidan. ¿Querrán Darío Dolz y Emiliano García-Page correr la misma suerte?
En mi legítimo derecho a ejercer la libertad de expresión y, por tanto, de crítica, pido encarecidamente a la militancia de base del PSOE de Castilla-la Mancha que nos unamos para plantear alternativas que de verdad representen no sólo el sentir general de las propias bases, sino de la ciudadanía de Castilla-la Mancha en general y de la izquierda de nuestra región en particular. Hago extensible este llamamiento a todas y cada una de las personas que sientan la necesidad de verse representadas en un modelo de partido con una base más amplia, integradora y nueva, frente a unas posiciones anquilosadas en un inmovilismo que para nada nos beneficia ante el electorado. El cambio no sólo es necesario. Urge.