La ola progresista en EEUU evidencia el cambio generacional de un país dirigido por una élite de la tercera edad
Bajo el giro hacia la izquierda que está viviendo el Partido Demócrata, subyace otra tensión que va más allá del eje político. En la mayoría de las contiendas de primarias se repite un mismo patrón: candidatos jóvenes que han desbancado a legisladores con años de experiencia a sus espaldas. Los estadounidenses han visto cómo los dos últimos inquilinos de la Casa Blanca han sido octogenarios, mientras que la edad media de los congresistas ha aumentado en la última década.
Este mismo verano el Capitolio ha tenido que oficiar el funeral del senador republicano Lindsey Graham, quien murió abruptamente en julio a los 71 años. El senador republicano Mitch McConnell, de 84 años, ha estado ausente de las votaciones en el Congreso después de una caída en junio que lo llevó al hospital, donde contrajo una neumonía leve. Desde entonces, su estado de salud ha sido guardado con la máxima discreción posible.
En el Despacho Oval, la semana pasada el presidente Donald Trump, a sus 80 años recién cumplidos, daba cabezadas durante una comparecencia con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy, de 72 años. Los estadounidenses ven como están gobernados por una clase política envejecida que no sufrirá las consecuencias a largo plazo de sus propias decisiones políticas.
Cuando más de 77 millones de estadounidenses decidieron dar una segunda oportunidad a Trump, fue porque esperaban ver un cambio respecto a la Administración de Joe Biden. El republicano tampoco ha cumplido sus promesas de campaña: ha involucrado a Estados Unidos en nuevos conflictos y el precio de la cesta de la compra sigue aumentando. Mientras el precio de la gasolina sube, el magnate intenta apelar a una supuesta amenaza “comunista” encarnada en esa nueva oleada de políticos demócratas jóvenes a la izquierda del partido.
“El país está cansado de este enfrentamiento partidista. Especialmente los norteamericanos jóvenes. No están contentos ni con los republicanos ni con los demócratas; les preocupa el trabajo y el futuro”, dice a elDiario.es el catedrático de la Universidad Vanderbilt, John Sides, especializado en comportamiento político estadounidense.
Estos candidatos más jóvenes serán los que probablemente ocupen más este espacio, porque pueden defender de manera convincente un verdadero cambio. Todas las piezas están alineadas para que se produzca un cambio general
Sides señala que “el público en conjunto, independientemente del partido, busca un cambio y, en concreto, un cambio generacional”. Una idea con la que también coincide Morley Winograd, exasesor del vicepresidente Al Gore y autor del libro El momentum millennial: cómo una generación está rehaciendo América. Según Winograd, “este debate interno de partido y el proceso de selección de candidatos ha sido casi exclusivamente un fenómeno generacional”, dice a elDiario.es.
Tanto los candidatos socialistas que han ganado las primarias, como Melat Kiros (29 años) en Colorado o Maurice Brown (28 años) en Nueva York, como el progresista Abdul El-Sayed (41 años) en Michigan y Angie Nixon (42 años), entre otros lo han hecho impulsados por un galopante rechazo al establishment demócrata que no fue capaz de dar una propuesta real de cambio en la carrera electoral del 2024.
El giro a la izquierda no proviene tanto de que de golpe las bases se hayan vuelto más progresistas, sino que ven en los programas de estos candidatos una posibilidad real de cambio. “Lo que hicieron los demócratas en 2024 fue presentar a un candidato más tradicional, como Joe Biden, y después, obviamente, a Kamala Harris. Realmente no pertenecían al sector más liberal del partido”, argumenta Sides, que apunta que ahora el bloque de izquierdas “es una fuerza real dentro del partido”.
La cúpula del Partido Demócrata está representada por algunos de los rostros más veteranos de la formación: el líder de la minoría demócrata Chuck Schumer, de 75 años, o bien Nancy Pelosi, de 86 años, que ya anunció que no buscaría la reelección este año. Aunque también se cuenta dentro del establishment tradicional del partido otras figuras más jóvenes, como el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, de 54 años.
Muchos de estos legisladores han sido incapaces de pasar leyes que apelen directamente a los problemas materiales de estos jóvenes. Tampoco comparten los mismos códigos. Uno de los éxitos de la campaña del socialista Zohran Mamdani en Nueva York fue el uso de las redes sociales con vídeos que resultaban cercanos para los jóvenes. Una táctica que El-Sayed ha replicado haciendo TikToks con canciones de Taylor Swift y participando en podcasts populares, como el que dirige Hasan Piker.
De hecho, el comentarista político hizo campaña por El-Sayed. Un movimiento que recuerda al anuncio de última hora que el famoso podcaster Joe Rogan hizo en la campaña de 2024 diciendo que apoyaba a Trump. Con más de 11 millones de oyentes, es una de las figuras de referencia para los libertarios y conservadores. Aunque a él le guste definirse como “apolítico”.
Los votantes están buscando a cualquiera que les diga que va a ocuparse de los problemas de los jóvenes y abordarlos, y que está en contra de Trump
En estas legislativas, buena parte de la generación Z ya podrá ir a las urnas; a diferencia de sus predecesores, milenials o los X, los GenZ prácticamente solo han conocido la política pos-Trump. Casi no tienen recuerdo de lo que fue el estilo de presidencia de figuras como el demócrata Barack Obama, o bien el republicano George W. Bush. Su despertar político ha estado marcado por la Covid y por el discurso de la “carnicería americana” que hizo Trump al asumir el cargo en 2016. Y Winograd advierte que de cara a las presidenciales de 2028 “será la primera vez en que toda la GenZ podrá ir a votar”.
Esta sed de cambio generacional se tendrá que traducir con candidatos más jóvenes, algo que ya se está viendo en las especulaciones sobre la posibilidad de que la congresista Alexandria Ocasio-Cortez pueda estar en el ticket presidencial de 2028. “En el lado demócrata, ya sabes, no vas a tener a Bernie Sanders. Vas a tener a AOC. Puede que tengas a Ossoff, de Georgia. Estos candidatos más jóvenes serán los que probablemente ocupen más este espacio, porque pueden defender de manera convincente un verdadero cambio”, expone Sides, que asegura que “todas las piezas están alineadas para que se produzca un cambio general”.
Un cambio generacional que no es exclusivo de los demócratas y que también está palpándose bajo la superficie del Partido Republicano. A pesar de que las primarias republicanas se han definido en términos de si ganaban los candidatos apoyados por Trump, hay otras áreas donde se están produciendo desplazamientos interesantes. Por ejemplo, existe una clara fractura generacional dentro de la derecha estadounidense respecto a Israel. El Pew Research Center subraya cómo cerca del 57% de republicanos menores de 50 años ven negativamente a Israel. No por razones humanitarias, sino más por el credo del “America First”, algo que Trump ya rompió con la guerra de Irán.
De hecho, en 2028 los republicanos podrían encontrarse en un serio problema si no son capaces de encontrar ese relevo generacional. “Los que tienen veintitantos años están votando en cifras récord en las primarias demócratas, y no en el Partido Republicano, porque ese era el partido en el que estaban buscando algún tipo de acción en 2024. Pero abandonaron ese partido por completo, sintiéndose traicionados. Y están buscando a cualquiera que les diga que va a ocuparse de los problemas de los jóvenes y abordarlos, y que está en contra de Trump”, apunta Winograd.
Trump, que en su momento se convirtió en una especie de catalizador para que el sector ultraconservador y el Tea Party llegaran al poder, ahora podría ser el freno ante un relevo generacional. “Esto no pasará hasta que Trump ya no esté más en escena, porque no va a dejar que pase. Todo tiene que ser sobre él”, sentencia Winograd.
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