El sonido de una cacerolada en pleno corazón del Casco Histórico de Toledo, a las ocho de esta tarde, en el entorno de la catedral, se impuso por momentos al habitual barullo de los turistas y viandantes.
Era el eco de las protestas por el desahucio de Maricarmen en Madrid, convertida en símbolo en toda España, un día antes de que el Congreso vote dos decretos de los que se espera que sean el primer paso para mejorar las condiciones del acceso a la vivienda.
“La Unión Popular de Inquilinas quiere seguir presente en la reivindicación con esta cacerolada que se ha convocado desde la Confederación del Sindicato de Inquilinas de toda España”, explicaba su portavoz Alicia Martínez.
En otros puntos del país, el llamamiento se realizó para concentrarse ante los ayuntamientos, pero en Toledo la convocatoria se centró en pedir a la ciudadanía protestar desde los balcones. Según Alicia Martínez, “los dos decretos darían un respiro a las personas más afectadas por el tema de la vivienda, nos daría tiempo para hacer presión política y que se vaya cambiando la estructura de un sistema que considera a la vivienda un bien de mercado y no un derecho humano”. Esperan que sea un punto de partida para poder negociar. “No nos vamos a conformar, en todo caso, ni aunque se aprueben los decretos”. En caso de no aprobarse, la activista advierte de un “recrudecimiento” de las movilizaciones.
“No podemos seguir así. Las personas, las familias o las ciudades no pueden convertirse en una granja extractiva”, comentaba, apelando a la necesidad de “un cambio estructural” que repercuta en la forma en cómo se conciben las ciudades: “Con las personas en el centro”. Eso, apostillaba, “con el modelo actual es absolutamente imposible”.
“Hacia la huelga general”
Antes de la protesta, un grupo de personas de este colectivo han aprovechado para hacer un recorrido por el Casco Histórico de Toledo donde han ido pegando carteles que anuncian la manifestación prevista para el próximo sábado en la capital de Castilla-La Mancha, a las 18.30 horas, desde la plaza de Zocodover, hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento. “Lo hemos hecho en colaboración con los comercios. Ellos también se ven afectados porque el Casco Histórico se convierte en mero escaparate y no en el barrio para los vecinos que debería ser”.
“Frente a la especulación, lucha y organización”, se puede leer en algunos de los carteles que se han distribuido en Toledo.
También se han convocado movilizaciones en Talavera de la Reina, Guadalajara, Cuenca y Albacete el sábado. Todas ellas reivindicarán una huelga general por la vivienda. El lema de las marchas avisa, quizá, lo que está por venir, al proclamar una intención: “Hacia la huelga general”. Se protesta contra “el rentismo” y, en Toledo, comentaba Alicia Martínez, “añadimos también nuestro rechazo a la turistificación y la gentrificación”.