Por qué es “incompatible” un aeródromo para jets de lujo de cazadores junto a Cabañeros, según Ecologistas en Acción

Ecologistas en Acción de Ciudad y Toledo han solicitado la ampliación del plazo de información pública sobre el proyecto de construcción de un aeródromo de lujo destinado a jets privados que permita trasladar cazadores de alto nivel adquisitivo hasta la finca Dehesa de El Molinillo, en Retuerta de Bullaque (Ciudad Real).

Hoy terminaba el plazo para la presentación de alegaciones, y hoy mismo la Consejería de Fomento les ha comunicado que se amplía hasta el 26 de junio.

Ecologistas en Acción había detectado fallos en el tablón de anuncios de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en cuanto a la disposición de la documentación. De hecho es imposible acceder a más información, a través de un enlace que no está operativo, y que ha difundido la Dirección General de Transportes y Movilidad. “Eso provoca indefensión de quienes puedan estar interesados en alegar”, subraya la organización que ya ha presentado sus propias alegaciones.

Reclama al Gobierno de Castilla-La Mancha una declaración de impacto ambiental negativa, aduciendo numerosas razones que determinan, en su opinión, lo “incompatible” del proyecto.

“El estudio de impacto ambiental (EsIA en adelante) carece de la información mínima requerida en el procedimiento de evaluación ambiental para determinar adecuadamente y con fundamento los impactos ambientales que la ejecución del proyecto supondría”, señalan.

Nortia Agricultural, S.A, propiedad del empresario Manuel Lao, es la promotora de un proyecto que prevé instalar una pista asfaltada de 1.900 metros de longitud y 30 metros de anchura, acompañada de una franja de seguridad de 2.020 metros de largo y 150 de ancho, además de zonas de seguridad en cabecera (RESA), según recoge Europa Press.

El diseño incluye igualmente una calle de rodaje, una plataforma de estacionamiento para aeronaves y un hangar de grandes dimensiones, así como un edificio de recepción para pasajeros y distintas instalaciones auxiliares necesarias para la operativa del aeródromo.

El aeródromo está dimensionado para acoger aeronaves de categoría media-alta, como el modelo Gulfstream G650, pequeños pero potentes, con precios que pueden llegar a los 75 millones de dólares. Se prevén unas 100 operaciones anuales, con una media de dos vuelos por semana, y un funcionamiento en horario diurno durante todo el año.

En la descripción del proyecto por parte de la Consejería de Fomento se explica que “se utilizará para el acceso de clientes interesados en los productos de la finca Dehesa de El Molinillo, y puntualmente, para emergencias, en horario diurno”.

Afección a la Red Natura 2000

Ecologistas en Acción dice que uno de los aspectos más “preocupantes” es que afectará a la Red Natura 2000. Sostiene que aunque la pista de aterrizaje se encuentra fuera de esa zona, estará en otra colindante y cree que las trayectorias de vuelo de aterrizaje y despegue de los jets privados se producirá en amplios recorridos en zonas estrictamente protegidas, según lo estipulado en el Plan de Gestión de la ZEC/ZEPA 'Montes de Toledo'.

“Por la gravedad de las afecciones ambientales que producirían, determina la incompatibilidad de este tipo de usos privados relacionados con la aeronavegación con la designación del espacio natural protegido”, denuncia la organización conservacionista.

Después cita daños directos a la flora, al dominio público hidráulico y a diferentes hábitats de interés comunitario en unas 112 hectáreas, derivados del movimiento de tierras, de la tala de árboles centenarios de la dehesa y la implantación de los diferentes elementos de origen antrópico asociados a este tipo de infraestructuras.

En un área crítica para la reproducción de aves

Alegan que el aeródromo se ubica en la proximidad, a menos de 10 kilómetros, del límite nordeste del Parque Nacional de Cabañeros. Esta circunstancia, advierten, “perturbaría gravemente, por emisiones de ruido y afección a la fauna ornítica, las condiciones de naturalidad y la posibilidad de conservación de los valores ambientales que se pretenden conservar en tan singular espacio natural”.

También señalan su proximidad al embalse de la Torre de Abrahám. Tanto esta infraestructura como el propio parque nacional acogen grandes cantidades de aves de todo tipo y en todas las épocas del año --rapaces, acuáticas, zancudas como las grullas-- que, por sus características y comportamientos, apuntan, “supondrían un inasumible riesgo de colisión con las aeronaves en menoscabo de la seguridad de la navegación aérea”.

Por otra parte, creen que el aeródromo afecta por solapamiento áreas críticas y zonas sensibles declaradas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para la conservación de especies de aves amenazadas, algunas de ellas declaradas bien “en peligro de extinción” como el buitre negro, el águila imperial ibérica, la cigüeña negra, el águila perdicera o el sisón, o bien con otros grados de amenaza como el milano real, el águila real, o diferentes especies de aves esteparias o de hábitos nocturnos.

En el entorno inmediato al aeródromo, a distancias inferiores a los cinco kilómetros, se establecen territorios de reproducción, invernada, paso migratorio o concentración postnupcial de todas estas especies.

Critican el cambio de modelo de explotación en la finca

La organización también se muestra muy crítica con el cambio de modelo de explotación cinegética, turística y patrimonial asociado al proyecto. “El aeródromo justifica su uso basándose en una estrategia de desarrollo de actividades cinegéticas de carácter exclusivo, dirigidas a usuarios de alto poder adquisitivo, que pretende un cambio en el modelo del negocio turístico-cinegético de la finca”, detalla Ecologistas en Acción.

En su opinión, dicho proyecto “tiene en consideración las consecuencias que este nuevo modelo de explotación puede generar sobre los recursos naturales del territorio” porque lo que se propone es un uso continuado de los recursos cinegéticos a lo largo de amplios periodos del año. “Plantea importantes dudas sobre la sostenibilidad ecológica de dicho modelo”, advierten. La caza en este aspecto requerirá de densidades excepcionalmente elevadas de especies cinegéticas, la aplicación de medidas intensivas de manejo cinegético --vallados, o alimentación suplementaria-- y el incremento de repoblaciones o aportes artificiales de fauna.

“De hecho, este modelo pondría en serio compromiso el modelo ya en funcionamiento de turismo sostenible promovido en el entorno y área de influencia del Parque Nacional a través de la firma y adhesión de Cabañeros a la Carta Europea de Turismo Sostenible en Espacios Naturales Protegidos (CETS), instrumento que promueve un modelo de desarrollo basado en la conservación del patrimonio natural y cultural, la sostenibilidad y la minimización de impactos ambientales”, sugieren.

Es “incompatible” con la Carta Europea de Turismo Sostenible

Cuestionan de igual modo que el proyecto sometido a evaluación introduce una infraestructura que favorece un modelo de utilización intensiva del territorio “incompatible” con los principios inspiradores de la Carta Europea de Turismo Sostenible, especialmente en lo relativo a la conservación de la tranquilidad ambiental, la calidad paisajística y la protección de los recursos naturales.

Para la organización, otro de los aspectos más preocupantes del proyecto es la ausencia de una evaluación rigurosa y específica del riesgo de colisión entre aeronaves y aves (bird strike), algo que afecta simultáneamente a la conservación de la fauna y a la seguridad de las operaciones aéreas, por cuanto la presencia de avifauna de gran porte es constante en el entorno.

“A pesar de tratarse de una de las variables ambientales más relevantes para este tipo de infraestructuras, el EsIA no dedica un apartado específico al análisis detallado de este riesgo, limitándose a referencias puntuales y valoraciones genéricas que carecen del nivel de profundidad exigible”.

Se remontan a los años 80 del siglo pasado al recordar cómo hubo “una inmensa movilización ciudadana en contra” y a la postre supuso la desestimación del entorno de Cabañeros para el establecimiento en su raña de un polígono de tiro de aviones de combate. Algo que “desembocó en la declaración del espacio natural de Cabañeros como Parque Natural y, por último, como Parque Nacional”, recuerdan.