ENTREVISTA

Laura Cabanes, bronce europeo en natación: “He transformado la presión y los nervios en algo positivo”

Solo 19 centésimas separaron a Laura Cabanes (Daimiel, 2006) de la cuarta posición. Apenas un parpadeo que la hizo merecedora de una medalla de bronce en la final femenina de los 200 metros mariposa que se celebró el pasado domingo en París dentro del Campeonato Europeo de Natación. Y que la han puesto desde ese día una perenne sonrisa que se contagia hasta por teléfono. “Estoy un poco desbordada, pero lo agradezco mucho”, cuenta a este medio sobre la atención que ha despertado tras subir al podio gracias a lograr un tiempo de 2:07.21, su mejor marca personal.

Esta no ha sido la primera gran cita internacional de Cabanes, ya que participó en los Juegos Olímpicos de París 2024 en las modalidades de 100 y 200 metros mariposa, pero sí que es la primera vez que se cuelga un metal en una prueba de estas características.

Hablamos con ella una vez que ha regresado a su pueblo y ha recibido el cariño de todos los daimieleños, recepción en el ayuntamiento incluida.

Han pasado varios días desde que ganaste la medalla, ¿has tenido tiempo para digerirlo? ¿Cómo te sientes ahora?

Pues yo estoy muy feliz. Creo que no había pensado que esto podía pasar hasta que he visto cómo se ha desarrollado el campeonato. Tener también todo este recibimiento en mi tierra, pues está siendo muy gratificante, con mucho orgullo de ver que toda esta gente me ha animado a seguir adelante y me está apoyando.

¿No esperabas tener posibilidad de medalla antes de ir a este campeonato?

Yo sabía que estaba sexta. No estaba tan lejos, pero sabía que la medalla iba a estar en 2:07 bajo. Había que plantearse cómo bajábamos la marca, ya había bajado un segundo esta temporada, había que bajar más para esa medalla y hasta la semifinal yo realmente no me había visto en esas posiciones.

Sí que pensaba que podía hacerlo, pero hasta que no lo logras, tienes tus dudas. Es el último día y la gente está un poco más cansada, pero al final también por ser el último día, suponía que irían con más fuerza. Así que tenía dudas de por dónde iban a ir los tiros.

Tras bajar del podio, comentabas que esta final ha sido tu carrera más bonita. ¿Por qué?

Sí, porque hace un año, la prueba del 200 mariposa me costaba disfrutarla. Tenía un poco de miedo de no acabar o sufría más que ahora, y este año he conseguido disfrutar de la prueba y las últimas veces que he tirado el 200 mariposa me ha gustado mucho y he disfrutado nadándola. Y claro, aparte de ese disfrute del que hablo, el llegar a casa y ver a toda la gente, todo el recibimiento, y darte cuenta de que todo lo que has hecho durante el año ha salido. Tanto dentro como fuera del agua, estos momentos han sido los más bonitos.

¿Qué se pasa por la cabeza en esos instantes últimos metros de la competición? ¿Intuías que estabas en tiempos de medalla?

En cuestión de tiempos, no eres consciente de lo que vas haciendo. Quizás pienses que vas mejor, pero yo voy por sensaciones: voy bien, pero también reservándome fuerza. Yo no veía nada del otro lado de la piscina, que era donde se estaba jugando el oro y la plata, e iba un poco más a mi bola porque en mariposa no se ve mucho lo que pasa tú alrededor.

Sí que en los últimos metros veía que se me estaba acercando una por el lado, pero tampoco le estaba prestando mucha atención porque mi objetivo era llegar a la pared cuanto antes. Pasan muchas cosas por la cabeza y a la vez creo que no piensas en absolutamente nada. Después de la prueba recuerdas como flashes, pero cuando estás en el agua no eres consciente de lo que has hecho.

Mireia Belmonte siempre ha sido un referente para mí. Y creo que también para todo deportista español, porque no hay persona más grande que ella ahora mismo y me parece muy difícil superar lo que ella ha hecho

Justo esta prueba en la que has subido al podio fue en la que Mireia Belmonte se llevó el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016. ¿Es una de tus referentes?

Mireia siempre ha sido un referente para mí. Y creo que también para todo deportista español, porque no hay persona más grande que ella ahora mismo y me parece muy difícil superar lo que ella ha hecho: todas las medallas, la medalla de oro que consiguió en 200 mariposa y la carrera que hizo.

Y luego también saber todo lo que ha hecho, porque a nosotros nos han contado cómo eran sus entrenamientos, sus rutinas, y es flipante saber lo que hacía. Sin haber estado presente, solo imaginándotelo, yo tengo compañeras que sí que han entrenado con ella por ejemplo y yo solo de imaginarme los entrenamientos que ella hacia ya me canso, imagínate hacerlos.

¿Qué tal ha sido el recibimiento en tu pueblo, en Daimiel?

Pues ha sido precioso, porque me han recogido mis familiares y mis amigos, gente que lleva conmigo muchísimos años, que han sabido lo que he pasado todas las temporadas, desde incluso antes de apuntarme a natación o cuando dudaba de irme al CAR [Centro de Alto Rendimiento]. Son personas que saben absolutamente todo lo que he ido viviendo y ver que siguen ahí día a día, tanto si pasa algo malo como si pasa algo bueno... Me enorgullece tener a estas personas al lado y por eso significa muchísimo más que te vengan a recibir.

Luego también en el pueblo todos los daimieleños, gente que te va felicitando... Me enorgullece muchísimo y lo agradezco muchísimo porque saber que han visto la carrera, que se interesan por ti, te felicitan... Creo que no hay mejor halago que ese para un deportista y para los resultados que tenemos.

A tus 20 años y con la trayectoria que has tenido, ¿has tenido que hacer renuncias para llegar hasta aquí?

Sí, muchas. Es algo que tenemos que hacer todos los deportistas. En mi caso, yo tuve que alejarme de mi familia para ir al CAR de Madrid, he faltado a muchísimas fiestas, bodas, bautizos, comuniones, navidades, año nuevo... Muchísimas fechas especiales en las que no he podido estar con mi gente.

En cuanto a los estudios los tienes que dejar un poco al margen, sin dejarlos al margen del todo. Yo me tuve que partir Bachillerato para poder centrarme en hacerme la mínima de los Juegos Olímpicos de París 2024. Yo no quería atrasarme un año, pero luego piensas que es lo más normal del mundo y que si no haces todo año a año no pasa nada. Son cosas que yo tenía planificadas y las circunstancias te cambian los planes.

Y luego no puedes disfrutar como un universitario normal o no puedes hacer ciertos planes que a lo mejor te gustaría porque tienes que descansar, estás en concentraciones o tienes a la vuelta una competición.

Pero te ha compensado.

Sí, sí. Yo creo que compensa incluso sin medalla o incluso si los resultados hubiesen sido peores porque yo creo que todo el camino si lo vas disfrutando… Sí que es cierto que la recompensa vas a disfrutarla muchísimo, pero ya eres feliz haciendo lo que estás haciendo. Si día a día te está compensando, el camino ya lo hace. El problema es cuando lo haces porque eres bueno, pero no te gusta, o si lo haces forzado. Ahí está el problema, porque va a compensar el resultado, pero también va a ser un poco agridulce porque te va a gustar lo que significa, sin gustarte lo que has hecho.

He pasado por situaciones de sentir muchísima presión y ponerme súper nerviosa, temblando antes de nadar o no poder dormir por las expectativas que yo me creo o que la gente me ha ido transmitiendo. Poco a poco lo hemos ido transformando en algo positivo

Me gustaría terminar hablando de la salud mental en el deporte de élite. ¿Cómo llevas esa presión de la élite y cómo haces tú para cuidar tu salud mental?

Lo vamos trabajando poco a poco y yo creo que ahora mismo es uno de mis puntos fuertes porque yo he pasado por situaciones de sentir muchísima presión y ponerme súper nerviosa, temblando antes de nadar o no poder dormir por las expectativas que yo me creo o que la gente me ha ido transmitiendo. Poco a poco lo hemos ido transformando en algo positivo, porque creo que la presión no tiene que ser mala, tú simplemente tienes que darle la vuelta y verlo de una manera positiva: tienes que ver que simplemente te están apoyando, que creen en ti. ¿Que sale? Perfecto. ¿Que no? Pues lo volvemos a intentar pero disfrutarlo es lo importante, merece mucho la pena.