La previsión de sequía obliga a cambiar los caudales del río Taibilla, vital para el agua potable de parte del sureste español

El río Taibilla, afluente del Segura que nace en Nerpio (Albacete), es vital para buena parte del sureste español. Actualmente, suministra agua potable a más de ochenta municipios de Murcia, Alicante y Albacete a través de la histórica Mancomunidad de los Canales del Taibilla. Este organismo es el encargado de de garantizar los recursos hídricos esenciales de la zona.

Pero desde mediados del siglo pasado, el estado de este río arrastra serios problemas. Su mal estado ambiental ha sido motivo de malestar entre los vecinos y vecinas de los municipios albaceteños de Nerpio y Yeste, en Albacete, así como de otros pueblos cercanos. Básicamente, por el agua “despilfarrada”, según las plataformas vecinales, por la sequía, el cambio climático y por no respetarse su caudal ecológico.

La Mancomunidad ha decidido ponerse ya manos a la obra para atajar estos problemas y el pasado mes de junio redactó un Anteproyecto de Recirculación de Caudales para la Mejora del Estado Ecológico del río. El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) lo publicó a principios de agosto en el Boletín Oficial del Estado (BOE), puesto que depende del Plan Hidrológico del río Segura, y ahora ha hecho lo mismo el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) de cara a su evaluación ambiental ordinaria.

El objetivo de este proyecto, con un coste de 32 millones de euros, es aumentar los caudales ecológicos del Taibilla para que una mayor parte de sus recursos circulen por el cauce natural. Y, al mismo tiempo, quiere garantizar el abastecimiento de agua potable a los municipios que dependen de la Estación de Aguas Depuradoras (ETAP) de Letur, en Albacete. En total, son 18 municipios que suman unos 150.000 habitantes.

Ante una reducción futura de recursos hídricos

Con ello, pretende resolver el hecho de que el Plan Hidrológico del Segura 2022-2027 establezca mayores exigencias de caudal ecológico. De hecho, el propio anteproyecto advierte de una reducción futura de recursos hídricos debido al cambio climático.

Concretamente, la propia Mancomunidad ha argumentado en documentación relacionada con la planificación hidrológica que en la cuenca del Taibilla se observa una reducción de las aportaciones de alrededor del 30%, asociada a una disminución de las precipitaciones y al aumento de las temperaturas, lo que comprometería los recursos futuros si no se buscan suministros alternativos.

La solución propuesta consiste en aportar agua desde el embalse de la Fuensanta, en el término municipal de Yeste (Albacete), al Canal Alto del Taibilla, de modo que pueda liberarse más agua para que circule por su cauce “sin comprometer el abastecimiento urbano”.

Entre las infraestructuras principales del proyecto se contempla un canal de aducción de unos 330 metros, una estación de bombeo de captación del mencionado embalse de la Fuensanta, otra de reimpulsión en tierra firme, una conducción de captación de medio kilómetro, otra de más de seis kilómetros, así como una línea eléctrica aérea de alta tensión de unos nueve kilómetros.

Según el anteproyecto, la capacidad máxima del sistema se ha diseñado para transportar hasta 800 litros por segundo. En principio, las previsiones que contempla la Mancomunidad en cuanto al incremento de los caudales ecológicos del Taibilla se estiman entre los 345 y los 445 litros por segundo de media anual, lo que supone una transferencia de entre 10,87 y 14,03 hectómetros cúbícos al año.

Pero también prevé que en situaciones excepcionales (averías o interrupciones del suministro habitual), podrá destinarse al abastecimiento de los municipios dependientes de la ETAP de Letur. De ahí que se haya establecido un un caudal máximo de 800 litros por segundo.

El anteproyecto va acompañado de un Estudio de Impacto Ambiental en el que se incorporan medidas correctoras como alejar la futura conducción de la Vereda de Siles (un histórico camino tradicional de herradura y vía pecuaria) evitar afecciones a infraestructuras existentes, mejorar los cruces de los cauces, reducir impactos sobre espacios protegidos y fauna; así como trazados más accesibles y menos agresivos para el territorio.

La Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) fue creada por Real Decreto-Ley el 4 de octubre de 1927 para llevar agua potable a la Base Naval de Cartagena y a las ciudades de Murcia y Orihuela. Tras años de obras frenadas por la Guerra Civil, el agua del río Taibilla llegó a Cartagena el 17 de mayo de 1945.

Desde entonces, se han ido incorporado progresivamente muchos más municipios a la red, que dependen exclusivamente el río. La Mancomunidad también comenzó a recibir agua de forma oficial y regular del polémico Trasvase Tajo-Segura en 1978.