El río Tajo a su paso por Toledo, sin agua: culpa de un cauce muy “intervenido” y de un caudal ecológico “insuficiente”
El río Tajo a su paso por Toledo vuelve a ser tema de preocupación en la ciudad este verano. Al igual que sucediera durante los meses de estío de 2025, las imágenes de playas e islas de arena cada vez más grandes en el cauce, y de peces cuya aleta dorsal sobresale del agua por falta de espacio con el lecho, se han difundido por redes sociales y medios de comunicación, reabriendo el debate sobre la cantidad de agua que lleva este río a su paso por la capital de Castilla-La Mancha.
La parte más evidente se muestra en la zona conocida como Safont, justo antes de que el río comience a rodear al Casco Histórico de la ciudad.
“Es una pena ver a los patos metidos casi en el centro del río”, comenta en este lugar Javier, un vecino de Toledo que siempre ha visto cómo en verano disminuía el caudal, “pero no tanto como este año”. De igual manera se pronuncia María, que acude casi a diario a esta zona del río, y ha notado mucho la diferencia de nivel en esta época del año. También critica la presencia de basura “por todos los lados” por parte de incívicos. “Cáscaras de fruta, latas, botellas…”.
Un caudal que sigue estando por encima del mínimo
El contraste con la imagen que la zona de Safont ofrecía el pasado mes de febrero es evidente, ya que, entonces, después de la sucesión de danas y el consiguiente desembalse de numerosos pantanos río arriba, el Tajo superó en Toledo el umbral rojo y desde el ayuntamiento pidieron “precaución” a la ciudadanía y se cortaron accesos al río tras comenzar a desbordarse en algunas zonas.
En esas fechas, la estación de medición ubicada en la Casa del Diamantista -situada a apenas unos cientos de metros de Safont- llegó a superar un caudal por encima de los 400 metros cúbicos por segundo. A lo largo de la presente semana, el aforo se ha mantenido en torno a los 20 y 30 m3/s. Según los datos que pueden consultarse en el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica de este río, el caudal medio del Tajo durante los últimos diez días a su paso por Toledo es de 27,83 m3/s. Una cifra que, sin embargo, está por encima del caudal mínimo establecido en el Plan Hidrológico del Tajo para esta masa de agua en Toledo en el periodo entre julio y septiembre, de 13,00 m3/segundo.
Sí se bajó de esa cifra el domingo 9 de agosto, cuando se anotó un caudal de 12,8 metros cúbicos por segundo a las 10.45 horas, tras descender repentinamente de los más de 23 m3/s que alcanzaba escasos minutos antes. ¿La razón?La Confederación Hidrográfica del Tajo no lo ha explicado.
El año pasado, tras varios episodios similares, un informe de de este organismo confirmó que los bruscos y repentinos descensos del caudal del río Tajo a su paso por Toledo se debieron a parones temporales en la turbinación de la central hidroeléctrica de Safont. Una concesión a la empresa Naturgy.
La cátedra del Tajo UCLM-Soliss lamentaba al respecto hace un año el estrés al que se somete al río, con los trasvases a través del canal Tajo-Segura o con las captaciones las centrales hidroeléctricas o para riego, entre otros.
Este verano, su directora Beatriz Larraz, deja claro un mensaje: que un caudal “muy bajo” como el que presenta el río en la actualidad no comprometa el nivel mínimo marcado por la legislación es muestra de que el caudal mínimo que estableció el último Plan Hidrológico del Tajo para Toledo es “bajísimo”, e insuficiente.
El problema no son las islas de arena
Son precisamente en esas derivaciones de agua, además de otras intervenciones que sufre el río Tajo en su recorrido donde los expertos consultados ponen el foco del problema.
“El Tajo está absolutamente intervenido. A base de presas, a base de centrales hidroeléctricas, a base de saltos de agua, a base de acequias de regadío... Por todas partes, el río está absolutamente sometido en un estrés hídrico tremendo”, señala Alejandro Cano, expresidente de la Plataforma en Defensa del Tajo de Toledo.
Por eso, Cano quita importancia al estado actual que presenta el río, que achaca a que estas masas de agua sufren “grandes estiajes” durante el verano. Habla de “alarma infundada” la generada por la presencia de bancos de arena en el cauce, a los que denomina como “buena noticia” fruto de los sedimentos que depositaron las grandes avenidas causadas por el desembalse de pantanos aguas arriba durante las lluvias de 2025 y 2026.
“Si el río es dinámico, la morfología también es dinámica. Igual que también van cambiando las orillas, hay veces que las orillas están más rellenas, son más suaves, con bastante menos pendiente, y hay otras en las que no. Eso es un río vivo, y lo que pasa es que aquí en Toledo estamos acostumbrados a ver siempre el río exactamente igual de veces 60 años y entonces en cuanto hay el menor cambio, nos parece que es negativo”, añade Cano.
No obstante, el expresidente de la Plataforma en Defensa del Tajo de Toledo sí reclama que el Tajo tenga un caudal mínimo legal más elevado, ya que considera que el actual no cumple con el objetivo de mantener un caudal ecológico. “El caudal ecológico es el caudal que necesita un río para mantener la vida de las especies que lo habitan, y estamos asistiendo precisamente a la desaparición de prácticamente todas las especies originarias. Solo nos queda prácticamente el barro. Y han entrado otras especies invasoras, que además contribuyen a desplazar a las autóctonas”.
Aumentar los caudales mínimos
Roberto Oliveros es portavoz Ecologistas en Acción Toledo. Reconoce la evidencia de que los ríos mediterráneos presentan un caudal con “cierta estacionalidad”, pero pone el foco en que el río Tajo está “totalmente regulado” en función de una serie de demandas: “De regadío, de las hidroeléctricas, de las centrales locales incluso para la refrigeración o de las térmicas. O sea que es una situación que podemos achacar a varios factores y no pueden dejarse en la simple estacionalidad de las aguas”.
“Cuando los caudales se encuentran en la situación en la que se encuentran ahora”, añade Oliveros, “los efectos son graves, especialmente en el verano. Porque las condiciones de temperatura tienden a que se produzcan explosiones de algas fotosintéticas, que por eso vemos el agua en verano de este color tan verdoso. Esas algas consumen el oxígeno, luego se descomponen porque se mueren y la descomposición produce mayor consumo todavía de oxígeno. Y eso lo que produce fundamentalmente es que los peces se asfixian”.
Por eso, Oliveros también apuesta por aumentar el caudal mínimo legal del río Tajo a su paso por Toledo, y sitúa la cifra necesaria para en esta época del año entre 40 y 50 m3/s.
Más allá de Toledo, desde Talavera de la Reina, el portavoz de la Red del Tajo, Miguel Ángel Sánchez, asegura que el caudal que trae el río tanto en la ciudad de la cerámica como en la capital regional está en línea con los registros que hay para esta época del año.
Para él, la cantidad de agua que circula por los cauces de ambas ciudades, en torno a los 20 y 30 m3/s, sería suficiente... si no fuera por la contaminación que trae. “Mientras no mejore la calidad de agua del Tajo, nos tendremos que ir aproximadamente a unos caudales de unos 40 metros cúbicos por segundo en verano en Toledo y en Talavera”.
Un aspecto en el que coinciden todos los expertos consultados: “Efectivamente, el río viene absolutamente contaminado. La presión de más de seis millones y medio de habitantes de Madrid vertiendo al río Tajo, con el escaso caudal que viene de cabecera, pues evidentemente lo que ocurre es que se impiden los procesos de recuperación natural del río”, concluye Alejandro Cano.