El director general de la Cámara de Valladolid fue destituido por el gasto de 40.000 euros sin justificación
El director general de la Cámara de Comercio de Valladolid, Roberto García Marcos, fue destituido el pasado mes de febrero por acumular en la tarjeta de la institución 40.000 euros en gastos de representación. Al menos así lo manifestó el mismo en un correo que remitió el pasado 2 de abril a los miembros del Pleno y al que ha tenido acceso elDiario.es. La destitución se produjo en medio de una crisis de la que la Cámara no logra salir, con una deuda que supera los 8 millones de euros.
García Marcos, que no ha contestado a las preguntas de este diario, mandó un documento con el título 'Argumentario' para “explicar o matizar” las cuestiones que se plantearon en el Pleno donde se aprobó su cese, si bien reconocía que “sin posibilidad de réplica” por su parte, la postura de los plenarios “no pudo ser otra” que aprobar su cese. La intención de García Marcos cuando les envió el mail era reunirse con cada uno de ellos, pero el confinamiento frustró sus planes. Aún así, destaca que las cifras -de la Cámara de Valladolid-“están ahí”.
El documento adjunto 'Argumentario García Marcos-Director General de Sept-2012 a Feb-2019', arranca con un resumen de la situación económica cuando García Marcos asciende a director. Destaca que en ese momento la institución tenía un Ebitda negativo de “-400k” (-400.000 euros) y que debía convertir a la Cámara en un “centro de beneficio” y no de gastos como hasta el momento, ya que habían esto “fuertemente subvencionados”. El balance que hace de su gestión económica es positivo y destaca que el 2015 el ebitda fue positivo, por más de 3.000 euros. Pero además, presume de que en 2019, el ebitda superó los 500.000. Lo que obvia es que las cuentas estaban en números rojos, razón por la que no han sido aprobadas por la Junta, tal y como ha adelantado elDiario.es.
“Ha sido la gestión económica el principal valor de mi gestión y muestra de ello ha sido la renovación de la confianza y el respaldo de cada uno de los presidentes de la Cámara en estos casi 8 años, además de los bancos, proveedores y otros bancos de interés”, asegura.
Un sueldo de 100.000 euros que “sólo subió un 0,3%”
García Marcos también hace valoraciones sobre el 'ámbito laboral', al que dedica un apartado y entra en las subidas de sueldo, incluido el suyo, para precisar que se ajustaron a lo aprobado por la Junta de Castilla y León. García Marcos aporta “como dato revelador” que su “subida media anual en todos estos años” ha sido “del 0,3%”. Pero omite que, tal y como publicó este diario, cobró 103.371.09 euros en 2016 mientras los empleados sufrieron bajadas del 10% por la crisis. La cifra de los salarios que percibieron los directivos no cuadraban con las reflejadas en el portal de Transparencia , algo a lo que tampoco hace referencia. Sí que detalla que las promociones de colaboradores con las consiguientes subidas de sueldo fueron aprobadas “cuando no sugeridas” por el comité ejecutivo y que tanto nóminas como bonus eran firmadas por el presidente y el tersorero, al igual que su sueldo, que se fijó en su día en un contrato.
Los negocios “no se cierran en un Burger King”
En el apartado 'Gastos de representación' se refiere a un “cambio en el modelo de negocio” que requería “abrirse a la provincia y a las empresas de las zonas rurales, entre otras cosas, que requerían ”una labor de captación comercial sin precedentes“ para la que se incorporó un director comercial, (que salió de la Cámara el pasado año y que tenía uno de los sueldos más altos, otro dato que omite. El exdirector parafrasea las palabras del presidente, no dice de cuál de los tres que pasaron por la Cámara: ”no hay colas de empresarios dando la vuelta a la Cámara para comprar servicios, hay que salir a vender, no te quiero ver por aquí“ y también las de otro miembro del comité ejecutivo: ”no conozco a ningún directivo que se reúna y cierre este tipo de proyectos o negocios en un Burger King“. Es decir, justifica, de algún modo gastos en restaurantes. Pero es tajante sobre los gastos que cargó a la tarjeta. ”Nunca, y nunca es nunca, he tenido que ser advertido por ninguno de los presidentes por los gastos de representación“, afirma.
“En el Pleno en el que se motivaron las razones de mi cese se hablaron de 40.000 euros de gastos de representación en 2019, estoy seguro de que más de forma involuntaria por desconocimiento, que de forma malintencionada”, recuerda. Pero, según él, los gastos de su tarjeta fueron de 7.270,20 euros a los que habría restar 1.037,70 de los gastos con los alumnos del Máster Bodega a Burdeos y en el que estuvieron tanto el presidente como el vicepresidente. De esta forma, concluye que los gastos mensuales ascendieron a 300 euros, y que en muchos casos fueron de comidas en las que participó el presidente, e incluso deja caer que estuvo en una “de las más caras”. “Es cierto que se pagaron algunas copas”, llega a decir pero sólo en los casos “más especiales”. También dice estar dispuesto a facilitar al Pleno el desglose de esa tarjeta, si bien no lo tiene todo al haberle cancelado la Cámara la tarjeta y no acceder su petición de información.
El texto finaliza preguntando qué puede haber hecho en el último año que sea distinto de los casi 8 años al frente de la gestión de la Cámara para que se tomase la decisión de cesarlo, y con la confianza de que algunos de los argumentos esgrimidos para su destitución hayan quedado “matizados”.
Este diario contactó tanto con la Cámara de Comercio como con García Marcos, si bien no obtuvo respuesta.