Juan Gascón, candidato de IU: “Castilla y León es como un juguete que Mañueco utiliza para intentar hacer daño al Gobierno”

Alba Camazón

Valladolid —
28 de febrero de 2026 23:52 h

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A pocos días del inicio de campaña electoral, Juan Gascón (1975) no puede quitarse de la cabeza a sus alumnos. El candidato de la coalición En Común a la Presidencia de la Junta de Castilla y León es profesor de instituto y aún le faltan unos exámenes que corregir, según comenta momentos antes de su entrevista a elDiario.es Castilla y León.

Entre 2011 y 2019 Gascón fue concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Palencia. Ahora el coordinador autonómico de IU aspira a conseguir un escaño para Izquierda Unida a través de la coalición En Común (con Sumar y Equo), una hazaña que la formación no ha logrado desde 2015, ya que en la cita del 2022 hubo coalición con Podemos pero no lograron representación para su partido. En solitario, buscan volver a las Cortes de Castilla y León.

¿Cuál diría que es la primera preocupación de Izquierda Unida para Castilla y León?

Que la gente pueda quedarse a vivir en Castilla y León, que podamos construir aquí nuestros proyectos de vida, que la gente pueda decidir trabajar y vivir aquí. Que la política acompañe el deseo que tiene la juventud de poder construir otra Castilla y León distinta.

¿Cree que los jóvenes sí que quieren quedarse, pero tienen en mente que se tienen que marchar?

Es como una especie de resignación. Creo que esa hay una lucha también en lo político, de ofrecer posibilidades de que aquí puedan tener una vida digna, vivienda y trabajo.

¿Y qué propuestas tiene la coalición En Común?

La vivienda. Es una política que no se tendría que dejar solo para la campaña electoral, sino que ya se tendría que haber articulado. Se podía haber declarado zonas tensionadas en aquellos municipios donde ya los plenos han dicho que hay zonas tensionadas y ni el Partido Popular ni la extrema derecha han querido. Con el Partido Socialista se está negociando que no haya grandes subidas de alquileres, en algunos casos de alquiler social. El problema de la derecha es cómo se ha despolitizado y que plantea que el mercado es el que tiene que decidir qué es lo que hay que hacer.

¿Cómo se explica que en Castilla y León lleve gobernando la derecha desde 1987?

Hubo un problema en su momento. Demetrio Madrid fue excesivamente escrupuloso, y decidió dimitir, y eso generó un proceso de pérdida del poder. Y después el sistema inventó a Ciudadanos para que [la derecha] se mantuviera. Parecía que era un equilibrio, de regeneración, pero en realidad solo mantuvo a la derecha. Es una de las grandes derrotas de Ciudadanos, que no fue capaz de generar un proyecto donde el Partido Popular pasara a la oposición, aunque fuera por higiene democrática.

¿Y la izquierda no es capaz de generar ese proyecto, esa ilusión que se generó en su momento?

Es complicado... la resignación que hay, la juventud que se va... al final hay una bola. También hay dificultades en el ámbito sociológico. Estamos en una comunidad como muy provincializada, donde todo el mundo se siente de su provincia y no hay un sentimiento de comunidad. Y la Junta, planteando jornadas provinciales para una fiesta como la de Villalar, que tendría que ser una reivindicación de lo castellano y de lo leonés...

Castilla y León podría ser un referente en determinadas cosas que no lo somos porque falta un proyecto en positivo de comunidad. Y eso es complicado trabajarlo, no para la izquierda, sino en general.

¿Qué le falta a la izquierda que no termina de convencer en el territorio?

Bueno, en Zamora gobernamos. Creo que lo que nos falta es que la misma cercanía que hay en lo municipal se perciba también en lo autonómico. Si te das cuenta, la gente conoce a sus referentes en lo municipal, pero no conoce a sus referentes en lo autonómico y en lo estatal tampoco. La cercanía nos da más poder del que tenemos y la lejanía nos da menos poder del que tenemos. La izquierda tendría que haber trabajado más desde las Cortes también, desde el propio territorio para la construcción de un espacio político como se ha hecho en Extremadura.

No sé si ve extrapolable ese planteamiento que hace Gabriel Rufián para Madrid o Barcelona a Castilla y León, teniendo en cuenta la escasa masa crítica que puede tener la izquierda en la comunidad.

Si Castilla y León quiere tener una posición, tiene que tener un planteamiento también desde la izquierda transformadora. Nosotros nos sentimos muy cerca del planteamiento tanto de Rufián como de Emilio Delgado y del propio planteamiento de Izquierda Unida Federal con Más Madrid, con los comunes... Nos faltaría aterrizarlo en el territorio y ser capaces de generar ese espacio.

¿Cómo se moviliza o cómo pretenden movilizar al electorado de izquierdas durante la campaña ante la amenaza de absentismo que ahora mismo existe?

Niego lo que se plantea, que la izquierda transformadora no esté movilizada. Quiero decir, tanto el resultado en Extremadura, donde se pasa de cuatro a siete diputados, como el resultado en Aragón, donde se pasa de tener cinco diputados, contando la Chunta, Podemos e Izquierda Unida, a siete diputados, ¿no? Pues la situación de la izquierda transformadora no es el problema. El problema es el Partido Socialista y la corrupción que le ha afectado, y los problemas de machismo de determinados dirigentes. El Partido Socialista es el que tiene un mal resultado en Extremadura y es el que tiene un mal resultado en Aragón. En el ámbito de la izquierda transformadora yo no percibo que eso sea así. Creo que en ese sentido me parece que falla más la izquierda por el centro que la izquierda por la propia izquierda transformadora.

¿Y qué esperan en las elecciones del 15 de marzo?

Al final la historia se repite, como comedia o como tragedia, pero... Esperamos es que haya algo que despierte la conciencia de clase de Castilla y León, que la gente se dé cuenta de que no somos un territorio que tenga que ser apartado de las decisiones que se toman en el ámbito del Estado y que se ponga como referencia Castilla y León en determinados ámbitos. Todas las provincias tienen problemas concretos, pero una de las cosas que vemos, nosotros, entre el Partido Popular de Mañueco, es que al final Castilla y León es como un juguete que él utiliza para intentar hacer daño al Gobierno de España. Y a nosotros lo que nos preocupa más es la situación en concreto de Castilla y León.

Castilla y León es sociológicamente una sociedad conservadora, pero la extrema derecha no lo es

En 2019 Izquierda Unida se quedó sin procurador. En 2022, aunque Unidas Podemos sí que lo consiguió, no llegasteis a tenerlo al ir de número 2 por Valladolid. ¿Qué os hace pensar que este año va a funcionar ir separados cuando sí funcionó ir juntos en 2022?

Bueno, creer es complicado, ¿no? Creo que no hay que creer, sino que hay que ver cuáles son las proyecciones y de qué manera evoluciona. Hombre, lo que nos hace pensar que en Aragón... Pueda suceder lo mismo que en Castilla y León, pues es que lo que ha sucedido en Aragón, ¿no? Quiero decir que en ese sentido, me parece que la gente quiere una izquierda transformadora, que tenga un espacio en las Cortes para poder transmitir la voz de la ciudadanía, la voz de los movimientos sociales, la voz de aquellas personas y aquellas organizaciones con las que Izquierda Unida, de manera regular, nos hemos venido reuniendo.

Hemos tenido un espacio de unidad con Comisiones Obreras, con Ecologistas en Acción, con todos aquellos movimientos sociales que están trabajando desde lo complejo de nuestra comunidad. Nosotros nos sentimos fuertes para la construcción de una Castilla y León alternativa, para poder representar a todo ese espacio de la izquierda transformadora que tiene que tener una voz para poder decirle al Partido Popular pues aquellas cosas que considere.

¿Cómo se explica que esta vez no haya habido unión en la izquierda?

Eso ya lo explicamos. No nos parece que sea positivo quedarnos ahí enfrascados en que la culpa era de uno o de otro. Ahora estamos ya en la construcción del espacio que hemos conseguido. No se podía salir del Gobierno de España y las condiciones que se plantearon eran inasumibles. Había una excusa para no construir las cosas con tiempo. A lo mejor, lo que se habría que plantear es por qué no ha sido posible hacerlo durante los cuatro años de legislatura. Es verdad que si las cosas se hacen con más tiempo, pues es más fácil que las cosas salgan bien, que no esperar a último minuto. Bueno, no ha habido voluntad por una de las partes de generar ese proceso. Y creo que al final había una de las fuerzas políticas, en este caso era Podemos, que ponía más el acento en Madrid que en Castilla y León.

¿Qué balance hace de estos cuatro años de representación parlamentaria de Unidas Podemos?

Se podía haber trabajado más en el territorio. Como Izquierda Unida solicitamos hacer asambleas y no se realizaron asambleas conjuntas de rendición de cuentas. Lo que no funcionó ha sido no darle continuidad a lo que se hizo en el 2022 con mucha generosidad por parte de IU. Y no se aplicó un principio que nosotros entendíamos que podía haberse aplicado, que era el principio de reciprocidad y, si no, pues haber hecho unas primarias abiertas, que tampoco se querían por la otra parte.

Si no tienes un proyecto positivo de Castilla y León, al final llegan los proyectos residuales que no quiere nadie

¿Qué tipo de iniciativas llevaría a cabo en el parlamento si IU obtiene representación?

Queremos ser el caballo de Troya. No percibimos que vaya a haber un cambio de gobierno ahora mismo. Queremos organizar la resistencia en torno a lo institucional, plantear las cosas desde el territorio. Hay un movimiento rural muy relevante, protestando porque hay empresas de fuera que vienen aquí a contaminar nuestros suelos, nuestras aguas y el aire y la gente de los pueblos se está organizando para protestar contra ese modelo que pone alfombra roja a los grandes poderes económicos para que nuestros pueblos sean un modelo que 'saca dinero' o 'saca energía' para otras comunidades. Vale, nosotros generamos energía, pero también queremos industria y plantear en positivo. Al final, si no tienes un proyecto positivo de Castilla y León, al final te llegan los proyectos residuales que no quieren el resto de comunidades autónomas. Eso tiene que ver con quién ha estado gobernando durante 38 años y ha puesto más el foco en Madrid o en otros ámbitos de decisión que no en la propia Castilla y León.

Entiendo que ve bastante claro que va a seguir gobernando la derecha...

Bueno, eso es lo que dicen todas las encuestas. Creo que va a gobernar el Partido Popular y va a hacerlo con Vox. Nosotros queremos poner pie en pared con respecto a determinadas políticas y trabajar, también a nivel parlamentario, de no solo estar en los plenos sino estar trabajando luego para ver cómo somos capaces de para algunas de las posiciones que tienen, sobre todo la extrema derecha.

Al final, Castilla y León es sociológicamente una sociedad conservadora, pero la extrema derecha no es conservadora. La extrema derecha quiere arrebatarnos y destrozar la comunidad, y además no le interesa nada porque tienen el foco puesto en lo que va a pasar en las próximas elecciones generales. Si somos capaces de articular una alternativa, desde ahí se puede construir también un proceso interesante para la comunidad que está ya gestionándose desde abajo, desde determinados movimientos de folclore, de la música popular, con determinada gente que está haciendo proyectos muy interesantes en el ámbito de lo rural. Lo que hace falta es zurcir un poco determinados proyectos que se gestionan muy comarcalizadamente para ver cómo somos capaces de engarzarlos todos de cara a la construcción de algo que fuera más grande.

Sí que está viendo cierto caldo de cultivo al respecto...

Sí, sí, sí. Se ve en Villalar, ¿no?, quiero decir, y además lo ven la extrema derecha y la derecha. Cuando disparan contra una fiesta tan relevante a nivel de comunidad como Villalar de los Comuneros, no lo hace en vano. Lo hace porque hay un movimiento de mucha dinámica cultural, política y social que está creciendo y germinando y que creemos que puede ser la base. Las encuestas nos dan la perspectiva de que podemos entrar o no, y nos parece relevante. Está en manos de la gente que Izquierda Unida vuelva a tener representación después de José Sarrión, del que mucha gente dice que ha sido el mejor parlamentario que ha habido en las Cortes de Castilla y León.

¿Y qué va a pasar si finalmente IU no saca ese escaño?

No pasará nada. Yo seguiré dando mis clases, pero ahora mismo nosotros no contemplamos esa posibilidad. Yo vivo de mi trabajo, me he dedicado a la política cuando estaba en el Ayuntamiento de Palencia a media jornada, porque yo he seguido siempre dando clases. Eso es fundamental, que la gente que trabaja en política tenga un trabajo al que volver cuando la política termina.

Se puede gobernar también desde la izquierda y que no pasa nada, como demuestra Zamora

¿Cree que el apoyo del alcalde Guarido y de Izquierda Unida Zamora va a ayudar más que otras elecciones?

Todo empuja. Izquierda Unida Zamora ha planteado que el teniente de alcalde, Miguel Ángel Viñas, sea el candidato. La izquierda ha hecho que Zamora no tenga deuda, ha hecho un trabajo muy relevante con respecto al tema de la muralla, de protección de patrimonio, tiene acuerdos con la Diócesis para poder hacer cosas en determinadas iglesias....

Eso demuestra que se puede gobernar también desde la izquierda y que no pasa nada. Al final no deja de haber prejuicios, como los que decían que si el salario mínimo crecía mucho iba a haber un 35% de desempleo y luego al final se ha demostrado que lo que pasa cuando sube el salario mínimo es que la gente que lo que pasa peor lo pasa mejor que si no subiera.

¿Cómo cree que va a ser el próximo gobierno de la Junta de Castilla y León, que previsiblemente va a ser Partido Popular y Vox? ¿Va a ser una reedición del pacto como el que hemos vivido estos años o va a ser diferente?

Es malo para Castilla y León. La extrema derecha pone el foco en el más débil, con políticas bastante abominables. Así lo veo personalmente como político, pero también como persona cristiana que soy. Además, está en contra de lo que plantea la propia Conferencia Episcopal, lo que dicen los propios principios de la Iglesia y de lo que Jesús en su momento realizó. Al final es un modelo que no sirve para gobernar, han demostrado que no son capaces de gobernar. Porque se rompen, se echan entre sí... Cuando tienes una fuerza basada en generar odio y confrontación, esa misma fuerza se encarga también de implosionar y dejar, pues solo Abascal para todo el país.

Esos problemas se han dado en las Cortes, en los Ayuntamientos, donde hay más concejales no adscritos que en el grupo municipal. Dan soluciones fáciles a problemas complejos y culpabilizan a las personas que son más pobres o que tienen más problemas. Nosotros somos la antítesis de la extrema derecha. Queremos que los últimos y las últimas tengan una vida digna. Por eso planteamos políticas que van en la línea de mejorar la vida de la gente trabajadora y de la gente que tiene más problemas para llegar a fin de mes.