Una ganadera de Palencia denuncia la presencia de un oso junto a su casa y pérdidas por los ataques

EFE

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UPA Palencia ha denunciado la presencia de un oso pardo en una ganadería de cabras de San Martín de los Herreros, en la Montaña Palentina, y ha pedido a la Junta de Castilla y León que actúe de forma urgente para alejar al animal de zonas habitadas por el peligro que supone para los vecinos, los turistas y el ganado.

Laura Castrillo, la ganadera afectada, ha trasladado al sindicato agrario que el pasado viernes se encontró con un oso pardo dentro del cercado donde guarda habitualmente sus cabras.

Según explica UPA Palencia este martes, la ganadera escuchó ruidos y nerviosismo entre los animales y salió de su vivienda para comprobar qué sucedía y, al asomarse al cercado, situado a pocos metros de su casa, se encontró con el oso a escasa distancia.

“Fue tremendo el susto que me llevé al encontrarme a escasos metros a un oso”, señala Castrillo, quien había dejado encerrados a todos sus animales, incluidos los perros, ante la mayor afluencia de visitantes que registra la zona durante el fin de semana.

Según UPA, en esta ocasión el plantígrado no mató a ningún animal, aunque asegura que desde hace tiempo se producen desapariciones de ovejas y cabras que atribuye a ataques del oso.

También sostiene que el ejemplar está siendo vigilado por la Junta de Castilla y León desde hace al menos dos años.

La organización agraria ha trasladado los hechos a la Administración autonómica a través del delegado territorial y ha pedido que se active un protocolo de actuación para alejar al animal de las inmediaciones del pueblo y de las explotaciones ganaderas.

UPA considera que la presencia del oso supone un riesgo para los vecinos, los visitantes y los profesionales del sector, especialmente en una zona con actividad turística y ganadera.

El sindicato califica de insostenible la situación de la explotación afectada y advierte de las pérdidas que ocasionan los ataques, el estrés del ganado y los posibles abortos de las hembras gestantes.

La organización reclama que se estudie la captura del ejemplar mediante trampas y su traslado a una zona alejada de núcleos habitados y explotaciones ganaderas.

Asimismo, cuestiona los planes de expansión y reintroducción de especies salvajes cuando su presencia se aproxima cada vez más a áreas con actividad humana.